viernes, 1 de enero de 2021

02/01 - Silvestre, Papa de Roma


En la Depositio Episcoporum tenemos la información más antigua acerca del culto a este santo papa que murió tal día como hoy del año 335. Esta festividad es recordada en todos los sacramentarios y martirologios históricos y en los Martirologios Romano y Jeronimiano. La Iglesia de Oriente lo conmemora el 2 de enero.


Había nacido en Roma en el año 270, siendo su padre un tal Rufino, que era sacerdote en tiempos del Papa San Marcelino. Como Sumo Pontífice, sucedió al Papa San Melquíades un año después de decretarse el célebre Edicto de Milán por el que se le devolvía la libertad a la Iglesia. Se le atribuyen una serie de escritos que forman parte de los llamados apócrifos sinmaquianos, algunos de los cuales se utilizaron en la elaboración del Liber Pontificalis, en el cual se atribuye a San Silvestre un papel importante dentro de la Iglesia y en sus relaciones con el emperador Constantino.


En enero del año 314 tuvo que esconderse, refugiándose en el Monte Soratte, a unas siete leguas de Roma, pues en ausencia del emperador, los magistrados de Roma iniciaron de nuevo la persecución contra los cristianos. Cuando volvió Constantino, fue llamado por este que estaba afectado por la lepra, de la que se curó milagrosamente después de recibir el bautismo. El emperador, agradecido, decidió construir la Basílica Vaticana, la Lateranense y algunas otras iglesias en Roma, como la de San Pablo en la vía Ostiense y la de la Santa Cruz en Jerusalén y aunque en esta actividad constructora hay quienes dicen que la intervención del Papa no fue decisiva, sin embargo se le atribuye la fundación de una basílica, la del “titulus Aequitii”, a la que desde el siglo VI se la reconocía como “titulus Sancti Silvestri”.


Su pontificado fue largo, pues duró algo más de veinte años, pero su vida digamos que se vio oscurecida por la popularidad del emperador Constantino el Grande, contemporáneo suyo y que es considerado como el primer emperador cristiano. Gracias a San Silvestre, la madre de Constantino, Santa Elena, que se había adherido al judaísmo, se convirtió al cristianismo después de escuchar una larga disputa entre el Papa y doce escribas judíos.


Se dice que fue el primer Papa en utilizar la tiara y el que instituyó el domingo, como Día del Señor, en conmemoración de la Resurrección. Reglamentó la administración de los sacramentos, organizó la ayuda a los necesitados con numerosas obras de beneficencia y puso orden entre los clérigos romanos.


Durante su pontificado se agitaron las controversias donatista y arriana por lo que también bajo su pontificado se convocó el Concilio Ecuménico de Nicea celebrado en el año 325; en este Concilio, como todos sabemos, fue condenada la doctrina de Arrio. Dice la leyenda que para reparar algunas lagunas que dejó el Concilio, Silvestre convocó un sínodo romano al que asistieron doscientos setenta y cinco obispos, que ratificaron los decretos de Nicea y promulgaron algunos cánones litúrgicos y disciplinarios: solo los obispos podrían consagrar el Santo Crisma, los diáconos debían utilizar dalmáticas, los corporales utilizados en la Misa tenían que ser de lino, en qué momento debía recibirse cada orden sagrada, etc.


El último documento apócrifo que se le atribuye es la Donatio Constantini, con la cual se pretende justificar el origen del poder temporal del Papa cuando Constantino le hizo donación de la ciudad de Roma decidiendo que la nueva capital del Imperio fuera Constantinopla, pero eso es falso pues se ha demostrado que ese documento es originario del siglo VIII y San Silvestre vivió en el siglo IV.


Su pontificado se caracteriza por ser el del primer Papa que gozó de tranquilidad y que no murió mártir. Y como consecuencia de haber vivido en este clima de libertad dado a la Iglesia por Constantino, su figura aparece como si tuviera una importancia secundaria en la historia de la misma Iglesia, cosa que no es cierta, pues es el primer santo al que se le rinde culto tanto en Oriente como en Occidente no habiendo muerto mártir. Con anterioridad, solo recibían culto los mártires. Como he dicho, murió el 31 de diciembre del año 335 y su cuerpo fue enterrado en las catacumbas de Priscila, en la vía Salaria. En los Itinerarios del siglo VII se menciona una basílica en su honor en aquel lugar.


El 2 de junio del año 761, el Papa Paulo I trasladó sus restos al oratorio del monasterio de San Silvestre in Capite y un mes más tarde a la misma iglesia. Durante los trabajos de restauración realizadas en la misma en el año 1596, el Papa Clemente VIII encontró sus reliquias y las puso bajo el altar mayor. El cráneo se conserva aparte en un precioso relicario del siglo XVIII. Reliquias insignes del santo se veneran en la iglesia romana de Santa Maria in Vía Lata y en la de Santa Cecilia. Sin embargo existe una tradición que confirma que sus reliquias fueron llevadas en el año 756 a la Abadía de Nonantola, en Modena (Italia).



Fuente: preguntasantoral