sábado, 4 de abril de 2020

04/04 - Justo Zósimo


San Zósimo fue un monje de Palestina que vivió en un monasterio desde su infancia.

Se hizo famoso por sus cualidades espirituales, pero, buscando una mayor iluminación, se dirigió a un nuevo monasterio en el desierto. Los monjes de ese monasterio se iban al desierto todos los años desde la primera semana de la Gran Cuaresma hasta el Domingo de Ramos para vivir en completo aislamiento.

Un año, Zósimo vio una vaga figura a la distancia y, yendo tras de ella, descubrió a una asceta llamada María (conmemorada el 1 de abril y el 5° Domingo de Cuaresma). María emplazó a Zósimo a que se encontraran de nuevo en el Río Jordán el día de Jueves Santo del año siguiente para llevarle la Santa Comunión. Así lo hizo él, y de nuevo María le pidió que se vieran al año siguiente durante la Gran Cuaresma. Sin embargo, ese año, cuando Zósimo entró en el desierto en la fecha acordada, encontró el cuerpo de la bendita María yaciendo muerto cerca del lugar donde la había visto por primera vez. Un león se acercó para cavar una fosa para María, y Zósimo recitó las acostumbradas oraciones de sepultura. Después regresó a su monasterio y difundió las noticias sobre esta bendita mujer.

Zósimo permaneció en el mismo monasterio hasta su muerte, a la edad de 100 años.