miércoles, 8 de mayo de 2019

08/05 - Arsenio el Grande


San Arsenio era diácono de la Iglesia de Roma, de familia ilustre, varón de gran virtud. 

En los días de San Teodosio el Grande fue escogido como tutor de los hijos pequeños del Emperador, Arcadio y Honorio. Mientras vivía en el palacio imperial de Constantinopla rodeado de lujos e innumerables tentaciones para pecar, Arsenio a menudo le pedía a Dios con lágrimas que lo guiara a la salvación. Un día esta oración fue escuchada y una voz le dijo: «Arsenio, huye de entre los hombres y te salvarás». Así pues, embarcó en secreto para Alejandría y de allí se dirigió a Escete, donde se hizo monje.

Incluso después de haberse retirado del mundo y encontrarse entre los monjes más ilustres de su tiempo, un día oyó: «Arsenio, huye, guarda silencio y reza siempre, porque estos son los instrumentos para no pecar». Fiel a esta llamada, se separó de sus compañeros en el monacato y practicó el silencio extremo. Los sábados por la tarde Arsenio le daba la espalda al sol poniente y extendía sus manos al cielo en oración hasta que el sol iluminaba su rostro al día siguiente, y solo entonces se sentaba. Una vez un monje fue a visitarlo y, mirando dentro de la celda, vio a Arsenio como llama ardiente.

Después de vivir unos 55 años como monje, y habiendo alcanzado alturas como pocos, reposó en paz hacia el año 449, con 95 años de edad.