domingo, 29 de diciembre de 2019

29/12 - Los 14.000 niños (Santos Inocentes) asesinados por Herodes en Belén


El Herodes al que se hace referencia aquí es el mismo que reinaba en la época de la Natividad de Cristo.

En aquellos días, ciertos Magos, hombres sabios y nobles -quizás incluso reyes-, partieron del Oriente y llegaron a Jerusalén buscando al Rey de los Judíos que había nacido, y aseguraron que en la tierra de la que procedían había aparecido doce días antes una inusual y extraña estrella que, según un antiguo oráculo (Núm 24,17), significaba el nacimiento de un gran rey de los judíos. «Hemos visto la estrella -dijeron- y venimos a adorarlo» (Mt 2,2). Al oír esto, Herodes se turbó, y con él la ciudad entera.

Inquiriendo y siendo informado por los sumos sacerdotes y los escribas del pueblo de que, según las profecías, Cristo había de nacer en Belén, Herodes envió a los Magos a esa población y les ordenó que, cuando hubieran encontrado al Niño, se lo indicaran para que también él pudiera ir a adorarlo. Pero estos, después de su adoración, se marcharon por otro camino por mandamiento divino. Herodes se enfureció por ello y envió a hombres a que mataran a todos los niños de Belén y las zonas circundantes de dos años para abajo, pensando que así se desharía ciertamente del Rey que había nacido. Sin embargo, este hombre vano que luchaba contra Dios se vio burlado, puesto que el Niño Jesús, con María su Madre, bajo la protección de José el Desposado huyó a Egipto por mandato de un Ángel.

En cuanto a los niños inocentes, se convirtieron en los primeros Mártires asesinados por Cristo. Pero su sangriento ejecutor, el perseguidor de Cristo, contrajo hidropesía poco tiempo después y sus miembros se pudrieron y fueron devorados por los gusanos, acabando su vida de una manera misérrima.