domingo, 3 de enero de 2021

04/01 - Sinaxis de los 70 Apóstoles


Estos Setenta Discípulos y Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo son los que nuestro Salvador escogió además de los Doce y envió para el trabajo de la predicación. Con el paso del tiempo, otros fueron añadidos a dicho grupo por los Santos Apóstoles, que, acompañados y ayudados por los Setenta, predicaron el Evangelio en diferentes tierras; aunque finalmente fueran más de 70, todos ellos reciben la apelación de «los Setenta» por reverencia al número de Apóstoles que el Señor escogió.


El divino Apóstol y Evangelista Lucas describe así la vocación y la comisión de los Setenta en su Santo Evangelio (Lc 10,1-16): «Después de esto, designó el Señor otros setenta [y dos], y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”. Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”. Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad. ¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros escucha, a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».


Tras la Pasión, Resurrección y Ascensión de nuestro Señor, y después de Pentecostés, cuando todos los Apóstoles y discípulos de Cristo, junto a la Santísima Madre de Dios (unos 120 en total), estaban reunidos en la sala superior, recibieron la gracia del Santísimo Espíritu y se dirigieron a todos los rincones de la Tierra predicando y enseñando el Evangelio de Cristo y llevando la verdadera Fe a los pueblos que se hallaban hundidos en la oscuridad de la impiedad y la idolatría.