lunes, 9 de septiembre de 2019

09/09 - Los Santos y Justos Ancestros de Dios Joaquín y Ana


Al día siguiente del nacimiento de la Purísima Virgen María, la Iglesia conmemora el día de sus padres — los justos Joaquín y Ana.

Joaquín provenía del rey David. Muchos descendientes de David vivían con la esperanza de que en la familia iba a nacer el Mesías, porque Dios le prometió a David que en su generación iba a nacer el Salvador del mundo. Ana descendía por parte de padre del sacerdote Aarón y por parte de madre del ramal de Judas.

Los esposos pasaron toda su vida en la ciudad de Galilea , Nazaret. Sobresalían por su vida virtuosa y buenas obras. Su mayor pena era la falta de hijos. Como dicen las profecías, Joaquín llevó sus ofrendas al templo de Jerusalén, pero el sumo pontífice se negó a recibirlo escudándose en la ley que no permitía recibir ofrendas de personas que no dejasen descendencia en Israel.

Muy duro fue soportar en el templo esta ofensa a los esposos, donde esperaban encontrar alivio para sus penas. Pero ellos, a pesar de su edad madura, sin rencor continuaban pidiendo a Dios que hiciera un milagro y les enviara un niño. Al fin el Señor oyó sus oraciones y envió al arcángel Gabriel para avisar a Ana de que iba a concebir un niño. Y prontamente Ana concibió y nació una niña. Alegrándose los padres, la llamaron María. De esta forma el generoso Dios gratificó la fe y paciencia de los esposos y les dio una Hija que trajo la bendición a todo el género humano.

Tres años educaron en su casa a su Hija. Cumpliendo la promesa de ofrecerla a Dios, la enviaron al templo de Jerusalén. Allí había un orfanato para niños huérfanos, quedando María allí para vivir y estudiar. Joaquín falleció a los 80 años, y Ana comenzó a habitar cerca del templo, y así visitó a su Hija durante unos dos años.


Fuente: www.crkvenikalendar.com, a través de Pravoslavie.cl