viernes, 1 de mayo de 2020

01/05 - Jeremías el Profeta


Este gran Profeta de Dios, Jeremías, que amaba a sus hermanos y se lamentaba grandemente por ellos y rezaba mucho por el pueblo y por la Ciudad Santa, era hijo de Jilquías, de la tribu de Leví, de la ciudad de Anatot en la tierra de Benjamín.

Jeremías fue santificado desde el vientre de su madre, como el mismo Señor dijo acerca de él: «Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te constituí profeta de las naciones» (Jer 1,5).

Profetizó durante treinta años, desde 613 hasta 583 a.C.

Durante la última cautividad del pueblo en el reinado de Sedecías, cuando solo unos pocos permanecieron en la tierra para cultivarla, este Profeta se quedó con ellos con permiso de Nabuzardán, el jefe de la guardia bajo Nabucodonosor. Jeremías lloró y se lamentó desconsoladamente por la desolación de Jerusalén y por la esclavitud de su pueblo, pero incluso los pocos que quedaron volvieron a pecar, y, temiendo la venganza de los caldeos, escaparon a Egipto, llevándose consigo a la fuerza a Jeremías y a Baruc, su discípulo y escriba. Allí profetizó acerca de Egipto y otras naciones, y fue apedreado hasta la muerte en Tafne por su propio pueblo hacia el año 583 a.C., ya que no soportaban oír la verdad de sus palabras y sus justos reproches.

El libro de la profecía de Jeremías se divide en cincuenta y un capítulos, y su libro de las Lamentaciones en cinco; se le coloca el segundo entre los Profetas Mayores. Su nombre significa: «Yah es exaltado».