domingo, 20 de diciembre de 2020

21/12 - Juliana de Nicomedia y sus 630 Compañeros Mártires


Santa Juliana de Nicomedia, una vida consagrada a la fe cristiana, joven martirizada por sus creencias y devoción, es la santa que celebramos en este día.


Nació en el seno de una familia pagana, de padre ateo y madre agnóstica, alrededor del año 285 de la era cristiana, en la antigua ciudad de Nicomedia, Reino de Bitinia en lo que hoy en día es la parte asiática de la actual República de Turquía. Entre los años 303 y 311 de nuestra era cristiana, la región de Nicomedia era parte del Imperio Romano, siendo que, durante ese período, el Emperador Diocleciano, inició lo que se consideraría como la mayor y más sangrienta persecución y aniquilación de cristianos en el antiguo Imperio Romano.


Santa Juliana, joven dotada de una gran belleza, además de incorruptible temple espiritual, a pesar de su crianza en el seno de una familia pagana, logró convertirse en secreto y ser bautizada en la fe cristiana y desechando de plano algún interés por contraer matrimonio, decidió mantenerse virgen y consagrar su vida entera a la fe y devoción en Cristo Jesús.


Su padre, quien era un practicante del derecho y afecto al Imperio, la ofrece en matrimonio, sin su consentimiento, a un joven senador de nombre Eleusio. Santa Juliana, haciendo gala de una extraordinaria sutileza y respeto hacia su padre, condiciona el contraer nupcias a que Eleusio se convierta en eparca, y, un vez alcanzado ese puesto, a que se convirtiera al cristianismo, petición que desata la ira tanto de su padre como y del joven pretendiente quienes, constituyéndose en Juez y Fiscal, deciden encarcelar y torturar ferozmente a la Santa Juliana, martirizándola para hacerla desistir y quebrantar su fe. 


Sometida a crueles prisiones y torturas, sobre todo arrojarla a un horno que se apagó milagrosamente (lo que provocó la conversión al cristianismo y posterior decapitación de 500 hombres y 130 mujeres), Santa Juliana no decae y se mantiene firme en su fe y amor a Jesucristo, a quien entrega toda su confianza y le proclama como su salvador.


Finalmente es decapitada en el año 299 cuando contaba tan solo con 18 años.