sábado, 16 de enero de 2021

16/01 - La Veneración de las Preciosas Cadenas del Apóstol Pedro


Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande y rey de los judíos, se enfureció contra la Iglesia de Cristo y asesinó a Santiago, hermano de Juan el Evangelista. Viendo que esto agradaba a los judíos, también detuvo a Pedro y lo metió en prisión con la intención de retenerlo allí hasta después de la fiesta de la Pascua para poder ganarse el favor de la gente presentándoselo como víctima. Pero el Apóstol fue salvado milagrosamente cuando lo liberó un Ángel (Hch 12,1-19). Las cadenas con las que fue atado recibieron de su sacratísimo cuerpo la gracia de la santificación y la curación, que se concede a los fieles que se acercan con fe.


El hecho de que este tipo de tesoros sagrados obran milagros es testimoniado por la Divina Escritura cuando se cuenta que los cristianos de Éfeso sentían tanta reverencia por el Apóstol Pablo que sus pañuelos y ropas, tocados con devoción, curaban a los enfermos de sus dolencias (Hch 19,12). Pero no solo las ropas de los Apóstoles obraran curaciones, sino incluso su sombra; de ahí que «la gente sacaba los enfermos a las plazas, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno» (Hch 5,15). Por ello, la Iglesia Católica Ortodoxa ha aprendido a mostrar reverencia y veneración, no solo a las reliquias de los cuerpos de los Santos de Dios, sino también a sus ropas.