lunes, 11 de marzo de 2019

11/03 - Sofronio, Patriarca de Jerusalén


Este Santo nació en Damasco. De joven se hizo monje en el Monasterio de San Teodosio el Cenobiarca en Palestina, donde conoció a Juan Mosco, de quien se hizo muy amigo. Teniendo el deseo común de buscar a ascetas de quienes recibir más instrucción espiritual, viajaron juntos por Palestina, Siria, Asia Menor y Egipto, donde conocieron al Patriarca de Alejandría, San Juan el Limosnero, con quien permanecieron hasta el año 614, cuando los persas capturaron Jerusalén (ver también San Anastasio el Persa, conmemorado el 22 de enero). 

San Sofronio y Juan Mosco dejaron Alejandría y se fueron a Roma, donde se quedaron hasta el año 619, en que murió este último. San Sofronio regresó entonces al Monasterio de San Teodosio el Cenobiarca, y allí dio sepultura al cuerpo de su amigo.

Sofronio trabajó mucho en defensa del Cuarto Santo Concilio de Calcedonia, y viajó a Constantinopla para reprender al Patriarca Sergio y al Emperador Heraclio por cambiar la Fe Ortodoxa con sus enseñanzas monoteletas.

Tras la muerte del Patriarca Modesto en diciembre de 634, Sofronio fue elegido Patriarca de Jerusalén. Aunque ya no estaba en manos de los persas, la Tierra Santa se encontraba entonces asediada por los ejércitos de la recién aparecida religión de Mahoma, que ya habían tomado Belén; en el sermón de la Natividad de nuestro Señor del año 634, Sofronio se lamentaba de no poder celebrar la fiesta en dicha ciudad. En el año 637, debido a los pecados del pueblo y para consternación de San Sofronio, el Califa Omar capturó Jerusalén.

Habiendo cuidado el rebaño del Maestro durante tres años y tres meses, San Sofronio se fue en paz con Aquel al que amaba el 11 de marzo del año 638.

San Sofronio ha dejado a la Iglesia muchos escritos, incluida la vida de Santa María de Egipto. El himno ‘Oh jocunda luz’, que por error se le suele atribuir a él, es anterior a San Basilio el Grande, como el mismo Santo confirma en su obra ‘Del Espíritu Santo’ (cáp. 29); sin embargo, parece que dicho himno, que se canta al encender las lámparas y se llamaba antes ‘Himno triádico’, recibió posteriormente algunos añadidos de San Sofronio, adquiriendo la forma que ahora conocemos (lo que explica la errónea atribución de su autoría).