miércoles, 28 de abril de 2021

Encíclica Patriarcal para la Santa Pascua (2021)


Nº Prot. 289

 

+ B A R T O L O M É

POR LA GRACIA DE DIOS

ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA

Y PATRIARCA ECUMÉNICO

A LA PLENITUD DE LA IGLESIA:

QUE LA GRACIA, LA PAZ Y LA MISERICORDIA

DE CRISTO RESUCITADO ESTÉN CON TODOS VOSOTROS

 

* * *

 

Habiendo completado la Cuaresma tan provechosa para nuestras almas y venerado la Pasión y la Cruz del Señor, he aquí que hoy somos hechos partícipes de Su gloriosa Resurrección, radiantes por la fiesta y proclamando con gozo inefable el anuncio que salva al mundo: “¡Cristo ha resucitado!”.

 

Todo lo que creemos, todo lo que amamos y todo lo que esperamos como cristianos ortodoxos está asociado a la Pascua, de la que todo deriva su viveza, mediante la cual todo se puede interpretar y en la que todo adquiere su verdadero significado. La Resurrección de Cristo es la respuesta del Amor Divino a la angustia y la expectación del hombre, pero también al “anhelo” de la creación que gime con nosotros. En la Resurrección ha sido revelado el significado de “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (1) y “Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno” (2).1

 

Cristo es “nuestra Pascua” (3), “la resurrección de todos”. Si la caída supuso la suspensión de nuestro peregrinar hacia la “semejanza divina”, en el Cristo resucitado el camino hacia la deificación mediante la gracia se abre de nuevo para “los amados de Dios”. Se obra el “gran milagro” que sana la “gran herida”, la humanidad. En el emblemático icono de la Resurrección del Monasterio de Cora contemplamos al Señor de la gloria que descendió “a las profundidades del Hades” y conquistó el poder de la muerte para surgir de la tumba como dador de vida, resucitando consigo a los antepasados de la humanidad y, a través de ellos, a toda la raza humana desde el principio hasta el fin, como liberador de la esclavitud del enemigo.

 

En la Resurrección la vida de Cristo se revela como liberación y libertad, pues “Cristo nos ha liberado… para la libertad” (4). El contenido, el ‘ethos’ de dicha liberación, que debe ser experimentado aquí de una manera digna de Cristo antes de ser perfeccionado en el reino celestial, es el amor, la quintaesencia experimental de la “nueva creación”. “Pues vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; ahora bien, no utilicéis la libertad como estímulo para la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor” (5). La libertad de un creyente, fundada sobre la Cruz y la Resurrección del Salvador, es una peregrinación hacia lo alto y hacia nuestro prójimo; es la “fe que actúa por el amor” (6). Es un éxodo del “Egipto de la esclavitud” y de las distintas alienaciones, la transcendencia como dádiva de Cristo de una existencia introvertida y marchita, la esperanza de eternidad que hace al hombre humano.

 

Al celebrar la Pascua, confesamos en la Iglesia que el Reino de Dios “ya ha sido inaugurado, aunque todavía no ha llegado a su plenitud” (7). A la luz de la Resurrección las cosas terrenas adquieren un nuevo significado, pues se ven transformadas y transfiguradas. Nada es simplemente “dado”. Todo se encuentra en movimiento hacia su perfección escatológica. Esta “premura desenfrenada” hacia el Reino, vivida especialmente en la asamblea eucarística, preserva al pueblo de Dios, por un lado, de la indiferencia hacia la historia y la presencia en ella del mal, y, por otro lado, del olvido de las palabras del Señor -“Mi reino no es de este mundo” (8)-, lo que marca la diferencia entre el “ya” y el “aún no” de la venida del Reino, de acuerdo con esta otra expresión más teológica: “El Rey ha venido -el Señor Jesús-, y su Reino aún está por venir” (9).

 

La característica principal de esta libertad del creyente otorgada por Dios es el implacable pulso de la Resurrección, la vigilancia y el dinamismo de esta libertad. Su carácter de don de la gracia no solo no restringe, sino que de hecho manifiesta nuestro consentimiento a dicho don y fortalece nuestro peregrinar y nuestra conducta hacia esta nueva libertad, que también contiene la restauración de nuestra relación de extrañamiento con la creación. El que es libre en Cristo no se encuentra atrapado en lo “absoluto terreno” como “los que no tienen esperanza” (10). Nuestra esperanza es Cristo, la existencia realizada en Cristo, el brillo y el esplendor de la eternidad. Los límites biológicos de la vida no definen su verdad. La muerte no es el final de nuestra existencia. “Que nadie tema a la muerte, pues la muerte del Salvador nos ha liberado. Era prisionero suyo y la ha aniquilado. El que descendió al infierno ha hecho a este cautivo” (11). La libertad en Cristo es la “otra creación” (12) del hombre, anticipo y modelo de la realización y la plenitud de la Economía Divina en el “ahora y siempre” del último día, cuando los “benditos del Padre” vivirán en persona con Cristo, “viéndolo a Él y siendo vistos por Él mientras gozan de los frutos del deleite sin fin que procede de Él” (13).

 

La Santa Pascua no es simplemente una fiesta religiosa, aunque sea la fiesta más grande para nosotros los ortodoxos. Cada Divina Liturgia, cada oración y súplica de los fieles, cada fiesta y conmemoración de los Santos y los Mártires, la veneración de los sagrados iconos, el “gozo abundante” de los cristianos (2 Cor 8,2), cada acto de amor sacrificial y de fraternidad, el aguante del dolor, la esperanza que nunca decepciona al pueblo de Dios, es una fiesta de la libertad. Todo esto irradia la luz pascual y rezuma la fragancia de la Resurrección.

 

En este espíritu, pues, glorificando al Salvador del mundo, que pisoteó la muerte con la muerte, os transmitimos a todos vosotros, honorabilísimos hermanos nuestros de todo el Orbe y muy amados hijos de la Madre Iglesia, un saludo festivo, y con una sola voz y un solo corazón bendecimos gozosamente junto con vosotros a Cristo por todos los siglos.

 

Dado en El Fanar,

Santa Pascua 2021

+ Bartolomé de Constantinopla

Ferviente suplicante por todos vosotros

Ante el Señor Resucitado

 

Para ser leído en la Iglesia después del Santo Evangelio, durante la Divina Liturgia en la fiesta de la Santa Pascua

 

NOTAS

 

(1) Gen. 1.26

(2) Gen. 1.31

(3) 1 Cor. 5.7

(4) Gal. 5.1

(5) Gal. 5.13

(6) Gal. 5.6

(7) Georges Florovsky, Bible, Church, Tradition, Belmont MA: Nordland Publishing, 1972, 36

(8) John 18.36

(9) Florovsky, op. cit., 72

(10) 1 Thes 4.13

(11) Homilía catequética de San Juan Crisóstomo sobre la Santa y Gloriosa Resurrección

(12) Gregorio el Teólogo, Poemas éticos 61.

(13) Juan Damasceno, Exposición de la fe ortodoxa, IV, 27.



Fotografía: Nikos Manginas / Patriarcado Ecuménico

Encíclica Patriarcal para a Santa Páscoa (2021)


No. Prot. 289

 

+ B A R T O L O M E U

PELA MISERICÓRDIA DE DEUS ARCEBISPO DE CONSTANTINOPLA-NOVA ROMA

E PATRIARCA ECUMÉNICO PARA A PLENITUDE DA IGREJA:

QUE A GRAÇA, A PAZ E A MISERICÓRDIA

DE CRISTO RESSUSCITADO EM GLÓRIA ESTEJA COM TODOS


* * *

 

Tendo completado a Quaresma para o benefício das nossas almas e venerado a Paixão e a Cruz de Nosso Senhor, eis que hoje somos feitos participantes da Sua gloriosa Ressurreição, radiantes durante toda a festa e clamando com alegria inefável a proclamação que salva o mundo: “Cristo ressuscitou!”

 

Tudo que nós acreditamos, tudo que amamos, e tudo que esperamos como cristãos ortodoxos é associado com a Páscoa, da qual tudo deriva a sua vivacidade, através da qual tudo é interpretado, e na qual tudo adquire o seu verdadeiro sentido. A Ressurreição de Cristo é a resposta do Amor Divino à angústia e a expectativa do homem, mas também à “ânsia” da criação que geme connosco. Na Ressurreição o sentido de “Façamos o homem à nossa imagem” (1) e de “E viu Deus tudo quanto tinha feito, e eis que era muito bom” (2) foi revelado.

 

Cristo é a “nossa Páscoa” (3), “a ressurreição de todos.” Se a Queda constitui a suspensão da nossa viagem para a “semelhança divina,” em Cristo ressuscitado o caminho para a divinização através da graça abre-se de novo para “os bem-amados de Deus.” O “grande milagre” é operado, que sara a “grande ferida,” o género humano. No ícone emblemático da Ressurreição no Mosteiro de Khora, vemos o Senhor da glória, que desceu “às profundezas de Hades” e conquistou o poder da morte, erguendo-se do túmulo como o doador de vida, erguendo juntos com Ele os antecessores do gênero humano, e neles toda a raça humana desde o início até ao fim, como nosso libertador da escravidão do inimigo.

 

Na Ressurreição a vida em Cristo é revelada como libertação e liberdade. Porque “na liberdade... Cristo nos libertou” (4). O conteúdo, o “ethos” de uma tal liberdade, que deve ser experimentado aqui de uma maneira digna de Cristo,


antes que seja aperfeiçoada no reino celeste, é o amor, a quinta essência experiencial da “nova criação.” “Porque vós, irmãos, fostes chamados à liberdade. Não useis, então, da liberdade para dar ocasião à carne, mas servi-vos uns aos outros pelo amor” (5). A liberdade de um crente, fundada na Cruz e na Ressurreição do Salvador, é uma viagem ascendente, levando-nos ao nosso próximo; é a “fé que opera por amor” (6). É um êxodo do “Egito da escravidão” e das alienações diversas, a transcendência, dada por Cristo, de uma existência introvertida e enrugada, a esperança da eternidade que torna o homem humano.

 

Ao celebrar a Páscoa, confessamos na Igreja que o Reino de Deus “já foi inaugurado mais ainda não cumprido” (7). Na luz da Ressurreição, as coisas terrestres assumem um novo significado, pois já estão transformadas e transfiguradas. Nada é apenas “dado.” Tudo se encontra em movimento, indo para a perfeição escatológica. Esta “precipitação desenfreada” para o Reino, que se vive especialmente na assembleia eucarística, salvaguarda o povo de Deus, por um lado da indiferença perante a história e a presença do mal nela, e, por outro lado, do esquecimento das palavras do Senhor, que “o meu reino não é deste mundo” (8), que marca a diferença entre o “já” e o “ainda não” do advento do Reino, de acordo com a expressão altamente teológica, “Veio o Rei, o Senhor Jesus, e o Seu Reino há de vir” (9).

 

A principal característica desta liberdade do crente dada por Deus é o pulso ressurrecional implacável, a vigilância e o dinamismo desta liberdade. O seu carácter como dom de graça não só não limita, mas manifesta verdadeiramente o nosso consentimento a este dom, e reforça a nossa viagem, e a nossa conduta para dentro desta nova liberdade, que contém também a restauração da nossa relação alienada com a criação. Aquele que é livre em Cristo não está preso em “absolutos terrestres”, como “os demais, que não têm esperança” (10). A nossa esperança é Cristo, o brilho e o resplendor da eternidade. As fronteiras biológicas da vida não definem a sua verdade. A morte não é o fim da nossa existência. “Que ninguém tema a morte, porque a morte do Salvador nos libertou. Foi preso por ela e aniquilou-a. Aquele que desceu ao inferno tornou o inferno cativo” (11). A liberdade em Cristo é a “outra criação” (12) do homem, um antegozo e modelo da realização e da plenitude da Economia Divina no “agora e sempre” do último dia, quando os “abençoados do Pai” viverão pessoa a pessoa com Cristo, “vendo-O e visto por Ele, enquanto gozam dos frutos do deleite sem fim que d’Ele provém” (13).

 

A Santa Páscoa não é só uma festa religiosa, embora seja a maior festa para nós ortodoxos. Em cada Divina Liturgia, cada oração e súplica dos fiéis, cada festa e comemoração dos Santos e dos Mártires, a honra dada ao santos ícones, a “alegria abundante” (2 Cor 8,2) dos Cristãos, cada acto de amor sacrifical e


fraternidade, é uma festa de liberdade. Tudo isto irradia a luz pascoal e exsude a fragrância da Ressurreição.

 

Neste espírito, então, enquanto glorificamos o Salvador do mundo, que esmagou a morte pela morte, transmitimos a todos vós – os nossos honorabilíssimos irmãos em todo o Domínio do Senhor e nossas crianças bem- amadas da Igreja Mãe – uma saudação festal, enquanto, com uma só voz e um só coração, convosco abençoamos Cristo pelos séculos.

 

No Fanar, Santa Páscoa 2021

+ Bartolomeu de Constantinopla Suplicante

fervente por todos vós

perante o Senhor Ressuscitado

 

A ser lido na igreja após o Santo Evangelho, durante a Divina Liturgia na Festa da Santa Páscoa.

 

NOTAS

 

(1) Gn. 1.26.

(2) Gn. 1.31.

(3) 1 Co. 5.7.

(4) Gl. 5.1.

(5) Gl. 5.13.

(6) Gl. 5.6.

(7) Georges Florovsky, Bible, Church, Tradition, Belmont MA: Nordland Publishing, 1972, 36.

(8) Jo. 18.36.

(9) Florovsky, op. cit., 72.

(10) 1 Ts. 4.Aqul13.

(11) Da Homilia Catequética de S. João Crisóstomo na Santa e Gloriosa Ressurreição.

(12) S. Gregório o Teólogo, Poemas Éticos, 61.

(13) S. João de Damasco, Uma Exposição Exacta da Fé Ortodoxa, IV. 27.



Fotografia: Nikos Manginas / Patriarcado Ecuménico

Πατριαρχική Απόδειξη για το Άγιο Πάσχα (2021)


† Β Α Ρ Θ Ο Λ Ο Μ Α Ι Ο Σ

ΕΛΕῼ ΘΕΟΥ ΑΡΧΙΕΠΙΣΚΟΠΟΣ

ΚΩΝΣΤΑΝΤΙΝΟΥΠΟΛΕΩΣ – ΝΕΑΣ ΡΩΜΗΣ

ΚΑΙ ΟΙΚΟΥΜΕΝΙΚΟΣ ΠΑΤΡΙΑΡΧΗΣ

ΠΑΝΤΙ Τῼ ΠΛΗΡΩΜΑΤΙ ΤΗΣ ΕΚΚΛΗΣΙΑΣ ΧΑΡΙΝ, ΕΙΡΗΝΗΝ ΚΑΙ EΛΕΟΣ

ΠΑΡΑ ΤΟΥ ΕΝΔΟΞΩΣ ΑΝΑΣΤΑΝΤΟΣ ΧΡΙΣΤΟΥ


* * *


Τήν ψυχωφελῆ πληρώσαντες Τεσσαρακοστήν καί προσκυνήσαντες τά Πάθη καί τόν Σταυρόν τοῦ Κυρίου, ἰδού καθιστάμεθα σήμερον κοινωνοί τῆς ἐνδόξου Αὐτοῦ Ἀναστάσεως, λαμπρυνόμενοι τῇ πανηγύρει καί ἀναβοῶντες ἐν χαρᾷ ἀνεκλαλήτῳ τό κοσμοσωτήριον ἄγγελμα «Χριστός Ἀνέστη»!


Ὅ,τι πιστεύομεν, ὅ,τι ἀγαπῶμεν, ὅ,τι ἐλπίζομεν ἡμεῖς οἱ Ὀρθόδοξοι συνδέεται μέ τό Πάσχα, ἀπό αὐτό ἀντλεῖτήν ζωτικότητά του, ἀπό αὐτό ἑρμηνεύεται καί νοηματοδοτεῖται. Ἡ Ἀνάστασις τοῦ Χριστοῦ εἶναι ἡ ἀπάντησις τῆς Θείας ἀγάπης εἰς τήν ἀγωνίαν καί τήν προσδοκίαν τοῦ ἀνθρώπου, ἀλλά καί εἰς τήν «ἀποκαραδοκίαν» τῆς συστεναζούσης κτίσεως. Ἐν αὐτῇ ἀπεκαλύφθη τό νόημα τοῦ «ποιήσωμεν ἄνθρωπον κατ᾿ εἰκόνα ἡμετέραν καί καθ᾿ ὁμοίωσιν»[1] καί τοῦ «καί εἶδεν ὁ Θεός τά πάντα, ὅσα ἐποίησεν, καί ἰδού καλά λίαν»[2].


Ὁ Χριστός εἶναι «τό Πάσχα ἡμῶν»[3], «ἡ ἀνάστασις πάντων». Ἐάν ἡ πτῶσις ὑπῆρξεν ἀναστολή τῆς πορείας τοῦ ἀνθρώπου πρός τό «καθ᾿ ὁμοίωσιν», ἐν Χριστῷ ἀναστάντι ἀνοίγεται πάλιν εἰς τόν «ἠγαπημένον τοῦ Θεοῦ» ἡ ὁδός τῆς κατά χάριν θεώσεως. Συντελεῖται τό «μέγα θαῦμα», τό ὁποῖον ἰᾶται τό «μέγα τραῦμα», τόν ἄνθρωπον. Εἰς τήν ἐμβληματικήν εἰκόνα τῆς Ἀναστάσεως ἐν τῇ Μονῇ τῆς Χώρας, ἀτενίζομεν τόν κατελθόντα «μέχρις ᾍδου ταμείων» Κύριον τῆς δόξης καί καθελόντα θανάτου τό κράτος, νά ἀναδύηται ζωηφόρος ἐκ τοῦτάφου, συνανιστῶν τούς γενάρχας τῆς ἀνθρωπότητος, καί ἐν αὐτοῖς ἅπαν τό ἀνθρώπινον γένος, ἀπ᾿ ἀρχῆς καί μέχρι τῶν ἐσχάτων, ὡς ἐλευθερωτής ἡμῶν ἐκ τῆς δουλείας τοῦ ἀλλοτρίου.


Ἐν τῇ Ἀναστάσει φανεροῦται ἡ ἐν Χριστῷ ζωή ὡς ἀπελευθέρωσις καί ἐλευθερία. «Τῇ ἐλευθερίᾳ … Χριστός ἡμᾶς ἡλευθέρωσε»[4]. Τό περιεχόμενον, τό «ἦθος» αὐτῆς τῆς ἐλευθερίας, ἡ ὁποία πρέπει νά βιωθῇ ἐνταῦθα χριστοπρεπῶς, πρίν τελειωθῇ ἐν τῇ ἐπουρανίῳ Βασιλείᾳ, εἶναι ἡ ἀγάπη, ἡ βιωματική πεμπτουσία τῆς «καινῆς κτίσεως». «Ὑμεῖς γάρ ἐπ᾿ ἐλευθερίᾳ ἐκλήθητε, ἀδελφοί· μόνον μή τήν ἐλευθερίαν εἰς ἀφορμήν τῇ σαρκί, ἀλλά διά τῆς ἀγάπης δουλεύετε ἀλλήλοις»[5]. Ἡ ἐλευθερία τοῦ πιστοῦ, τεθεμελιωμένη εἰς τόν Σταυρόν καί τήν Ἀνάστασιν τοῦ Σωτῆρος, εἶναι πορεία πρός τά ἄνω καί πρός τόν ἀδελφόν, εἶναι «πίστις δι᾿ ἀγάπης ἐνεργουμένη»[6]. Εἶναι ἔξοδος ἀπό τήν «Αἴγυπτον τῆς δουλείας» καί τῶν ποικίλων ἀλλοτριώσεων, χριστοδώρητος ὑπέρβασις τῆς ἐσωστρεφοῦς καί συρρικνωμένης ὑπάρξεως, ἐλπίς αἰωνιότητος, ἡ ὁποία ἐξανθρωπίζει τόν ἄνθρωπον.


Ἑορτάζοντες τό Πάσχα, ὁμολογοῦμεν ἐν Ἐκκλησίᾳ, ὅτι ἡ Βασιλεία τοῦ Θεοῦ «ἔχει ἤδη ἐγκαθιδρυθῆ, ἀλλά δέν ἔχει ἀκόμη ὁλοκληρωθῆ»[7]. Ἐν τῷ φωτί τῆς Ἀναστάσεως, τά ἐγκόσμια πράγματα ἀποκτοῦν νέον νόημα, ἐφ᾿ ὅσον εἶναι ἤδη μεταμορφωμένα καί μεταμορφούμενα. Τίποτε δέν εἶναι ἁπλῶς «δεδομένον». Τά πάντα εὑρίσκονται ἐν κινήσει πρός τήν ἐσχατολογικήν τελείωσίν των. Αὐτή ἡ «ἀκράτητος φορά» πρός τήν Βασιλείαν, ἡ ὁποία βιοῦται κατ᾿ ἐξοχήν ἐν τῇ εὐχαριστιακῇ συνάξει, προφυλάσσει τόν λαόν τοῦ Θεοῦ ἀφ᾿ ἑνός μέν ἀπό τήν ἀδιαφορίαν διά τήν ἱστορίαν καί τήν παρουσίαν τοῦ κακοῦ ἐν αὐτῇ, ἀφ᾿ ἑτέρου δέ ἀπό τήν λήθην τοῦΚυριακοῦ λόγου «ἡ βασιλεία ἡ ἐμή οὐκ ἔστιν ἐκ τοῦ κόσμου τούτου»[8], τῆς διαφορᾶς δηλονότι μεταξύ τοῦ«ἤδη» καί τοῦ «ὄχι ἀκόμη» τῆς ἐλεύσεως τῆς Βασιλείας, συμφώνως καί πρός τό θεολογικώτατον «Ὁ Βασιλεύς ἦλθεν, ὁ Κύριος Ἰησοῦς, καί ἡ Βασιλεία του θά ἔλθῃ»[9]. 


Κύριον γνώρισμα τῆς θεοσδότου ἐλευθερίας τοῦ πιστοῦ εἶναι ὁ ἀσίγαστος ἀναστάσιμος παλμός, ἡ ἐγρήγορσις καί ὁ δυναμισμός της. Ὁ χαρακτήρ αὐτῆς ὡς δώρου τῆς χάριτος ὄχι μόνον δέν περιορίζει, ἀλλά ἀναδεικνύει τήν ἰδικήν μας συγκατάθεσιν εἰς τήν δωρεάν, καί ἐνδυναμώνει τήν πορείαν μας καί τήν ἀναστροφήν μας ἐν τῇ νέᾳἐλευθερίᾳ, ἡ ὁποία ἐμπερικλείει καί τήν ἀποκατάστασιν τῆς ἀλλοτριωθείσης σχέσεως τοῦ ἀνθρώπου μέ τήν κτίσιν. Ὁ ἐν Χριστῷ ἐλεύθερος δέν ἐγκλωβίζεται εἰς «γήϊνα ἀπόλυτα», ὡς «οἱ λοιποί, οἱ μή ἔχοντες ἐλπίδα»[10]. Ἡ ἐλπίς ἡμῶν εἶναι ὁ Χριστός, ἡ ἐν Αὐτῷ ὡλοκληρωμένη ὕπαρξις, ἡ λαμπρότης καί ἡ φωτοχυσία τῆς αἰωνιότητος. Τά βιολογικά ὅρια τῆς ζωῆς δέν ὁρίζουν τήν ἀλήθειάν της. Ὁ θάνατος δέν εἶναι τό τέλος τῆς ὑπάρξεώς μας. «Μηδείς φοβείσθω θάνατον∙ ἠλευθέρωσε γάρ ἡμᾶς ὁ τοῦ Σωτῆρος θάνατος. Ἔσβεσεν αὐτόν ὑπ᾿ αὐτοῦ κατεχόμενος. Ἐσκύλευσε τόν ᾍδην ὁ κατελθών εἰς τόν ᾍδην»[11]. Ἡ ἐν Χριστῷ ἐλευθερία εἶναι ἡ«ἄλλη πλᾶσις»[12] τοῦ ἀνθρώπου, πρόγευσις καί προτύπωσις τῆς πληρώσεως καί τῆς πληρότητος τῆς Θείας Οἰκονομίας ἐν τῷ «νῦν καί ἀεί» τῆς ἐσχάτης ἡμέρας, ὅτε οἱ «εὐλογημένοι τοῦ Πατρός» θά ζοῦν πρόσωπον πρός πρόσωπον μετά τοῦ Χριστοῦ, «ὁρῶντες αὐτόν καί ὁρώμενοι καί ἄληκτον τήν ἀπ᾿ αὐτοῦ εὐφροσύνην καρπούμενοι»[13].


Τό Ἅγιον Πάσχα δέν εἶναι ἁπλῶς μία θρησκευτική ἑορτή, ἔστω καί ἡ μεγίστη δι᾿ ἡμᾶς τούς Ὀρθοδόξους. Κάθε Θεία Λειτουργία, κάθε προσευχή καί δέησις τῶν πιστῶν, κάθε ἑορτή καί μνήμη Ἁγίων καί Μαρτύρων, ἡ τιμή τῶν ἱερῶν εἰκόνων, ἡ «περισσεία τῆς χαρᾶς» τῶν Χριστιανῶν (Β´ Κορ. η´, 2), κάθε πρᾶξις θυσιαστικῆς ἀγάπης καί ἀδελφοσύνης, ἡ ὑπομονή ἐν ταῖς θλίψεσιν, ἡ οὐ καταισχύνουσα ἐλπίς τοῦ λαοῦ τοῦ Θεοῦ, εἶναι πανήγυρις ἐλευθερίας, ἐκπέμπουν πασχάλιον φως καί ἀναδίδουν τό ἄρωμα τῆς Ἀναστάσεως. 


Ἐν τῷ πνεύματι τούτῳ, δοξάζοντες τόν πατήσαντα θανάτῳ τόν θάνατον Σωτῆρα τοῦ κόσμου, ἀπευθύνομεν πρός πάντας ὑμᾶς, τούς ἐν ἁπάσῃ τῇ Δεσποτείᾳ Κυρίου τιμιωτάτους ἀδελφούς καί τά προσφιλέστατα τέκνα τῆς Μητρός Ἐκκλησίας, ἑόρτιον ἀσπασμόν, εὐλογοῦντες μαζί σας γηθοσύνως, ἐν ἐνί στόματι καί μιᾷ καρδίᾳ, Χριστόν εἰς τούς αἰῶνας.     


Φανάριον, Ἅγιον Πάσχα ,βκα´

† Ὁ Κωνσταντινουπόλεως 

διάπυρος πρός Χριστόν Ἀναστάντα 

εὐχέτης πάντων ὑμῶν.



[1]  Γεν. α’, 26.

[2]   Γεν. α’, 31.

[3]   Α’ Κορ. ε’, 7.

[4]   Γαλ. ε’, 1.

[5]   Γαλ. ε’, 13.

[6]   Γαλ. ε’, 6.  

[7] Γεωργίου Φλωρόφσκυ, Ἁγία Γραφή, Ἐκκλησία, Παράδοσις, μτφρ. Δ. Τσάμη, ἐκδ. Πουρναρᾶ, Θεσσαλονίκη 1976, σ. 37.

[8]  Ἰωάν. ιη’, 36.

[9]   Γεωργίου Φλωρόφσκυ, ὅ.π., σ. 99.

[10]  Α’ Θεσσ. δ’, 13

[11] Ἰωάννου τοῦ Χρυσοστόμου, Λόγος Κατηχητήριος εἰς τήν ἁγίαν καί λαμπροφόρον ἡμέραν τῆς ἐνδόξου καί σωτηριώδους Χριστοῦ τοῦ Θεοῦ ἡμῶν Αναστάσεως. 

[12]   Γρηγορίου τοῦ Θεολόγου, Ἔπη ἠθικά, ΒΕΠΕΣ 61, σ. 227.

[13] Ἰωάννου τοῦ Δαμασκηνοῦ, Ἔκδοσις ἀκριβής τῆς ὀρθοδόξου πίστεως, Δ’, 27 (100), Κείμενον, μετάφρασις, σχόλια Ν. Ματσούκα, ἐκδ. Πουρναρᾶ, Θεσσαλονίκη 1985, σ. 452. 



Φώτο: Nίκος Μαγγίνας / Οικουμενικό Πατριαρχείο

sábado, 24 de abril de 2021

Programa de Oficios de Semana Santa y Pascua en la Catedral de Madrid


24/04/2021

Sábado de Lázaro

07.30 Maitines

08.30 Divina Liturgia


25/04/2021

Domingo de Ramos

08.00 Maitines

09.00 Divina Liturgia

19.00 Maitines del Lunes Santo (Oficio del Novio)


26/04/2021

Lunes Santo

10.00 Divina Liturgia de los Dones Presantificados

19.00 Maitines del Martes Santo (Oficio del Novio)


27/04/2021

Martes Santo

10.00 Divina Liturgia de los Dones Presantificados

19.00 Maitines del Miércoles Santo (Oficio del Novio)


28/04/2021

Miércoles Santo

10.00 Divina Liturgia de los Dones Presantificados

19.00 Santo Óleo


29/04/2021

Jueves Santo

08.00 Maitines y Divina Liturgia de San Basilio el Grande

18.00-21.00 Oficio de la Pasión


30/04/2021

Viernes Santo

09.00 Horas Reales y Grandes Vísperas del Descendimiento

19.00-21.00 Maitines del Sábado Santo (Oficio del Epitafio)


01/05/2021

Sábado Santo

09.30 Divina Liturgia de San Basilio el Grande

20.30 Pannychís de Resurrección

21.00 Oficio de Resurrección y Maitines


02/05/2021

Domingo de Pascua

09.00 Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo

18.00 Vísperas del Amor

viernes, 23 de abril de 2021

Πρόγραμμα Ιερών Ακολουθιών Μ. Εβδομάδος και Πάσχα στον Ιερό Καθεδρικό Ναό Μαδρίτης


24/04/2021

Σάββατο του Λαζάρου

07.30 Όρθρος

08.30 Θεία Λειτουργία


25/04/2021

Κυριακή Βαΐων

08.00 Όρθρος

09.00 Θεία Λειτουργία

19.00 Όρθρος Μεγάλης Δευτέρας (Νυμφίος)


26/04/2021

Μεγάλη Δευτέρα

10.00 Προηγιασμένη

19.00 Όρθρος Μεγάλης Τρίτης (Νυμφίος)


27/04/2021

Μεγάλη Τρίτη

10.00 Προηγιασμένη

19.00 Όρθρος Μεγάλης Τετάρτης (Νυμφίος)


28/04/2021

Μεγάλη Τετάρτη

10.00 Προηγιασμένη

19.00 Ι. Ευχέλαιον


29/04/2021

Μεγάλη Πέμπτη

08.00 Όρθρος καί Θεία Λειτουργία Μ. Βασιλείου

18.00-21.00 Ακολουθία Παθών


30/04/2021

Μεγάλη Παρασκευή

09.00 Μεγάλες Βασιλικές Ώρες - Εσπερινός Αποκαθηλώσεως

19.00-21.00 Ακολουθία Επιταφίου


01/05/2021

Μεγάλο Σάββατο

09.30 Θεία Λειτουργία Μ. Βασιλείου

20.30 Παννυχίς Αναστάσιμος

21.00 Ακολουθία Αναστάσεως καί Όρθρος


02/05/2021

Κυριακή του Πάσχα

09.00 Θεία Λειτουργία Χρυσοστόμου

18.00 Εσπερινός Αγάπης