lunes, 21 de septiembre de 2020

Oficios del mes de octubre de 2020 en la Catedral de Madrid


SÁBADO 03/10

Vísperas del Domingo …….....…….…..………...….…. 18:30


DOMINGO 04/10

II DE LUCAS; S. Hieroteo ob. de Atenas

Maitines …………………….…………………………. 09:30

Liturgia .……....….…….……….................................... 10:45


SÁBADO 10/10

Vísperas del Domingo ……...…….……………………. 18:30


DOMINGO 11/10

IV DE LUCAS (SS. PADRES VII CONCILIO ECUM.)

Maitines ……..…...…………………………………… 09:30

Liturgia …….…………………………………………. 10:45                                      

LUNES 12/10

SSMA. VIRGEN DEL PILAR, PATRONA DE LA HISPANIDAD

Liturgia ………….……………………………………. 10:15


MIÉRCOLES 14/10

PROTECCIÓN SSMA. MADRE DE DIOS (viejo cal.); SANTA PARASCEVA DE IAŞI TAUMATURGA

Liturgia ……..……...………………………………… 10:15

Súplica a la SSma. Madre de Dios ……..……………. 19:00                                      


SÁBADO 17/10

Vísperas del Domingo …..…………………………….. 18:30


DOMINGO 18/10

SAN LUCAS AP. y EV.; S. Marino el Anciano márt.

Maitines ……………….……………...………………. 09:30

Liturgia …….…….…………………………………… 10:45


VIERNES 23/10

SANTIAGO APÓSTOL, HERMANO DEL SEÑOR

ÓLEO SANTO ……........................…………………. 19:00


SÁBADO 24/10

Vísperas del Domingo …….……..……………………. 18:30


DOMINGO 25/10

VI DE LUCAS; SS. Marciano y Martirio Notarios mm.

Maitines …….………………………………………… 09:30

Liturgia ……..……………………..………………….. 10:45


LUNES 26/10

S. DEMETRIO GRAN MÁRTIR TAUMATURGO

Liturgia …….....………………………………………. 10:15                                    

 

ADEMÁS, DIVINA LITURGIA EN UCRANIANO CADA DOMINGO A LAS 13:00

sábado, 19 de septiembre de 2020

Domingo posterior a la Exaltación de la Santa Cruz. Lecturas de la Divina Liturgia



Gal 2,16-20: Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la Ley. Ahora bien, si al buscar nuestra justificación en Cristo, resulta que también nosotros somos pecadores, entonces Cristo está al servicio del pecado. Esto no puede ser, porque si me pongo a reconstruir lo que he destruido, me declaro a mí mismo transgresor de la Ley. Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Mc 8,34-9,1: Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles». Y les decía: «Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder».

viernes, 18 de septiembre de 2020

CARTA ABIERTA DEL METROPOLITA POLICARPO / ΑΝΟΙΚΤΗ ΕΠΙΣΤΟΛΗ ΤΟΥ ΜΗΤΡΟΠΟΛΙΤΟΥ ΠΟΛΥΚΑΡΠΟΥ


CARTA ABIERTA DEL METROPOLITA POLICARPO
A LOS FELIGRESES Y AMIGOS DE LA IGLESIA CATEDRAL
DE LOS SS. ANDRÉS Y DEMETRIO DE MADRID

Las severas medidas impuestas por las Autoridades estatales y eclesiásticas para afrontar la expansión de la pandemia de coronavirus han tenido como consecuencia que nuestra Santa Iglesia Catedral ha permanecido cerrada al culto público durante la Gran Cuaresma, la Santa Pascua y casi todo el mes de mayo. Hemos vivido una experiencia única, inédita y muy dolorosa, lejos de nuestras iglesias en pleno periodo cuaresmal y pascual. Las iglesias se han reabierto a finales de mayo bajo muy severas restricciones. Todavía desconocemos cuánto más durará esta triste situación, que además de miedo y perturbación, provoca pobreza.

Naturalmente, el Metropolita y los Sacerdotes hemos celebrado regularmente la Divina Liturgia y los otros Oficios Sagrados todo este periodo de cierre obligatorio, rezando por la salud de todos nuestros feligreses y para que el Gran Médico de los cuerpos y de las almas, Jesucristo, nos libre lo más pronto posible de esta grave prueba y tentación y de sus consecuencias catastróficas.

Como todos comprenderán, esta situación desagradable ha golpeado económicamente a nuestra Iglesia Catedral, de modo que con enormes dificultades puede cumplir con sus múltiples gastos de funcionamiento.

Os recordamos que nuestra iglesia no tiene ingresos algunos aparte de las velas, la colecta de los domingos y los pocos Sacramentos del Bautismo y Matrimonio que en ella se celebran. Además, es precisamente con los ingresos del periodo cuaresmal y pascual como solemos salir adelante todo el año.

Apelamos a los sentimientos cristianos de nuestros feligreses, así como a todo amigo y hombre de buena voluntad, a que ayude a nuestra iglesia para afrontar al menos sus gastos corrientes de funcionamiento, de modo que pueda seguir sin impedimentos sirviendo las necesidades religiosas, espirituales y sociales de nuestro prójimo.

La cuenta para enviar vuestra ayuda es: ES63 2100 1417 16 0200433017, “Caixa Bank”, Sacra Metrópolis Ortodoxa de E y PT.

Os damos profundamente las gracias a todos de todo corazón. Que nuestro Dios Jesucristo y su Santísima Madre os bendigan siempre y ricamente. Α todos deseamos que pasen un buen verano y que el otoño llegue sin la crisis del coronavirus, las pruebas que supone y sus consecuencias desagradables.  

Madrid, junio de 2020

† Metropolita Policarpo de España y Portugal

Rector de la Iglesia Catedral de los SS. Andrés y Demetrio

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ΑΝΟΙΚΤΗ ΕΠΙΣΤΟΛΗ ΤΟΥ ΜΗΤΡΟΠΟΛΙΤΟΥ ΠΟΛΥΚΑΡΠΟΥ 
ΠΡΟΣ ΤΟΥΣ ΠΙΣΤΟΥΣ ΚΑΙ ΦΙΛΟΥΣ ΤΟΥ ΙΕΡΟΥ ΚΑΘΕΔΡΙΚΟΥ ΝΑΟΥ 
ΑΓΙΩΝ ΑΝΔΡΕΟΥ ΚΑΙ ΔΗΜΗΤΡΙΟΥ ΜΑΔΡΙΤΗΣ


Τά αστηρά μέτρα πού πέβαλαν ο Κρατικές καί κκλησιαστικές ρχές γιά τήν ντιμετώπιση τς ξάπλωσης τς πανδημίας το κορωναϊο εχαν ς ποτέλεσμα  ερός Καθεδρικός Ναός μας νά παραμείνει κλειστός στήν δημόσια λατρεία κατά τήν ΜεγάληΣαρακοστή, τό γιο Πάσχα καί σχεδόν λόκληρο τόν μνα Μάϊο. Ζήσαμε μία μπειρία μοναδική, πρωτότυπη καί πολύ λυπηρή, μακρυά πό τίς κκλησιές μας σαρακοστιάτικα καί πασχαλιάτικα. Ο κκλησίες νοιξαν πάλι στά τέλη Μαΐου κάτω πό αστηρά περιοριστικά μέτρια. ν τούτοις δέν γνωρίζουμε πόσο κόμη θά διαρκέσει ατή  δυσάρεστη κατάσταση,  ποία κτός πό φόβο καί νησυχία, προκαλε φτώχεια. 

Βέβαια,  Μητροπολίτης καί ο ερες τελέσαμεκανονικά τήν Θεία Λειτουργία καί τίς λλες ερές κολουθίες καθ’ λη ατή τήν περίοδο το ναγκαστικο κλεισίματος, προσευχόμενοι γιά τήν γεία λων τν πιστν μας καί  Μεγάλος ατρός τν ψυχν καί τν σωμάτων ησος Χριστός νά μς παλλάξει σύντομα πό ατή τήν μεγάλη δοκιμασία καί πειρασμό καί τίς καταστροφικές συνέπειές της.

πως ντιλαμβάνεσθε, ατή  λυπηρή κατάσταση πληξε οκονομικά τόν Ναό μας, στε νά δυσκολεύεται πολύ νά νταποκριθε στά πολλαπλά ξοδα λειτουργίας του. πενθυμίζουμε τι  Ναός μας δέν χει λλα σοδα κτός πό τό κερί, τόν δίσκο τν Κυριακν καί τά λίγα Μυστήρια βαπτίσεως καί γάμου. Μέ τά σοδα τς περιόδου τς Μεγάλης Σαρακοστς καί το Πάσχα πηγαίνουμε μπρός λο τόν χρόνο.

Κάνουμε ναγώνια κκλιση στά χριστιανικά ασθήματα τν πιστν μας, λλά καί σέ κάθε φίλο καί νθρωπο καλς θελήσεως, νά βοηθήσετε τόν Ναό μας νά νταπεξέλθει τουλάχιστον στά τρέχοντα λειτουργικά ξοδά του, στε νά μπορέσει νά συνεχίσει πρόσκοπτα τήν λειτουργία του καί τήν ξυπηρέτηση τν θρησκευτικν, πνευματικν καί κοινωνικν ναγκν τν συνανθρώπων μας.

Ο λογαριασμός εναι ὁ ξς: ES63 2100 1417 16 0200433017, “Caixa Bank”, Sacra Metrópolis Ortodoxa de E y PT

Εχαριστομε πό τά μύχια τς καρδις μας μέπέραντη καί βαθειά εγνωμοσύνη.  Χριστός καί Παναγία μας νά εναι πάντοτε μαζί Σας. Καλό καλοκαίρι σέ λους καί τό φθινόπωρο νά μς ερει χωρίς τήν πειρασμική κρίσι το κορωναϊο καί τίς δυσάρεστες συνέπειές της.

Μαδρίτη, ούνιος 2020

 Μητροπολίτης σπανίας καί Πορτογαλίας Πολύκαρπος
Προϊστάμενος ερο Καθεδρικο Ναο γίωννδρέου κ’ Δημητρίου

miércoles, 16 de septiembre de 2020

16/09 - Santa Megalomártir Eufemia de Calcedonia, Copatrona de nuestra Metrópolis


Santa Eufemia era hija de un matrimonio cristiano devoto de la ciudad de Calcedonia. Su ambiente familiar le permitió, desde muy joven, tomar la decisión de dedicar su vida al Novio de su alma, nuestro Señor Jesucristo. Unos años después, se emprendió la persecución del emperador Diocleciano; la joven, comprometida con su Señor, rechazó definitivamente negar a Cristo; ni los azotes ni la cárcel la pudieron cambiar. Así que el jefe de la ciudad mandó quemarla en vida. Fue martirizada en el año 304, y la Iglesia recuerda el martirio de santa Eufemia el día 16 de septiembre.

Unos años después, cuando el emperador Constantino llegó a Macedonia, y viendo la veneración que los macedonios tenían hacia la Santa, construyó una iglesia dedicada a su nombre; desde entonces Macedonia recibía muchos peregrinos que procuraban besar sus reliquias.

En el año 451 fue convocado el IV Concilio Ecuménico en la misma Calcedonia: obispos de todo el orbe cristiano se reunieron en la ciudad para discutir la nueva corriente que había surgido últimamente; unos obispos defendían la recta fe en que “Cristo es perfecto Dios y perfecto hombre”, es decir, que tiene dos naturalezas que están juntas en una sola Persona. En tanto que el otro grupo decía que Cristo tiene nada más que una naturaleza divina.

Mientras estaban en plena discusión, se propuso exponer la causa a la intercesión de la Patrona de la ciudad. Entonces ambos equipos editaron sus enseñanzas y las pusieron junto a las reliquias de santa Eufemia; durante tres días todos oraron insistentemente para que Dios por su intercesión revelara la verdad. Cuando abrieron el sepulcro encontraron el libro de los herejes ante los pies de la Santa, mientras el de recta fe estaba en sus manos. Los Ortodoxos glorificaron a Dios ofreciendo agradecimientos a su Santa, y muchos de los que antes eran defensores del Monofisismo (una naturaleza) aceptaron de nuevo la recta fe. Este milgro de la santa se conmemora por separado cada 10 de julio.


Fuente: Arquidiócesis de México, Centroamérica y El Caribe (Patriarcado de Antioquía y todo el Oriente)

lunes, 14 de septiembre de 2020

Homilía del Archimandrita Demetrio sobre la Santa Cruz


La Cruz que veneramos hoy es el centro del misterio de nuestra salvación. Es la revelación suprema del amor de Dios hacia sus criaturas, la revelación suprema, también, de nuestro proceso de aprendizaje del amor a Dios y del amor al prójimo.

La Cruz es el lugar de nuestra existencia y, sin embargo, san Pablo la llama locura: "La palabra de la Cruz es locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, esto es, nosotros, es poder de Dios" (1 Co. 1, 18)La palabra de la Cruz es locura para el mundo. Hay un abismo infranqueable, humanamente hablando, entre la sabiduría de Dios y la sabiduría del hombre, de manera que quien es  sabiduría y amor de Dios es locura para el mundo y viceversa. Debemos penetrar en este misterio, en esta revelación crucificante del amor de Dios, del amor trinitario, del amor infinito, del amor que es la vida y el ser mismo de Dios, del amor que se extiende como un perfume sobre el mundo y sobre los corazones que lo quieran acoger.


Dios escogió el instrumento de la Cruz, instrumento de tortura, de sufrimiento, de total humillación para hacernos comprender el grado de humildad y postración que representa su descenso a nosotros. Alejándose de Dios por la desobediencia, el primer Adán y sus herederos se han alejado a una distancia infinita de su Creador. Sólo Dios podía recorrer esa distancia descendiendo hasta nosotros. Venir a nosotros implica para Dios un descenso que llamamos "Kenosis" y que quiere decir la voluntad divina de despojarse de su gloria, o al menos de ocultarla. El descender de Dios significa que el Hijo de Dios se hace también Hijo del hombre, manifestando, no sólo su propio amor, sino también el amor del Padre. En el diálogo de Jesús con Nicodemo le dice: "Tanto amó Dios al mundo (hay que insistir en esa palabra "tanto") que envió a su Hijo unigénito para que todo aquél que crea en Él noperezca, sino que tanga vida eterna" (Jn. 3, 16)


El Hijo de Dios que llega a nosotros nos conduce a la luz, como nos enseña el icono del Descenso al Hades (o de la Resurrección). Cristo nos rescata del infierno por la fuerza de su mano poderosa, por la fuerza de su amor. Rescata a Adán y Eva, y todos sus descendientes, del infierno en que ahora nos encontramos. El infierno no es propiamente un lugar, sino el estado de ausencia de Dios, del rechazo de Dios, Cada vez que caemos en el mal o en connivencia con el mal, estamos anticipando lo que podría ser nuestro infierno. Hoy se habla poco de esto, sin embargo es necesario decir que el infierno existe y añadir a continuación que Cristo descendió a ese infierno para sacarnos de él rompiendo sus puertas.


Mientras tanto ¿hacia dónde vamos nosotros? Somos las ovejas perdidas del salmo (118, 176) "Anduve errante como oveja descarriada, ven a buscar a tu siervo". Para que este encuentro entre Dios y el hombre caído pudiera realizarse era necesario que el Señor descendiera a través de la Cruz. La Cruz es la señal de la perfecta obediencia del Hijo al Padre, de la unidad de las voluntades divina y humana en Jesús. En la medida en que se acomoda plena y totalmente la voluntad humana de Jesús con la voluntad del Padre ("Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" Lc.22, 42), en esa medida nuestra voluntad humana puede también acomodarse a la voluntad de Dios y hacerse una con ella.


Siendo así que a través de la Cruz se desciende a los infiernos, se abre para todos un camino infinito de vida nueva y de ascenso a Dios. De la misma manera que la Cruz constituye el camino necesario del descenso y del amor de Dios revelado a los hombres para nuestra salvación, así también no hay para nosotros otro camino de vida divina y de obediencia a la voluntad de Dios que el de la Cruz y el sufrimiento que ello implica. En la medida en que rechacemos a Dios y nos revolvamos contra Él, así nos entregamos a las enfermedades del alma y del cuerpo, porque las enfermedades, sobre todo las del alma son una señal de nuestro rechazo a la gracia de Dios. Sólo la gracia divina es fuente de vida verdadera. Sólo el poder del Espíritu Santo es vivificante; sólo Él nos da la vida a nuestra alma y nuestro cuerpo. Es el Espíritu el que obra en nosotros ese profundo cambio que es la "metanoia", el arrepentimiento, conversión de vida que nos lleva al pie de la Cruz de Cristo con la Santísima Madre de Dios, con el discípulo amado, con Nicodemo y Juan de Arimatea, con las santas mujeres que miraban desde lejos. También nosotros estamos llamados a mantenernos al pie de la Cruz y a desear que esta Cruz se inscriba en nuestra propia existencia, a no conocer, como dice san Pablo, más que a Cristo, y a éste crucificado.


Esta conversión implica que toda nuestra voluntad se comprometa a gloriarnos de la Cruz de Cristo, como dice san Pablo: "por quien el mundo me es crucificado a mí y yo al mundo" (Gal. 6,14) Es participando de la Cruz de Cristo como recorremos el camino de la victoria pascual contra todas las fuerzas del mal que nos asaltan y nos rodean buscando destruirnos y alejarnos de Dios. Estamollamados a cooperar en la obra de Cristo participando de sus sufrimientos para poder participar de su victoria y poder así ser coronados como vencedores, tal como promete el Espíritu a la Iglesia de Esmirna en el Apocalipsis; "Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida" (Ap. 2, 10).


Que cada signo de la Cruz que hagamos sea un gesto de apropiarnos de la Cruz de Cristo, de dar testimonio del poder y la sabiduría de Dios y de llevar a todos los que nos rodean la buena nueva de la Cruz y la Resurrección a la vida divina. Amén


Arch. Demetrio

14/09 - Exaltación de la Venerable y Vivificadora Cruz


La fiesta del 14 de septiembre lleva como título en los libros litúrgicos de la tradición bizantina "Universal Exaltación de la Preciosa y Vivificante Cruz". Es una fiesta relacionada con la ciudad de Jerusalén y con la dedicación de la basílica de la Resurrección edificada sobre la tumba del Señor en el año 335, y también se celebra el hallazgo de la reliquia de la Cruz por parte de la emperatriz Elena y del obispo Macario.

La cruz tiene un lugar relevante en la liturgia bizantina: todos los miércoles y viernes del año se la conmemora con el canto de un tropario; además, se conmemora también el tercer domingo de Cuaresma y los días 7 de mayo y 1 de agosto. En los textos litúrgicos bizantinos la Cruz es presentada siempre como lugar de victoria: de victoria de Cristo sobre la muerte, de victoria de la vida sobre la muerte, lugar de derrota y muerte de la muerte. La celebración litúrgica del 14 de septiembre en la tradición bizantina está precedida por un día de pre-fiesta el 13, en el cual se celebra la dedicación de la basílica de la Resurrección, y se extiende con una octava hasta el 21 del mismo mes de septiembre.

El icono de la fiesta de la exaltación de la Cruz presenta la figura del obispo Macario elevando la santa Cruz, con diáconos a su alrededor; algunos iconos introducen también entre los personajes a la emperatriz Elena. El icono representa la misma celebración litúrgica del día con la gran bendición y veneración de la Cruz preciosa y vivificante. El icono, por tanto, hace presente el misterio que se celebra en este día y la liturgia misma que la Iglesia celebra. La ostensión y la exaltación de la cruz lleva, en primer lugar, a toda la creación a la alabanza de Aquel que en ella ha sido elevado, y a su victoria sobre la muerte: "La cruz exaltada de Aquel que en ella ha sido elevado induce a toda la creación a celebrar la inmaculada pasión: ya que fue matado con ella Aquel que nos había matado, Él nos ha dado vida de nuevo a los que estábamos muertos, nos ha dado belleza y nos ha hecho dignos, en su compasión, por su suma bondad, de obtener la ciudadanía en los cielos... Cruz venerabilísima que las huestes angélicas rodean gozosas, hoy, en tu exaltación, por el divino querer, levanta a todos aquellos que, por el engaño de aquel fruto, habían sido expulsados y habían sido precipitados en la muerte... Nosotros, por tanto, aclamamos: Exaltad a Cristo, Dios bondadosísimo, y postraos al estrado de sus pies...

En uno de los largos troparios de Vísperas se reseña casi toda la teología de la cruz y cómo la misma Iglesia la profesa y la vive. Poniendo en paralelo el árbol del paraíso con el árbol de la cruz, esta es presentada y mostrada como lugar de la salvación y de la vida; el engaño del primer árbol se convierte en vida en el segundo árbol: "Venid, naciones todas, adoremos el leño bendito por el cual se ha realizado la eterna justicia: ya que aquel que con el árbol ha engañado al progenitor Adán es alimentado en la cruz, y cae envuelto en una funesta caída, él, que se había adueñado tiránicamente de una criatura real...". El veneno de la serpiente es anulado por la sangre vivificante de Cristo en la cruz: "Con la sangre de Dios es lavado el veneno de la serpiente, y es anulada la maldición de la justa condena por la injusta condena infligida al justo: ya que con un árbol necesitaba sanarse el árbol, y con la pasión del impasible destruir en el árbol las pasiones del condenado...".

En esta fiesta la tradición bizantina da a la cruz de Cristo títulos que la relacionan directamente, como la liturgia misma lo hace también, con la Madre de Dios, con el misterio de la salvación obrado por Cristo mismo a través de la cruz. Y, al igual que en otras liturgias orientales, también la tradición bizantina da a la cruz como primer título el de puerta o llave que abre de nuevo el paraíso: "Alégrate, cruz vivificante, puerta del paraíso, sostén de los fieles, muro fortificado de la Iglesia: por ti es aniquilada la corrupción, destruido y engullido el poder de la muerte, y nosotros hemos sido elevados de la tierra al cielo. Arma invencible, enemiga de los demonios, gloria de los mártires, verdadero ornamento de los santos, puerto de salvación, tú das al mundo la gran misericordia".

La cruz es presentada, por tanto, como lugar y fuente de la salvación que nos viene por Cristo: "Alégrate, cruz del Señor, por la cual ha sido desatado de la maldición el género humano; eres señal del verdadero gozo, fortaleza de los reyes, vigor de los justos, decoro de los sacerdotes, tú que, siendo impresa, libras de graves males; cetro de poder con el cual somos pastoreados; arma de paz, que los ángeles veneran con temor; divina gloria del Cristo... Guía de los ciegos, médico de los enfermos, resurrección de todos los muertos... Cruz preciosa, por la cual la corrupción ha sido disuelta, la incorruptibilidad ha florecido, nosotros los mortales hemos sido deificados... Viéndote hoy alzada por las manos de los pontífices, nosotros exultamos a  Aquél que en ti ha sido alzado y te veneramos, viendo abundantemente la gran misericordia".

La liturgia de la exaltación de la cruz desarrolla toda la tipología veterotestamentaria que la tradición patrística ha comentado siempre como prefiguración de la cruz de Cristo y de la salvación que por ella viene al género humano. Dos son los textos veterotestamentarios que encontramos presentes en la liturgia de la fiesta: en primer lugar, Ex. 15, que es también la primera de las lecturas de Vísperas, que narra el encuentro con las aguas amargas de Mará, sanadas por el leño echado en ella por Moisés; y esto es recordado en la tradición bizantina cuando el sacerdote, para la consagración de las aguas bautismales, sumerge por tres veces la cruz en el recipiente de agua. En segundo lugar Ex. 17, donde se narra la victoria del pueblo de Israel contra Amalec por la oración de Moisés con las manos alzadas en forma de cruz, prefiguración de Cristo alzado en la cruz: "Teniendo las manos alzadas, Moisés te ha prefigurado, oh cruz preciosa, orgullo de los creyentes, sostén de los luchadores mártires, decoro de los apóstoles, defensa de los justos, salvación de todos los santos... Lo que Moisés prefiguró un tiempo en su persona, derrotando a Amalec y abatiéndolo, lo que el cantor David ordenó venerar como escabel de tus pies, tu cruz preciosa, oh Cristo Dios, esta que nosotros pecadores besamos hoy con labios indignos, celebrándote, que te has dignado dejarte clavar, y a ti te gritamos: Señor, al igual que al ladrón, haznos  a nosotros dignos también de tu reino".

P. Manuel Nin


Fuente: L'Osservatore Romano

sábado, 12 de septiembre de 2020

Domingo anterior a la Exaltación de la Santa Cruz. Lecturas de la Divina Liturgia


Gal 6,11-18: ¿Ven estas letras grandes? ¡Les estoy escribiendo con mi propia mano! Los que quieren imponerles la circuncisión sólo buscan quedar bien exteriormente, y evitar ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo. Porque tampoco aquellos que se hacen circuncidar observan la Ley; sólo pretenden que ustedes se circunciden para gloriarse de eso. Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura. Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús. Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.

Jn 3,13-17: Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.