miércoles, 18 de noviembre de 2020

19/11 - Los Mártires Barlaán de Cesarea y Heliodoro


San Barlaán, que procedía de cierto pueblo cercano a Antioquía en Siria, era de edad avanzada y de profesión campesino. Debido a su confesión de Cristo, fue conducido ante el juez, que lo mandó azotar con látigos y luego rastrillear con hierros afilados. Como ello no lograra quebrantar su constancia, fue empujado a la fuerza al templo de los ídolos y se le colocaron en la mano derecha carbones ardiendo con incienso. El juez pensó que los lanzaría debido al dolor, con lo que parecería que estaba sacrificando a los ídolos, pero San Barlaán permaneció inmóvil hasta que su mano quedó totalmente abrasada por los carbones; el Santo cayó al suelo y entregó su alma en las manos del Señor.


Barlaán contendió en el martirio durante el reinado de Diocleciano (284-305). San Basilio el Grande y San Juan Crisóstomo pronunciaron sendas homilías en su honor.