domingo, 17 de marzo de 2019

Primer Domingo de la Santa y Gran Cuaresma. El Domingo de la Ortodoxia


Durante más de cien años la Iglesia de Cristo se vio atribulada por la persecución de los iconoclastas -de reprobable creencia-, que comenzó en el reinado de León el Isáurico (717-741) y terminó en el reinado de Teófilo (829-842). Tras la muerte de este último, su viuda, la Emperatriz Teodora (celebrada el 11 de febrero), junto con el Patriarca Metodio (14 de junio), estableció de nuevo la Ortodoxia.

Esta memorable reina -Teodora- veneró el icono de la Madre de Dios en presencia del Patriarca Metodio y los demás confesores y justos, y exclamó abiertamente estas palabras: «Si alguien no tributa adoración relativa a los santos iconos, no como si fueran dioses, sino venerándolos por amor como imágenes del arquetipo, sea anatema». Luego, con la oración común y el ayuno durante toda la primera semana de la Santa y Gran Cuaresma, pidió el perdón de Dios para su marido. Después de esto, en el primer domingo de Cuaresma, ella y su hijo, el Emperador Miguel, hicieron una procesión con todo el clero y el pueblo y restauraron los santos iconos, adornando de nuevo con ellos a la Iglesia de Cristo.

Este es el santo hecho que todos los ortodoxos conmemoramos hoy, y llamamos a este radiante y venerable día «Domingo de la Ortodoxia», es decir, del triunfo de la verdadera doctrina sobre la herejía.