martes, 13 de abril de 2021

14/04 - Aristarco, Pudente y Trófimo, Apóstoles de los Setenta


San Pudente


San Pudente era un Senador Romano muy bien conectado –un legislador ampliamente influyente en el gobierno más poderoso sobre la faz de la tierra. Pero su gran prestigio no lo ayudó cuando el tirano Emperador Nerón (54-68 d.C.) descubrió que, secretamente, se había hecho Cristiano bajo la tutela del Gran Apóstol San Pablo.


 El Senador Pudente estaba a punto de morir junto con dos de sus compañeros de Los Setenta, Aristarco y Trófimo.


En el Año 65 de Nuestro Señor, llegó finalmente el temido llamado a las puertas de la casa del Senador. Pudente era un hombre piadoso y virtuoso quien había cometido un terrible error –por lo menos según las autoridades– al recibir a dos de los Apóstoles más queridos del Señor, Pedro y Pablo, en su cómoda casa. Ciertamente, el osado Senador Pudente había ido aún más lejos: Había albergado reuniones de oración durante las cuales docenasde Cristianos se reunían para alabar a Dios Todopoderoso y aprender las enseñanzas de Jesucristo.


Cuando llevaron al Senador ante los que lo acusaban su fe era tan grande que no hizo ningún intento por defenderse. 


Sin ningún tipo de duda explicó lo que había descubierto, algo que por mucho era más valioso que la elegante túnica con que vestía cada día en las discusiones del poderoso Senado Romano. Les dijo que había descubierto la salvación y que su más grande deseo era que sus acusadores puedan ser tocados algún día por el Espíritu Santo de modo que ellos puedan participar de la experiencia gloriosa de alabar al Unico Dios Verdadero del Cristianismo.


El humilde espíritu Pudente estaba tan dedicado a Cristo que San Pablo y los otros Doce Apóstoles Originales lo habían escogido para ser parte de “Los Setenta” –un grupo más grande de discípulos que habían sido preparados para llevar la Buena Nueva del Cristianismo hacia el mundo entero.


Lleno de celo y valentía, el carismático senador había probado ser un evangelizador muy efectivo durante  algunos viajes misioneros realizados con San Pablo a la largo de la región que rodeaba la Antigua Roma. 


Mencionado brevemente por San Pablo en su Epístola a Timoteo (II Timoteo 4, 20-21), Pudente era uno de un grupo de amigos cercanos del Apóstol quienes estaban destinados a morir con él ante la orden de Nerón, el que odiaba a los Cristianos. 


Cuando llegaron a arrestarlo el valiente Pudente no se resistió. Tampoco negó, durante los interrogatorios, que él se había reunido con los “conspiradores” Cristianos… o que algunas de las reuniones se hubieran dado lugar en su propia casa.


Muy pronto los guardias llegaron por San Pablo, quien estaba destinado a ser ejecutado por causa de su Salvador (aunque San Pablo fue probablemente decapitado, antes que crucificado, según la mayoría de estudiosos de ese período), ellos también arrestaron al fiel Senador y lo decapitaron al mismo tiempo en que moría el gran San Pablo.


Otros dos miembros de Los Setenta también perecieron en ese día fatídico.


San Aristarco


Es mencionado brevemente en la Epístola a los Colosenses (4, 10) de San Pablo, así como en su Epístola a Filemón (v. 24), había servido con distinción como Obispo de Apamea en Siria y había ayudado a traer muchos  conversos para Jesús. Como nativo de la provincia Griega de Tesalónica, San Aristarco había viajado muchísimo con San Pablo en sus expediciones hacia Efeso, Macedonia, Grecia y aún a la región Judea de Palestina. Este discípulo fiel no protestó ante su sentencia y desnudó su cuello voluntariamente bajo el hacha de su verdugo, el mismo día en que San Pablo dio su vida, en el año 65.


San Trófimo


Un tercer miembro de Los Setenta, San Trófimo, también es conmemorado por la Santa Iglesia en este día. Mencionado también por San Pablo en su Epístola a San Timoteo (4, 10), San Trófimo era residente de Efeso, ubicada en lo hoy en día forma parte de la moderna nación de Grecia. 


Acompañó a San Pablo en un viaje de predicación a Jerusalén y luego viajó con él a lo largo de Asia Menor durante los años previos al martirio del Gran Apóstol. Detenido por los Romanos durante la misma persecución que terminó con la vida de San Pablo, San Trófimo fue decapitado junto con los Apóstoles Pudente y Aristarco.


 Estos grandes mártires y santos tomaron el mayor riesgo por causa de Jesús. Como amigos y co-misioneros con San Pablo y San Pedro ellos entendieron que el precio por su adhesión total al Evangelio podría ser el martirio. Los tres murieron en el mismo día en la Ciudad de Roma con su gran líder y maestro, el Santo Mártir San Pablo. Sus sacrificios continúan inspirando a los Cristianos a lo largo de los siglos.



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com