martes, 2 de marzo de 2021

03/03 - Los Santos Mártires Eutropio, Cleónico y Basilisco


Los Santos Mártires Basilisco (del gr. "Βασιλίσκος"), Eutropio ("Ευτρόπιος") y Cleónico ("Κλεόνικος") procedían de Amasea del Ponto y vivieron durante los años del emperador Maximiano (286-305 d.C.).


Eran soldados y familiares de San Teodoro "el Tíron". Al ser cristianos, fueron calumniados ante el Asclepiodoto ("Ασκληπιόδοτος"), quien los arrestó y torturó cruelmente.


Pero los Mártires resultaron intactos, tras presentárseles el Señor y el Gran Mártir Teodoro.


Estando en prisión, los tres jóvenes no perdieron ni su coraje ni su fe. Por el contrario, continuaron adorando al Único y Verdadero Dios. Con su ejemplo y con su predicación llevaron a muchos de ellos a la verdadera fe.


Asclepiodoto fue informado del movimiento cristiano de los tres prisioneros y el efecto que tuvieron sobre los paganos encarcelados y ordenó que de nuevo les llevasen frente a él.


El gobernador entonces comenzó a intentar convencer al Santo Cleónico para que renegase de su fe en Cristo, prometiéndole regalos y honores. El Santo sin embargo, tras reírse, se burló de la enfermedad de los ídolos. Y mientras tenía lugar un sacrificio de adoración, Cleónico derrumbó la estatua de Artemisa. Enseguida el gobernador dió la orden de que lo torturasen.  


Entonces el Señor se presentó a los tres jóvenes y a la multitud de los idólatras, quienes presenciaban los latigamientos de los cristianos, teniendo a su lado al Santo Megalomártir Teodoro. Los tres cristianos fueron dignos de recibir la curación milagrosa de sus heridas. Muchos de los idólatras que presenciaron el milagro, pidieron ser bautizados cristianos. 


Asclepiodoto sin embargo no dio su brazo a torcer, ordenando decapitar a los recién bautizados. Cegados por la ira, Asclepiodoto y los idólatras ordenaron a los verdugos poner a los mártires sobre alquitrán ardiendo. Sin embargo un nueva acción milagrosa de la gracia de Dios no permitió a los jóvenes fieles padecer lo más mínimo, mientras que el alquitrán ardiendo cayó sobre los verdugos, abrasándoles.


Sin embargo el gobernador y su duro corazón, como el del Faraón ante Moisés y Aarón con las plagas de Egipto, no pudo ver la verdad, la cual se presentó ante sus ojos. Por lo tanto, ordenó la crucifixión de Eutropio y Cleónico y el encarcelamiento de Basilisco. 


Los dos jóvenes pasaron la última noche de sus vidas orando. De nuevo, el Señor se les apareció para alentarlos.


El 3 de marzo de 308 d. C., Eutropio y Cleónico fueron condecorados con las coronas de la santidad y el martirio con su crucifixión. Basilisco permaneció encarcelado en prisión, donde murió después de unos años, ganando la vida eterna. El 22 de mayo se repite la conmemoración de San Basilisco.


Una reflexión, de San Nikolai Velimirovich


Humanamente hablando, Cristo, por su obediencia, se elevó a la primacía en la Iglesia, en el mundo y en la historia de la humanidad. Nadie puede ser un buen líder que no haya completado la escuela de obediencia. Adán perdió la autoridad y el dominio sobre las criaturas vivientes y los elementos de la naturaleza en el mismo momento en que se mostró desobediente a Dios. 


El Abba Moisés dijo: "La obediencia es la obediencia; si alguien escucha a Dios, Dios también lo escucha a él". Es obvio, entonces, que Dios escucha al hombre más de lo que el hombre escucha a Dios, especialmente cuando se tiene en cuenta con qué frecuencia y de cuántas maneras el hombre peca diariamente contra los mandamientos de Dios. 


Es un hecho que el Dios Eterno nos escucha, corruptos como somos, más de lo que le escuchamos. Esto debería llenarnos de vergüenza a todos los que todavía tenemos conciencia. Cuando San Eutropio estaba siendo torturado, junto con sus dos compañeros, oró a Dios: "Acércate a nosotros y socórrenos cuando vengas a tu siervo Teodoro el Tiron". De repente, el suelo tembló y el obediente Señor apareció con Sus ángeles junto con San Teodoro. El Señor les dijo a los que sufrían: "Durante el tiempo de vuestras torturas, me paré frente a vosotros y observé vuestra paciencia. Escribiré vuestros nombres en el Libro de la Vida".



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com