viernes, 3 de mayo de 2019

Viernes de la Renovación. La Madre de Dios de la Fuente Vivificante


En las afueras de Constantinopla, hacia el distrito de las Siete Torres, había en la antigüedad una iglesia muy grande y bellísima dedicada a la Santa Madre de Dios; había sido construida hacia mediados del siglo V por el emperador León el Grande (también conocido como “León el Tracio”, conmemorado el 20 de enero).

Antes de convertirse en emperador, León se había encontrado allí con un ciego que, atormentado por la sed, le pidió que le ayudara a encontrar agua. León se compadeció de él y fue a buscar una fuente, pero no encontró ninguna. Cuando ya estaba desanimado, oyó una voz que le decía que había agua cerca, pero él miró de nuevo y no la encontró. Luego oyó la voz otra vez, esta vez llamándolo “Emperador” y diciéndole que encontraría agua fangosa en el tupido bosque cercano y que tenía que coger un poco y ungir con ella los ojos del ciego. Cuando lo hizo, el ciego recibió la vista.

Después de que León se convirtiera en emperador tal y como la Santísima Theotokos había profetizado, levantó una iglesia sobre el manantial, cuyas aguas obraron muchas sanaciones y curaron enfermedades por la gracia de esta; por eso vino a ser llamada la “Fuente Vivificante”. La Iglesia de Cristo celebra hoy la consagración de dicha iglesia.

Tras la caída de la ciudad imperial, la iglesia fue arrasada y se usaron materiales de ella para construir la mezquita del Sultán Bayaceto. Nada quedó de la antigua belleza de esa iglesia excepto una pequeña y pobre capilla casi completamente sepultada entre las ruinas. Esta capilla tenía veinticinco escalones que bajaban hasta el interior y un ventanuco en el tejado por el que recibía un poco de luz. Hacia el lado oeste de la capilla se encontraba la santa fuente, rodeada por una barandilla y llena de peces que allí nadaban. Así permaneció hasta 1821, cuando incluso ese pequeño resto fue destruido a causa del levantamiento de la nación griega contra el Imperio Otomano; la santa fuente fue enterrada junto a ella y desapareció totalmente.

Sin embargo, en tiempos del Sultán Mahmut, cuando sus súbditos empezaron a gozar de libertad religiosa, se solicitó permiso por parte de la comunidad cristiana ortodoxa para reconstruir al menos parte de la capilla. Las obras empezaron el 26 de julio de 1833. Cuando se efectuó la excavación y se encontraron los cimientos de la antigua iglesia, se reconstruyó, con otro permiso del Sultán, no solo la capilla de la santa fuente, sino una nueva iglesia sobre la antigua. El edificio de este nuevo templo, espacioso, bello y majestuoso, se comenzó el 14 de septiembre de 1833 y se completó en 30 de diciembre de 1834. El 2 de febrero de 1835 el Patriarca Ecuménico Constantino II, celebrando la Liturgia junto a doce jerarcas y una sinaxis de clérigos, así como una multitud de fieles cristianos, consagró esta sagrada iglesia y la dedicó a la gloria de la Madre de Dios.

El 6 de septiembre de 1955 esta nueva iglesia fue desecrada y destruida de nuevo por los turcos musulmanes; actualmente está restaurada, pero ya sin su anterior magnificencia.