sábado, 30 de mayo de 2020

31/05 - Hermias el Mártir de Comana


Según algunos, este Mártir luchó durante el reinado de Marco Autelio, también llamado Antonino (161-180); según otros, fue durante el reinado de Antonino Pío (138-161).

Siendo ya anciano, el Santo fue conducido ante Sebastián, Procónsul en Comana de Capadocia y, debido a que no quiso renunciar a su confesión de Cristo, sus verdugos, sin tener ninguna consideración hacia su avanzada edad, le rompieron la mandíbula, le arrancaron la piel del rostro, le pincharon los ojos con un instrumento afilado, lo sometieron  a muchos tormentos y finalmente, después de tres días de torturas, lo decapitaron.

Domingo de los Santos Padres del I Concilio Ecuménico. Lecturas de la Divina Liturgia


Hech. 20,16-18.28-36: Pablo había resuelto pasar de largo por Éfeso, para no perder tiempo en Asia. Se daba prisa, porque quería estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén. Desde Mileto envió a llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando llegaron donde él, les dijo: «Vosotros sabéis cómo me comporté siempre con vosotros, desde el primer día que entré en Asia, «Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo. «Yo sé que, después de mi partida, se introducirán entre vosotros lobos crueles que no perdonarán al rebaño; y también que de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas, para arrastrar a los discípulos detrás de sí. Por tanto, vigilad y acordaos que durante tres años no he cesado de amonestaros día y noche con lágrimas a cada uno de vosotros. «Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados. «Yo de nadie codicié plata, oro o vestidos. Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros. En todo os he enseñado que es así, trabajando, como se debe socorrer a los débiles y que hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús, que dijo: Mayor felicidad hay en dar que en recibir.» Dicho esto se puso de rodillas y oro con todos ellos.

Jn. 17,1-13: Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.

30/05 - Isacio, Abad del Monasterio de Dalmato


El Justo Isacio era originario de Siria y llegó a Constantinopla en el año 374. Sobresalió en la vida monástica y partió con el Señor en el año 396.

Según la tradición, su monasterio fue construido por Dalmato el Patricio, sobrino de San Constantino el Grande, pero muchos dicen que fue fundado por San Isacio y que después adoptó el nombre del Abad Dalmato, que le sucedió (ver el 3 de agosto para conocer la vida de los Santos Isacio y Dalmato). Otros, por su parte, sostienen que el monasterio tomó su nombre de ambos santos, motivo por el que en griego aparecería en plural (‘Dalmaton’).

Según Zonaras, el emperador iconoclasta Constantino el Coprónimo convirtió posteriormente el monasterio en cuartel: «En cuanto al monasterio llamado Dalmato, el más antiguo de Constantinopla, [el Emperador], tras expulsar a los monjes, lo convirtió en un cuartel para los soldados» (‘Crónica’, XV, 8).

El Tercer Concilio Ecuménico elevó al abad de Dalmato al rango de Archimandrita y Exarca de los prominentes monasterios de la Ciudad Imperial.

La famosa Catedral de San Isaac en San Petersburgo está dedicada a este Santo.

viernes, 29 de mayo de 2020

29/05 - Santos Voto y Félix, eremitas


Todo Aragón, con Zaragoza, está dominado por los sarracenos que hace más de medio siglo llegaron a España. Los cristianos sobreviven como pueden su fe en una situación nueva que aún no está del todo clarificada. Ahora resulta que los cristianos de siempre, los discípulos de Jesucristo de toda la vida, tienen que pagar tributos especiales al moro si quieren seguir haciendo las prácticas cristianas. Así, disgustados y humillados como muchos otros, viven los hermanos Voto y Félix, que son gente perteneciente a la nobleza, piadosos y buenos con los pobres.

Voto es amante de la caza. Ha herido a un ciervo en el monte, y recorre el terreno revolviendo arbustos y mirando en la maleza para atraparlo. Alertado por los ladridos, ve a los perros acosando al animal que va huyendo; espolea a su caballo y se une a la persecución. El ciervo se despeña por un precipicio y, cuando Voto quiere darse cuenta, se le ha desbocado el caballo. Se encomienda a san Juan Bautista en su apuro y el caballo se inmoviliza, sin saber cómo, al mismo borde de la sima (aún hoy los vecinos devotos del lugar se atreven a mostrar en la peña las huellas que dejaron allí los hierros del animal).

Entre asustado y agradecido, inspecciona Voto el lugar, encontrando entre las matas y arbustos una ermita dedicada a san Juan Bautista que, en su interior, tiene un hombre muerto y una escritura donde se lee: «Yo, Juan, eremita en este sitio, habiendo despreciado al mundo, fundé como pude esta ermita en honor de san Juan Bautista, y aquí descanso en paz. Amén». En una situación como la suya está aturdido y no sabe qué hacer, ¡son tantas las cosas sucedidas en tan poco tiempo!… decide dar sepultura al muerto y, terminada la obra de piedad, regresa a su casa con el alma encogida y ansiando poner al corriente de los acontecimientos a su hermano Félix.

De la conversación deducen que el muerto bien pudiera ser Juan, el de Atarés, de quien nadie daba razón desde hacía años, después que desapareció; si acertaran en su conjetura, todo se explica por el retiro a una vida solitaria y santa. Ahora todo se les junta en la cabeza: la presencia de los moros y las dificultades para ser hombres íntegros de fe; lamentan el tiempo desperdiciado en cazas y naderías, conversan sobre el sentido de la vida; no se les va de la cabeza el milagroso parón del caballo a punto de despeñarse y el descubrimiento del solitario, muerto y ya enterrado, de la ermita… «¿No estará en todo esto hablándonos Dios?».

Deciden repartir sus bienes entre los pobres y se marchan al monte Panno; construyen dos ermitas junto a la que ya había y comienzan un retiro en paz. Allí contemplan con piedad la Pasión de Cristo, meditan animosamente las verdades eternas; es parco su alimento de raíces, hierbas y frutos que da el campo, en alguna trampa caen animales y, de tarde en tarde, sorbetean algunos huevos de nidadas salvajes; uno y otro se sienten movidos, además, a añadir mortificación por los pecados propios y ajenos. No les faltan momentos de tentaciones, se sienten a veces con ganas de volver a la civilización; uno alienta al otro cuando manifiesta debilidad o cansancio y juntos se apoyan con la oración.

Descubierta su presencia por otros que van ocupando el monte huyendo de la esclavitud que supone convivir con los discípulos del Profeta, van agregándose gentes que construyen otras cabañas donde vivir en la proximidad y abrigo de los eremitas. Recordando las gestas de don Pelayo en Asturias se aprestan a organizar una posible defensa en caso de necesidad; eligen como capitán a don García Jiménez que es militar y tiene experiencia en la lucha contra los mahometanos; en todo este nuevo modo de vivir, Voto y Félix ayudan con su aprobación sin abandonar su principal cometido orante. Voto muere primero, el día 29 de mayo, algo después se despidió Félix de este mundo y su fiesta se celebra el mismo día por la unión mantenida en el sitio, tiempo y modo de santidad.

Esa ermita primera, enriquecida y ampliada por los cristianos fue –según cuentan los comienzos del monasterio– el origen de lo que hoy es san Juan de la Peña, cuna del resurgimiento aragonés, en donde se veneran los restos de los dos santos, con los del eremita Atarés. En su contra está que la arquitectura de la primitiva ermita apunta más al modelo visigótico que al románico; pero también pudiera ser que no fuera la primera ermita la que se tiene por tal. Es bonita la historia que solo Dios conoce en su adecuación total con la verdadera realidad; pudo ser tal y como cuenta la leyenda y puede también suceder que, en torno a un primer núcleo de verdad en cuanto a la existencia de los santos eremitas, el tiempo y la imaginación, a falta de otros datos clarificadores, rellenen con adornos congruentes los huecos para la posteridad.



Fuente: Archimadrid.org

29/05 - Teodosia la Hosiomártir de Constantinopla


La Justa Hosiomártir Teodosia, nativa de Constantinopla, se ejercitó en el ascetismo en su propio convento, que estaba situado en la misma Ciudad Imperial.

Henchida de celo por la veneración de los santos iconos, se opuso al impío mandato del Emperador León el Isáurico de que estos fueran destruidos.

Recibió la corona del martirio cuando un soldado de la guardia imperial le clavó un cuerno de carnero en la garganta hacia el año 717.

29/05 - Teodora la Hosiomártir de Tiro


La santa Hosiomártir Teodosia nació en Tiro de Fenicia.

A la edad de dieciocho años fue capturada en Cesarea de Palestina durante una persecución y conducida a la presencia de Urbano, el gobernante. Como se negara a sacrificar a los ídolos, le rasgaron inmisericordemente los costados y los pechos hasta las partes más profundas. Ella lo soportó en silencio con un valor sosprendente.

Cuando Urbano le pidió de nuevo que sacrificara, Teodosia se burló de él y, tras ser atormentada más horriblemente si cabe que antes, fue arrojada al mar en el año 308.

jueves, 28 de mayo de 2020

28/05 - El Santo Hieromártir Eutiquio, Obispo de Melitene


Toda información acerca de este Mártir se ha perdido, excepto que se presentó voluntariamente ante los tiranos, se burló de los ídolos, sufrió muchos e indecibles tormentos  y acabó siendo ahogado en el mar.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Ascensión a los Cielos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo


Jesús después de Su Resurrección no vivió junto a sus discípulos como lo había hecho antes de su muerte. Lleno de la gloria de su divinidad, apareció a los suyos en distintos lugares y en distintos momentos, asegurándoles que en verdad era Él, pero en adelante vivo en su cuerpo resucitado y glorificado. Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios (Hech 1:3). Se utiliza el periodo de tiempo de cuarenta días en la Biblia a menudo. Significa un periodo de cumplimiento y plenitud (Gen 7:17; Éx 16:35; 24,18; Jue 3:11; I Sam 17:16; I Rey 19:8; Jon 3:4; Mt 4:2).

Cuarenta días después de su pascua, Jesús ascendió a los cielos para ser glorificado a la diestra del Padre (Hech 1:9-11; Mc 16:19; Lc 24:51). La Ascensión de Cristo es su partida física final de este mundo después de Su Resurrección. Es el cumplimiento de su misión en este mundo como el Salvador Mesiánico. Es su glorioso retorno al Padre quien lo había enviado al mundo para llevar a cabo la obra que le había designado (Jn 17:4-5). “Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc 24:51-52).

La celebración que la Iglesia hace en esta fiesta de la Ascensión, tal como en todas las demás fiestas de este tipo, no es un simple recordatorio de algún acontecimiento sobrenatural en la vida de Jesús. Las Sagradas Escrituras enfatizan la partida física de Cristo y su glorificación por Dios Padre, junto al gran regocijo que experimentaron los discípulos al recibir la promesa del Espíritu Santo quien vendría para asegurarles la presencia del Señor con ellos, capacitándoles para ser sus testigos hasta los confines de la tierra (Lc 24:48-53; Hech 1:8-11; Mt 28:16-20; Mc 16:16-19)

En la Iglesia, los creyentes celebran estos acontecimientos con la convicción de que la partida de Cristo desde este mundo ha sucedido para ellos y para la humanidad entera. El Señor se va para que sea glorificado junto a Dios Padre y para glorificarnos a nosotros juntamente con Él. Él se va para preparar un lugar para nosotros, y para llevarnos a todos a la dicha y bienaventuranza de la presencia de Dios. Nos abre el camino para que todos podamos entrar “al santuario celestial… el Lugar santo no hecho por manos humanas”. Se va para poder enviar el Espíritu Santo, quien procede del Padre, y dará testimonio acerca de Él y Su Evangelio en el mundo, haciéndolo poderosamente presente en la vida de sus discípulos.

Los himnos litúrgicos de la fiesta de la Ascensión hablan de todo esto. Los versos para las antífonas de la Divina Liturgia son tomados de los salmos 47, 48 y 49. El tropario de la fiesta que se canta en la Pequeña Entrada es cantado también después de la comunión, en lugar del himno “Hemos Visto la verdadera Luz”.

Tropario de la Ascensión

27/05 - Santo Hieromártir Eladio


Poco se sabe sobre San Eladio más allá de que era obispo y se negó a sacrificar a los ídolos. Durante su martirio nuestro Señor Jesucristo se le apareció y le curó sus heridas, tras lo cual fue arrojado al fuego y preservado ileso; después de sufrir nuevos tormentos, fue golpeado con puñetazos hasta la muerte.

27/05 - Juan el Ruso de Eubea


El Santo Nuevo Confesor Juan, nativo de Rusia, fue capturado durante la campaña rusa contra los turcos en 1711 y posteriormente vendido como esclavo en Asia Menor. En esta condición se esforzó para servir a Dios con piedad mientras servía a su amo terrenal en todo lo necesario.

Juan permaneció firme en la Fe Cristiana a pesar de las muchas seducciones de los musulmanes para arrastrarlo al error, y se le concedió la gracia de obrar milagros mediante sus oraciones.

Reposó en paz en el año 1730. Sus reliquias permanecieron incorruptas y se veneran en Prokopi de Eubea (Grecia).

martes, 26 de mayo de 2020

26/05 - Carpo y Alfeo, Apóstoles de los 70


Este Santo Apóstol era uno de los Setenta, y servía al santo Apóstol Pablo, viajando con él y transmitiendo sus epístolas a aquellos a los que se dirigían.

Se convirtió en Obispo de Berea en Tracia, donde atravesó grandes tribulaciones mientras llevaba a muchos paganos al santo Bautismo, y allí sufrió el martirio.

San Pablo lo menciona en 2 Timoteo 4,13.

lunes, 25 de mayo de 2020

25/05 - Tercera Invención de la Preciosa Cabeza de San Juan el Bautista


Debido a las vicisitudes de la época, la venerable cabeza del Santo Precursor se perdió por tercera vez y fue redescubierta en Comana de Capadocia a través de una revelación a «cierto sacerdote»; sin embargo, no fue encontrada, como anteriormente, en una bandeja de barro, sino en una vasija de plata y en un «lugar sagrado».

La cabeza fue llevada de Comana a Constantinopla y recibida con gran solemnidad por el Emperador, el Patriarca, el clero y el pueblo.

Ver también el 24 de febrero.

domingo, 24 de mayo de 2020

24/05 - San Vicente de Lerins


San Vicente nació en Toulouse, en la Galia; era hermano de San Lupo, obispo de Troyes, compañero de San Germán de Auxerre.

San Vicente fue primero soldado, pero luego abandonó el siglo para hacerse monje del famoso monasterio de Lerins, donde fue ordenado sacerdote.

Se le conoce por su ‘Conmonitorio’, que escribió como ayuda para distinguir las verdaderas enseñanzas de la Iglesia de las confusiones de los herejes; su dicho más memorable es que los cristianos deben seguir la Fe que ha sido profesada «en todas partes, siempre y por todos». Esta obra la escribió hacia el año 434, tres años después del Tercer Concilio Ecuménico en Éfeso, que aparece en ella mencionado y defendía llamar a la Santa Virgen ‘Theotokos’ -es decir, «la que dio a luz a Dios»- en oposición a las enseñanzas de Nestorio, que fueron condenadas por dicho Concilio.

Sin mencionarlo por su nombre, San Vicente condena la doctrina de la Gracia y la predestinación de Agustín, Obispo de Hipona, diciendo que era una herejía enseñar la existencia «de una cierta gracia de Dios grande, especial y totalmente personal [que se concedería a los elegidos] sin ningún trabajo, sin ningún esfuerzo, sin ninguna industria, aunque no pidan, ni busquen, ni llamen a la puerta» (‘Conmonitorio’, cap. XXVI).

San Juan Casiano (29 de febrero) escribió sus refutaciones antes, y San Vicente después, de la condena de Nestorio en el Tercer Concilio del año 431 y de la muerte de Agustín en el año 430.

San Vicente reposó en paz hacia el año 445.

24/05 - Simeón el Estilita de la Montaña


San Simeón el Taumastorita (o «el Nuevo Estilita») nació en Antioquía; Juan, su padre, era de Edesa, y Marta, su madre, también de Antioquía.

Desde su niñez Simeón estuvo bajo la guía especial de San Juan el Bautista y adoptó un estilo de vida extremadamente ascético. Se hizo monje de joven y, después de vivir en el monasterio una temporada, se subió a un pilar, donde moró durante dieciocho años.

Posteriormente Simeón llegó a la Montaña Maravillosa y vivió en un lugar rocoso en el que después de diez años se subió a otro pilar, donde moró en medio de grandes durezas durante cuarenta y cinco años, obrando muchos milagros y siendo considerado digno de recibir revelaciones divinas.



Reposó en el año 595, a la edad de ochenta y cinco años, setenta y nueve de los cuales los pasó en el asceticismo.

sábado, 23 de mayo de 2020

Domingo del Ciego. Lecturas de la Divina Liturgia


Hch 16, 16-34: En aquel día sucedió que al ir nosotros al lugar de oración, nos salió al encuentro una esclava poseída de un espíritu adivino, que pronunciando oráculos producía mucho dinero a sus amos. Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.” Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: “En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.” Y en el mismo instante salió. Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados; los presentaron a los pretores y dijeron: “Estos hombres alborotan nuestra ciudad; son judíos y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar.” La gente se amotinó contra ellos; los pretores les hicieron arrancar los vestidos y mandaron azotarlos con varas. Después de haberles dado muchos azotes, los echaron a la cárcel y mandaron al carcelero que los guardase con todo cuidado. Éste, al recibir tal orden, los metió en el calabozo interior y sujetó sus pies en el cepo. Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios; los presos los escuchaban. De repente se produjo un terremoto tan fuerte que los mismos cimientos de la cárcel se conmovieron. Al momento quedaron abiertas todas las puertas y se soltaron las cadenas de todos. Despertó el carcelero y, al ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó la espada e iba a matarse, creyendo que los presos habían huido. Pero Pablo le gritó: “No te hagas ningún mal, que estamos todos aquí.” El carcelero pidió luz, entró de un salto y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas, los sacó fuera y les dijo: “Señores, ¿qué tengo que hacer para salvar- me?” Le respondieron: “Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa.” Y le anunciaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos. Les hizo entonces subir a su casa, les preparó la mesa y se alegró con toda su familia por haber creído en Dios.

Jn 9,1-38: Mientras pasaba Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron diciendo: --Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Respondió Jesús: --No es que éste pecó, ni tampoco sus padres. Al contrario, fue para que las obras de Dios se manifestaran en él. Me es preciso hacer las obras del que me envió, mientras dure el día. La noche viene cuando nadie puede trabajar. Mientras yo esté en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y con el lodo untó los ojos del ciego. Y le dijo: --Ve, lávate en el estanque de Siloé--que significa enviado--. Por tanto fue, se lavó y regresó viendo. Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo decían: --¿No es éste el que se sentaba para mendigar? Unos decían: --Éste es. Y otros: --No. Pero se parece a él. Él decía: --Yo soy. Entonces le decían: --¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Él respondió: --El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: "Ve a Siloé y lávate." Entonces cuando fui y me lavé, recibí la vista. Y le dijeron: --¿Dónde está él? Él dijo: --No sé. Llevaron ante los fariseos al que antes era ciego porque el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos era sábado. Entonces, los fariseos le volvieron a preguntar de qué manera había recibido la vista, y les dijo: --Él me puso lodo sobre los ojos; me lavé y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: --Este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado. Pero otros decían: --¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Había una división entre ellos. Entonces volvieron a hablar al ciego: --Tú, ¿qué dices de él, puesto que te abrió los ojos? Y él dijo: --Que es profeta. Los judíos, pues, no creían que él había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron diciendo: --¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Respondieron sus padres y dijeron: --Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero cómo ve ahora, no sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Edad tiene; preguntadle a él, y él hablará por su cuenta. Sus padres dijeron esto porque tenían miedo de los judíos, porque ya los judíos habían acordado que si alguno confesara que Jesús era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. Por esta razón dijeron sus padres: "Edad tiene; preguntadle a él." Así que por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: --¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que este hombre es pecador. Entonces él respondió: --Si es pecador, no lo sé. Una cosa sé: que habiendo sido ciego, ahora veo. Luego le dijeron: --¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Les contestó: --Ya os dije, y no escuchasteis. ¿Por qué lo queréis oír otra vez? ¿Acaso queréis también vosotros haceros sus discípulos? Entonces le ultrajaron y dijeron: --¡Tú eres discípulo de él! ¡Pero nosotros somos discípulos de Moisés! Nosotros sabemos que Dios ha hablado por Moisés, pero éste, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre y les dijo: --¡Pues en esto sí tenemos una cosa maravillosa! Que vosotros no sepáis de dónde es, y a mí me abrió los ojos. Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ése oye. Desde la eternidad nunca se oyó que alguien abriese los ojos de uno que había nacido ciego. Si éste no procediera de Dios, no podría hacer nada. Le contestaron diciendo: --Tú naciste sumido en pecado, ¿y tú quieres enseñarnos a nosotros? Y lo echaron fuera. Jesús oyó que lo habían echado fuera; y cuando lo halló, le dijo: --¿Crees tú en el Hijo del Hombre? Él respondió y dijo: --Señor, ¿quién es, para que yo crea en él? Jesús le dijo: --Le has visto, y el que habla contigo, él es. Y dijo: --¡Creo, Señor! Y le adoró.

23/05 - Miguel el Confesor, Obispo de Sinada


Este Santo era de Sinada, en Frigia de Asia Menor.

En Constantinopla conoció a San Teofilacto (ver el 8 de marzo). El Santo Patriarca Tarasio, al conocer que Miguel y Teofilacto deseaban hacerse monjes, los envió a un monasterio en el Mar Negro. Debido a la gran virtud de ambos, San Tarasio los conminó a aceptar la consagración, de modo que Teofilacto se convirtió en Obispo de Nicomedia y Miguel de su ciudad natal de Sinada.

San Miguel confesó valientemente la veneración de los santos iconos, por lo que fue expulsado por el emperador iconoclasta León V el Armenio, que reinó del 813 al 820.

Tras ser conducido de un sitio a otro con muchas penalidades y grandes dolores, San Miguel murió en el exilio.

viernes, 22 de mayo de 2020

22/05 - Basilisco el Mártir, Obispo de Comana


Este Mártir era de la ciudad de Amasea en el Mar Negro, sobrino de San Teodoro el Tirón (17 de febrero).

Cuando sus compañeros mártires Eutropio y Cleónico fueron crucificados (ver el 8 de marzo), Basilisco fue encerrado en la prisión. Cuando oraba al Señor para ser considerado digno de acabar también él su curso terrenal como mártir, este se le apareció y le dijo que primero tenía que dirigirse a sus parientes para despedirse de ellos, y eso hizo.

Al conocerse que Basilisco había abandonado la cárcel, los soldados salieron en su busca y lo llevaron a Comana de Capadocia, obligándolo a caminar con zapatos de hierro llenos de clavos. Allí fue decapitado y su cuerpo arrojado al río. Esto sucedió durante el reinado de Diocleciano (284-305).

jueves, 21 de mayo de 2020

21/05 - San Mancio, Obispo y Mártir


Romano de origen, la tradición dice que fue vendido como esclavo a unos mercaderes judíos que lo llevaron a Évora (actual Portugal), donde fue martirizado.

Llegó a ser obispo de Évora.

Sus restos serían trasladados a Villanueva de San Mancio en Valladolid. (s. V.)

21/05 - Constantino y Elena, Isapóstoles


Este santo y renombrado soberano de los cristianos era hijo de Constantino Cloro (el gobernante de las partes occidentales del Imperio Romano) y de la bienaventurada Elena. Nació en el año 272 en -según algunas autoridades- Naíso de Dardania, una ciudad del Helesponto. En el año 306, cuando su padre murió, Constantino fue proclamado sucesor al trono.

En 312, al saber que Majencio y Maximino habían unido sus fuerzas contra él, marchó hacia Italia, donde, al frente de sus tropas, vio en el cielo después del mediodía, por debajo del sol, una columna radiante con forma de cruz con las palabras: «Por esta señal vencerás». A la noche siguiente, nuestro Señor Jesucristo se le apareció en un sueño y le declaró el poder de la Cruz y su significado. Cuando se levantó por la mañana, Constantino ordenó inmediatamente que se hiciera un lábaro (un estandarte de victoria sobre el enemigo) en forma de cruz, e inscribió en él el nombre de Jesucristo.

El 28 de octubre atacó y venció poderosamente a Majencio, que se ahogó en el río Tíber mientras huía. Al día siguiente, Constantino entró triunfante en Roma y fue proclamado emperador de Occidente por el Senado, mientras que Licinio, su cuñado, gobernaba el Oriente. Pero, por malicia, Licinio después persiguió a los cristianos. Constantino luchó contra él una y otra vez y lo destruyó totalmente en el año 324, convirtiéndose así en monarca de Oriente y Occidente.

Bajo su imperio, y gracias a él, todas las persecuciones contra la Iglesia cesaron. El cristianismo triunfó y la idolatría fue desbancada. En el año 325 Constantino reunió el Primer Concilio Ecuménico en Nicea, al que se dirigió personalmente.

En 324, en la antigua ciudad de Bizancio, sentó las bases de la nueva capital de su reino y la inauguró solemnemente el 11 de mayo de 330 poniéndole su nombre: Constantinopla. Como el trono imperial fue transferido allí desde Roma, se la llamó Nueva Roma, sus habitantes se llamaban romanos y se consideraba la continuadora del Imperio Romano.

Cayendo enfermo cerca de Nicomedia, Constantino solicitó recibir el Santo Bautismo, según Eusebio (‘Vida de Constantino’, libro IV, 61-62), Sócrates y Sozomeno, y se le administró cuando se le consideró digno de los Sagrados Misterios. Reposó en el año 337, el 21 o 22 de mayo, Domingo de Pentecostés, habiendo vivido sesenta y cinco años, de los cuales treinta y uno como emperador. Sus restos fueron trasladados a Constantinopla y colocados en la Iglesia de los Santos Apóstoles, que había sido construida por él (ver la Homilía XXVI sobre 2 Corintios de San Juan Crisóstomo).

En cuanto a su santa madre Elena, después de que su hijo hiciera triunfar la Fe de Cristo por todo el Imperio Romano, emprendió un viaje a Jerusalén y encontró la Santa Cruz sobre la que nuestro Señor fue crucificado (ver el 13 y el 14 de septiembre). Después Santa Elena, en su celo por la gloria de Cristo, erigió iglesias en Jerusalén y en los lugares de la Crucifixión y Resurrección, en Belén en la cueva donde nació nuestro Salvador, otra en el Monte de los Olivos, desde donde ascendió al Cielo, y muchas otras por toda la Tierra Santa, Chipre y otras partes.

Fue proclamada Augusta, su imagen se imprimió en monedas de oro, y dos ciudades fueron llamadas Elenópolis en honor suyo en Bitinia y en Palestina. Habiendo sido glorificada por su piedad, durmió en el Señor hacia la edad de ochenta años, según algunos en 330, y según otros en 336.

miércoles, 20 de mayo de 2020

20/05 - Padre Alejo, Metropolitano de Moscú


Nuestro santo y taumaturgo Padre Alejo, Metropolitano de Moscú, nació en esa ciudad en el año 1292, y fue consagrado obispo en 1350. Elegido Metropolitano en 1354, fue ordenado por el Patriarca Ecuménico Filoteo.

Fundó varios monasterios, incluido el primer convento para mujeres de la ciudad de Moscú. Tradujo del griego el Santo Evangelio.

Por el bien de la Iglesia y de su país, viajó en dos ocasiones a la Horda e hizo mucho para ablandar al Jan y aliviar el yugo tártaro; también sanó a Taidula, esposa del Jan.

Sus reliquias se custodian en el Monasterio de Chudov, en Moscú, que él mismo fundó en una tierra que le concedieron el Jan y su esposa como señal de agradecimiento.

Hoy se celebra la fiesta de la Traslación de sus santas reliquias, que tuvo lugar en 1485 y de nuevo en 1686.

20/05 - El Santo Mártir Talaleo


San Talaleo era de la región del Líbano en Fenicia, hijo de Berucio, obispo cristiano; su madre se llamaba Rómula.

Educado en la piedad, se formó como físico. Debido a la persecución de Numeriano, el Santo partió para Cilicia, y en Anazarbo se escondió en un olivar; sin embargo, fue capturado y conducido a Egas de Cilicia ante Teodoro, el gobernante. Tras muchos tormentos, fue decapitado en el año 284.

San Talaleo es considerado uno de los Santos Anárgiros.

martes, 19 de mayo de 2020

Avisos importantes de la Catedral de Madrid


A) FIN DEL TEMPO PASCUAL:

En la noche del MARTES 26 de MAYO, como cada año, será celebrada la VIGILIA DE LA DESPEDIDA DE LA SANTA PASCUA (FIN DEL TIEMPO PASCUAL), pero con la Celebración del Oficio Sagrado de la SANTA RESURRECCIÓN, que no pudimos celebrar públicamente en la Noche de la Santa Pascua, a causa de las severas medidas contra la expansión de la pandemia de coronavirus:

-OFICIO DE LA RESURRECCIÓN: h. 21:00´

-MAITINES PASCUALES (breves): h. 21:15´

-LITURGIA PASCUAL: h. 21:45´

B) PASCUA DE LOS DIFUNTOS:

Este año, a causa de la pandemia de coronavirus, la PASCUA DE LOS DIFUNTOS es traslada a los tres días del SANTO PENTECOSTÉS.

ΙΕΡΟΝ ΜΝΗΜΟΣΥΝΟΝ
GRAN CONMEMORACIÓN
VELIKY PANICHYDA
MARE PARASTAS

-SÁBADO 06/06/2020, 11:30 y 19:00

-DOMINGO 07/06/2020, 12:00

-LUNES 08/06/202011:30

Privadamente después de acuerdo con los sacerdotes.

19/05 - Patricio el Hieromártir y Obispo de Prusa y sus Compañeros Mártires Acacio, Menandro y Polieno


San Patricio era obispo de Prusa, una ciudad de Bitinia (actualmente Bursa, Turquía). A causa de su fe cristiana fue conducido ante Julio (o Juliano) el Cónsul, que, en sus intentos de persuadir a Patricio a adorar igual que él, declaró que había que dar gracias a los dioses por proporcionar las aguas termales que brotaban de la tierra para beneficio de los hombres. San Patricio respondió que las gracias por esto se debían a nuestro Señor Jesucristo y explicó que Él, que es Dios, creó la Tierra, que la hizo con fuego y agua y que el fuego de debajo de la tierra era el que calentaba dichas aguas; luego explicó que hay otro fuego que espera a los impíos. Debido a ello, fue arrojado a esas fuentes calientes, pero fueron los soldados que lo lanzaron y no él los que quedaron heridos por el agua caliente.

Después de esto San Patricio fue decapitado junto con los presbíteros Acacio, Menandro y Polieno, muy probablemente durante el reinado de Diocleciano (284-305).

lunes, 18 de mayo de 2020

18/05 - Santos Mártires Pedro, Dionisio, Andrés, Pablo, Cristina, Heraclio, Paulino y Benedimo



Estos Santos sufrieron el martirio durante el reinado de Decio (249-251).

Pedro era de Lampsaco, en el Helesponto. Por negarse a ofrecer sacrificio al ídolo de Afrodita, su cuerpo fue aplastado y destrozado con cadenas y trozos de madera en una silla de torturas; habiendo resistido este tormento con valentía, entregó su alma.

Pablo y Andrés eran soldados de Mesopotamia llevados con su gobernador a Atenas, donde los pusieron a cargo de dos cautivos cristianos, Dionisio y Cristina. Los soldados, viendo la belleza de la virgen Cristina, intentaron inducirla a pecar con ellos, pero ella se negó y, gracias a sus admoniciones, los llevó a la fe en Cristo. Los dos, junto con Dionisio, fueron apedreados hasta la muerte, y Cristina decapitada.

Heraclio, Paulino y Benedimo eran atenienses y predicadores del Evangelio que apartaron a muchos paganos de sus errores y los llevaron a la luz de Cristo. Conducidos ante el gobernador, confesaron su Fe y, después de muchos tormentos, fueron decapitados.

domingo, 17 de mayo de 2020

17/05 - Los Santos Apóstoles Andrónico y Junia


Estos Apóstoles son mencionados por San Pablo en su Epístola a los Romanos, donde escribe: «Saludad a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión, que son ilustres entre los apóstoles y además llegaron a Cristo antes que yo» (Rm 16,7).

sábado, 16 de mayo de 2020

Domingo de la Samaritana. Lecturas de la Divina Liturgia


Hech 11,19-30: Mientras tanto, los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno de Espíritu Santo y de mucha fe. Y una multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de «cristianos». En esos días, unos profetas llegaron de Jerusalén a Antioquía. Uno de ellos, llamado Agabo, movido por el Espíritu, se levantó y anunció que el hambre asolaría toda la tierra. Esto ocurrió bajo el reinado de Claudio. Los discípulos se decidieron a enviar una ayuda a los hermanos de Judea, cada uno según sus posibilidades. Y así lo hicieron, remitiendo las limosnas a los presbíteros por intermedio de Bernabé y de Saulo.

Jn 4,5-42: Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber». Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos. Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva». «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?». Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna». «Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla». Jesús le respondió: «Ve, llama a tu marido y vuelve aquí». La mujer respondió: «No tengo marido». Jesús continuó: «Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad». La mujer le dijo: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar». Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad». La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo». Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo». En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?». La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?». Salieron entonces de al ciudad y fueron a su encuentro. Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: «Come, Maestro». Pero él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen». Los discípulos se preguntaban entre sí: «¿Alguien le habrá traído de comer?». Jesús les respondió: «Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría. Porque en esto se cumple el proverbio: «Uno siembra y otro cosecha».Y o los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos». Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que hice». Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo».