sábado, 30 de marzo de 2019

Domingo de la Veneración de la Santa Cruz (Estauroprosquinesis). Lecturas de la Divina Liturgia


Heb 4,14-5,6: Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios, a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados. El puede mostrarse indulgente con los que pecan por ignorancia y con los descarriados, porque él mismo está sujeto a la debilidad humana. Por eso debe ofrecer sacrificios, no solamente por los pecados del pueblo, sino también por los propios pecados. Y nadie se arroga esta dignidad, si no es llamado por Dios como lo fue Aarón. Por eso, Cristo no se atribuyó a sí mismo la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy". Como también dice en otro lugar: "Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec".

Mc 8,34-9,1: Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles». Y les decía: «Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder».

martes, 26 de marzo de 2019

26/03 - Sinaxis en Honor del Arcángel Gabriel


Esta Sinaxis festiva es celebrada para la gloria del Arcángel Gabriel, ya que él sirvió de ministro para el maravilloso misterio de la dispensación encarnada de Dios.

lunes, 25 de marzo de 2019

25/03 - La Anunciación de la Santísima Madre de Dios y Siempre Virgen María


La fiesta de la Anunciación es una de las primeras fiestas cristianas, y era celebrada ya en el siglo IV. Hay inclusive una pintura de la Anunciación, en las catacumbas de Priscila en la ciudad de Roma, que data del siglo II. El Concilio de Toledo en el año 656 la menciona, y el Concilio de Trullo en 692 dice que la Anunciación se celebraba durante la Gran Cuaresma.

El nombre griego, eslavo y árabe de la fiesta puede ser traducido como "las buenas noticias". Esto, por supuesto, se refiere a la Encarnación del Hijo de Dios y a la salvación que Él trae.

El relato de la Anunciación se encuentra en el Evangelio de San Lucas (1:26-38) que leemos en la Liturgia de hoy. El tropario describe a la fiesta como el "comienzo de nuestra salvación y la revelación del misterio eterno", porque en este día el Hijo de Dios se hace el Hijo del Hombre.

Hay dos componentes principales en la Anunciación: el mensaje en sí mismo, y la respuesta de la Virgen. El mensaje de la fiesta es el cumplimiento de la promesa de Dios de enviar un Redentor (Gen 3:15): "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te aplastará la cabeza, y tu le morderás el talón". Los Padres de la Iglesia entienden "tu linaje" como refiriéndose a Cristo. Los profetas dan a entender la venida del Redentor, pero el Arcángel Gabriel proclama ahora que la promesa está a punto de cumplirse.

Este texto bíblico, de hecho, se hace eco en la Liturgia de San Basilio: "Pues, al modelar al hombre tomando polvo de la tierra, y al honrarlo con Tu imagen, lo pusiste, oh Dios, en el Paraíso de dicha, prometiéndole una vida inmortal y el gozo de los bienes eternos si observaba Tus mandamientos. Pero cuando, seducido por la serpiente, Te desobedeció a Ti, el Dios verdadero que lo habías creado, y fue sometido a la muerte por sus propias transgresiones, lo expulsaste, oh Dios, en Tu justa sentencia, del Paraíso a este mundo, y lo devolviste a la tierra de la que fue tomado, preparándole ya la salvaciónpor la regeneración en la persona misma de Tu Cristo".

A diferencia de Eva, que fue engañada fácilmente por la serpiente, la Virgen no acepta inmediatamente el mensaje del ángel. En su humildad, no creía ser merecedora de estas palabras. El hecho de que ella le pidiera una explicación pone de manifiesto su sobriedad y prudencia. Ella cree en las palabras del ángel, pero no puede entender la forma en que se puede cumplir esto, porque el Ángel habla de algo que está más allá de la naturaleza.El icono de la fiesta muestra al Arcángel con un bastón en su mano izquierda, lo que indica su papel de mensajero. A veces, sus alas están hacia arriba, como para mostrar su rápido descenso desde el cielo. Su mano derecha se estira haciala Santísima Virgen en señal de entrega del mensaje.

La Virgen se representa de pie o sentada, por lo general con un ovillo de hilo o sosteniendo un pergamino en la mano izquierda. Su mano derecha se levanta para indicar su sorpresa ante el mensaje que está escuchando. Su cabeza está inclinada, mostrando su consentimiento y obediencia. El descenso del Espíritu Santo en ella es representado por un rayo de luz que sale de una pequeña esfera en la parte superior del icono, que simboliza el cielo. En un famoso icono del Sinaí, una paloma blanca se muestra en el rayo de luz.

La Anunciación cae siempre durante la Cuaresma, pero siempre se celebra con gran alegría. La Liturgia de San Juan Crisóstomo se celebra en este día, incluso si cae en los días de semana de la Cuaresma. Este es uno de los dos días de la Gran Cuaresma en el que se relaja el ayuno y el pescado está permitido (el Domingo de Ramos es el otro).


Fuente: Arquidiócesis de Buenos Aires y Toda la Argentina (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

domingo, 24 de marzo de 2019

Domingo de San Gregorio Palamás. Lecturas de la Divina Liturgia


Heb 1,10-2,3: Le dice: “Tú, Señor, al principio fundaste la tierra, y el cielo es obra de tus manos. Ellos desaparecerán, pero tú permaneces. Todos se gastarán como un vestido y los enrollarás como un manto: serán como un vestido que se cambia. Pero tú eres siempre el mismo, y tus años no tendrán fin”. ¿Y a cuál de los ángeles dijo jamás: “Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies”? ¿Acaso no son todos ellos espíritus al servicio de Dios, enviados en ayuda de los que van a heredar la salvación? Por eso, nosotros debemos prestar más atención a lo que hemos escuchado, no sea que marchemos a la deriva. Porque si la Palabra promulgada por medio de los ángeles tuvo plena vigencia, a tal punto que toda transgresión y desobediencia recibió su justa retribución, ¿cómo nos libraremos nosotros, si rehusamos semejante salvación? Esta salvación, anunciada en primer lugar por el Señor, nos fue luego confirmada por todos aquellos que la habían oído anunciar.

Mc 2,1-12: En aquel tiempo, Jesús Entró de nuevo en Cafarnaún; al poco tiempo, había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y Él les anunciaba la Palabra. Y Le vinieron a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde Él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: “¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?”. Pero al instante, conociendo Jesús en Su Espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dijo: “¿Por qué piensan así en sus corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate, toma tu camilla y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados --dice al paralítico--: ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’.” Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que todos quedaban  asombrados y glorificaban a Dios diciendo: “Jamás vimos cosa parecida.”

sábado, 23 de marzo de 2019

23/03 - El Santo Mártir Nicón y sus 199 Discípulos


San Nicón era de Neápolis (Nápoles) en Italia. Su padre era idólatra, y su madre cristiana.

En principio Nicón era soldado, pero luego se fue al Oriente, donde fue bautizado y con el tiempo se hizo Obispo.

Unos años después regresó a Occidente y se fue a Sicilia, donde él y muchos de sus discípulos fueron decapitados por negarse a adorar a los ídolos.

viernes, 22 de marzo de 2019

22/03 - Basilio el Santo Mártir de Ancira


San Basilio conoció el martirio durante el corto reinado de Juliano el Apóstata, del 361 al 363.

El Santo fue denunciado como cristiano a Saturnino, Gobernador de Ancira, quien, cuando Basilio se negó a renunciar a Cristo, hizo que fuera colgado de un poste, que sus costados fueran raspados, que lo golpearan y que lo arrojaran a la prisión.

Unos días después, cuando el mismo Julián pasó por Ancira, el Santo fue conducido a su presencia y se le pidió que renunciara a Cristo, pero él lo confesó aún con más fuerzas. Entonces Julián ordenó que le hicieran la piel jirones para que le colgaran del cuerpo por delante y por detrás. El valiente Mártir se arrancó estos jirones y se los arrojó a la cara a Julián; ante ello, este mandó que unos espetos de hierro fueran calentados hasta quedar al rojo vivo y se los clavaron a Basilio en la barriga, la espalda y las articulaciones, tras lo cual recibió la corona del martirio.

jueves, 21 de marzo de 2019

21/03 - Jacobo el Confesor


Este Santo asumió la vida monástica desde su juventud en el Monasterio de Estudio, donde se convirtió en discípulo de San Teodoro el Estudita.

Más tarde Jacobo fue consagrado obispo y sufrió muchas aflicciones y tormentos a manos de los iconoclastas.

San Teodoro compuso una homilía en honor a Santiago (PG 99, 1353-1356).

miércoles, 20 de marzo de 2019

20/03 - Fotina la Samaritana


Santa Fotina vivió en el siglo I y era la mujer que Cristo se encontró en el pozode Samaría, tal y como está recogido en el Evangelio según Juan (4,4-26). Tras su encuentro con Cristo, Fotina y toda su familia fueron bautizados por los Apóstolesy se convirtieron en evangelistas de la Iglesia primitiva.

Fotina y sus hijos fueron convocados ante el Emperador Nerón y conminados a que renunciaran a su fe en Cristo; al negarse a ello, aceptaron sufrir varias torturas. Tras muchos intentos de forzarla a entregarse a la idolatría, el Emperador ordenó que fuera arrojada a un pozo. Fotina entregó su vida en el año 66.

20/03 - Justos Padres asesinados en el Monasterio de San Sabas


Estos Justos Mártires fueron asesinados por los bárbaros durante el reinado del Emperador Heraclio, cuando San Modesto era Patriarca de Jerusalén (632-634).

20/03 - San Martín de Dumio (de Braga)


Dumio, situado geográficamente cerca de Braga –la capital del reino de los suevos–, distingue del otro Martín de Francia a nuestro Martín. Fue el apóstol de los suevos, a los que convirtió al catolicismo. El testimonio de san Isidoro de Sevilla señala el 560 como fecha de la conversión. Eran los suevos un pueblo indomable y el terror de Roma; atravesaron las Provincias y pasaron sus fronteras; se trasladaron de las riberas del Rin a las del Miño; arrasaron a los francos y pasaron el Pirineo; luego se reparten las tierras de Galecia y ponen su capital en Braga; llegaron a bajar hasta la Bética y conquistaron Sevilla en las tierras llanas. Transcurre la vida del santo en el siglo VI.

San Martín Dumiense, según conocemos por el epitafio de su tumba que escribió él mismo, era oriundo de Panonia, en la actual Hungría. Debió de nacer entre el 510 y el 520. Quiso vivir el don de la fe en las mismas fuentes. Peregrina a Palestina con la avidez de conocer, pisar, besar y tocar la tierra de Cristo; allí aprovecha su tiempo entre oración, mortificación, y el estudio del griego, que le contacta con los santos Padres primeros. Luego pasa por Roma, donde murió y vive Pedro. Atraviesa el reino de los francos donde se encuentra con los suevos y aprovecha la oportunidad de hacer apostolado con este pueblo.

Karriarico, rey suevo arriano –habían caído los suevos en el arrianismo por la actividad del gálata Ayax, enviado por Teodorico–, mandó embajada noble para pedir en la afamada y milagrosa tumba de san Martín de Tours el portento de la curación de su hijo. Era ya la segunda vez que lo hacía, la primera misión no dio el resultado apetecido; ahora manda la ofrenda del peso de su hijo en oro y plata, y presenta la promesa de conversión si obtiene del santo de Tours lo que humildemente pide. Y se cura el vástago del rey suevo. Es la ocasión para dejar el arrianismo. San Gregorio de Tours narrará, como testigo presencial –dejando en el relato el polvo de la leyenda–, el ruego de la doble embajada y la posterior conversión del bravo pueblo suevo.

Así fue como pasó el presbítero húngaro Martín a Galecia, de mano de sus cuasi-paisanos, los belicosos emigrantes centroeuropeos. En Dumio funda un monasterio para la alabanza divina, la oración, el recogimiento, la difusión de la fe y la atención del pueblo. ¡Bien conocida tiene la necesidad de la oración para extender el Evangelio! Quizá conoció el estilo de Arlés y, posiblemente, tuvo referencias de la regla de san Benito, pero aquí los monjes se gobiernan al ritmo que marca el abad –y ya obispo- Martín de Dumio.

Regula la vida del clero formándoles según los cánones y los acuerdos de los concilios hispanos y africanos; atiende celoso al campesinado donde abundan las supersticiones paganas, célticas y germánicas. Encarga a su monje Pascasio la traducción de Las palabras de los ancianos y él mismo traduce Las sentencias de los Padres egipcios; escribe para los suyos otras sabrosas obras de piedad, ascéticas y doctrinales, –Formula vitae honestae y De correctione rusticorum– como tratados cortos y monográficos que rezuman sabiduría humana al estilo de Séneca y espíritu cristiano.

Contribuyó a la conversión de los suevos al catolicismo. En el concilio de Braga del 561 –como un precursor de san Ildefonso en el III de Toledo– se ha logrado la conversión del rey y del pueblo, se establece la unidad y se tiene el gozo de escuchar la fórmula del bautismo «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

Murió en el año 580.


Fuente: Archimadrid.org

martes, 19 de marzo de 2019

19/03 - Los Santos Mártires Crisanto y Daría


San Crisanto, originario de Alejandría, había sido instruido en la Fe de Cristo por cierto obispo. Su padre, de rango senatorial y pagano, lo hizo encarcelar durante muchos días y, cuando vio que su opinión seguía inalterada, ordenó que le llevaran a una joven de Atenas llamada Daría. Esta, de gran belleza y educación, era también idólatra, y el padre de Crisanto la casó con él para que lo desviara de la Fe de Cristo por amor; sin embargo, Crisanto la arrastró a ella a la piedad, y ambos proclamaron valientemente a Cristo y recibieron la corona del martirio en el año 283, durante el reinado de Numeriano, siendo enterrados vivos en un pozo de fango.

lunes, 18 de marzo de 2019

18/03 - Cirilo, Patriarca de Jerusalén


Este Santo nació en el año 315 y sucedió a Máximo como Arzobispo de Jerusalén en el año 350.

Era muy celoso en la Fe Ortodoxa y defensor de los pobres. Fue exiliado tres veces por los Emperadores arrianos Constancio y Valente, pero, a la muerte de estos, fue llamado de nuevo a su trono, y reposó en el Señor en el año 386.

De entre sus escritos, los más prominentes son sus charlas catequéticas, consideradas el más antiguo resumen sistemático de la doctrina cristiana.

Antes de San Cirilo, había habido dos diócesis -la de Jerusalén y la de la Santa Sion-, pero bajo su patriarcado se unificaron en un solo obispado. Ver también el 7 de mayo.

domingo, 17 de marzo de 2019

Primer Domingo de la Santa y Gran Cuaresma. El Domingo de la Ortodoxia


Durante más de cien años la Iglesia de Cristo se vio atribulada por la persecución de los iconoclastas -de reprobable creencia-, que comenzó en el reinado de León el Isáurico (717-741) y terminó en el reinado de Teófilo (829-842). Tras la muerte de este último, su viuda, la Emperatriz Teodora (celebrada el 11 de febrero), junto con el Patriarca Metodio (14 de junio), estableció de nuevo la Ortodoxia.

Esta memorable reina -Teodora- veneró el icono de la Madre de Dios en presencia del Patriarca Metodio y los demás confesores y justos, y exclamó abiertamente estas palabras: «Si alguien no tributa adoración relativa a los santos iconos, no como si fueran dioses, sino venerándolos por amor como imágenes del arquetipo, sea anatema». Luego, con la oración común y el ayuno durante toda la primera semana de la Santa y Gran Cuaresma, pidió el perdón de Dios para su marido. Después de esto, en el primer domingo de Cuaresma, ella y su hijo, el Emperador Miguel, hicieron una procesión con todo el clero y el pueblo y restauraron los santos iconos, adornando de nuevo con ellos a la Iglesia de Cristo.

Este es el santo hecho que todos los ortodoxos conmemoramos hoy, y llamamos a este radiante y venerable día «Domingo de la Ortodoxia», es decir, del triunfo de la verdadera doctrina sobre la herejía.

17/03 - Patricio el Iluminador de Irlanda


San Patricio, el Apóstol de los Irlandeses, fue capturado en su Gran Bretaña natal por saqueadores irlandeses cuando tenía dieciséis años. Aunque era hijo de diácono y nieto de sacerdote, no fue sino en su cautividad cuando buscó al Señor con todo su corazón. 

En su Confesión, el testamento que escribió hacia el final de su vida, Patricio dice: «Tras venir a Irlanda -tenía que cuidar ovejas cotidianamente y rezaba muchas veces al día-, el amor de Dios y su temor se fueron apoderando progresivamente de mí, y mi fe se vio fortalecida. Y mi espíritu se conmovió tanto que en un solo día rezaba hasta cien oraciones, y casi lo mismo de noche, y esto incluso cuando estaba en los bosques o en la montaña; y me levantaba para orar antes de amanecer aunque hubiera nieve, escarcha o lluvia, y no recibía ningún daño». 

Tras seis años de esclavitud en Irlanda, Patricio fue guiado por Dios para escapar, y luchó en el monaquismo en Auxerre (Galia) bajo la guía del santo Obispo Germán. Muchos años después fue ordenado obispo y enviado de nuevo a Irlanda, cerca del año 432, para convertir a los irlandeses a Cristo.

Sus arduas labores produjeron tanto fruto que en siete años fueron enviados tres obispos de la Galia para ayudarle a pastorear a su rebaño -«mis hermanos e hijos que yo he bautizado en el Señor, tantos millares de personas», dice en su Confesión-. Su trabajo apostólico se cumplió con no pocos «desvelos y dolores», largos viajes en tierra difícil y muchos peligros; él mismo afirma que su vida estuvo en riesgo doce veces.

Cuando Patricio llegó a Irlanda como iluminador, era un país pagano; cuando acabó su vida terrenal unos treinta años más tarde, alrededor del 461, la Fe de Cristo estaba establecida en cada rincón de la isla.

17/03 - Alejo el Hombre de Dios


San Alejo nació en la vieja Roma de padres ilustres llamados Eufemiano y Aglaide, y a petición de estos se unió a una joven en matrimonio; sin embargo, no permaneció con ella ni un solo día, sino que huyó a Edesa, donde vivió durante dieciocho años.

Alejo regresó a Roma disfrazado de mendigo y se sentó a la puerta de la casa de su padre, siendo desconocido por todos y burlado por sus propios sirvientes. Su identidad solo se reveló tras su muerte mediante un papel que llevaba encima y que él mismo había escrito poco antes de su reposo. El piadoso Emperador Honorio lo honró con un solemne sepelio.

El título de «Hombre de Dios» se le concedió desde el Cielo en una visión que tuvo el Obispo de Roma el día del reposo del Santo.

Primer Domingo de la Santa y Gran Cuaresma. El Domingo de la Ortodoxia


Durante más de cien años la Iglesia de Cristo se vio atribulada por la persecución de los iconoclastas -de reprobable creencia-, que comenzó en el reinado de León el Isáurico (717-741) y terminó en el reinado de Teófilo (829-842). Tras la muerte de este último, su viuda, la Emperatriz Teodora (celebrada el 11 de febrero), junto con el Patriarca Metodio (14 de junio), estableció de nuevo la Ortodoxia.

Esta memorable reina -Teodora- veneró el icono de la Madre de Dios en presencia del Patriarca Metodio y los demás confesores y justos, y exclamó abiertamente estas palabras: «Si alguien no tributa adoración relativa a los santos iconos, no como si fueran dioses, sino venerándolos por amor como imágenes del arquetipo, sea anatema». Luego, con la oración común y el ayuno durante toda la primera semana de la Santa y Gran Cuaresma, pidió el perdón de Dios para su marido. Después de esto, en el primer domingo de Cuaresma, ella y su hijo, el Emperador Miguel, hicieron una procesión con todo el clero y el pueblo y restauraron los santos iconos, adornando de nuevo con ellos a la Iglesia de Cristo.

Este es el santo hecho que todos los ortodoxos conmemoramos hoy, y llamamos a este radiante y venerable día «Domingo de la Ortodoxia», es decir, del triunfo de la verdadera doctrina sobre la herejía.

sábado, 16 de marzo de 2019

Domingo de la Ortodoxia. Lecturas de la Divina Liturgia


Heb 11,24-26.32-40: Y por la fe, Moisés, siendo ya grande, renunció a ser llamado hijo de la hija del Faraón. El prefirió compartir los sufrimientos del Pueblo de Dios, antes que gozar los placeres efímeros del pecado: consideraba que compartir el oprobio del Mesías era una riqueza superior a los tesoros de Egipto, porque tenía puestos los ojos en la verdadera recompensa. ¿Y qué más puedo decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los Profetas. Ellos, gracias a la fe, conquistaron reinos, administraron justicia, alcanzaron el cumplimiento de las promesas, cerraron las fauces de los leones, extinguieron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada. Su debilidad se convirtió en vigor: fueron fuertes en la lucha y rechazaron los ataques de los extranjeros. Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos. Unos se dejaron torturar, renunciando a ser liberados, para obtener una mejor resurrección. Otros sufrieron injurias y golpes, cadenas y cárceles. Fueron apedreados, destrozados, muertos por la espada. Anduvieron errantes, cubiertos con pieles de ovejas y de cabras, des provistos de todo, oprimidos y maltratados.  Ya que el mundo no era digno de ellos, tuvieron que vagar por desiertos y montañas, refugiándose en cuevas y cavernas. Pero, aunque su fe los hizo merecedores de un testimonio tan valioso, ninguno de ellos entró en posesión de la promesa. Porque Dios nos tenía reservado algo mejor, y no quiso que ellos llegaran a la perfección sin nosotros.

Jn 1,43.51: En aquél tiempo Jesús determinó encaminarse a Galilea y en el camino encontró a Felipe y le dijo: «Sígueme.» Era Felipe de Betsaida, patria de Andrés y de Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: «Hemos encontrado a Aquél de quien escribió Moisés en la Ley y anunciaron los profetas: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.» Le respondió Natanael: «¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno?» Le dijo Felipe: «Ven y verás.» Vio Jesús venir hacia sí a Natanael, y dijo de él: «He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.» Le dijo Natanael: « ¿De dónde me conoces?» Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Al oír esto Natanael, le dijo: « Rabbí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel.» Le replicó Jesús: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás.» Y le añadió: «En verdad, en verdad les digo: verán abierto el cielo, y a los ángeles de Dios subir y bajar sirviendo al Hijo del hombre.».

Primer Sábado de Cuaresma: la Conmemoración del Milagro de la Coliba Obrado por San Teodoro el Tirón


Julián el Apóstata, sabiendo que los cristianos se purifican ayunando sobre todo durante la primera semana de Cuaresma -por eso la llamamos la Semana Pura-, planeó mancillarlos especialmente con tal ocasión. Así pues, ordenó en secreto que durante esos días los mercados estuvieran llenos de alimentos que habían sido manchados con la sangre de animales ofrecidos en sacrificio a los ídolos.

Sin embargo, por mandato divino el Mártir Teodoro (conmemorado el 17 de febrero) se le apareció en sueños a Eudoxio, a la sazón Arzobispo de Constantinopla. El Santo le reveló el plan del tirano y le pidió que convocara a los fieles inmediatamente el lunes por la mañana, que les impidiera que compraran dichos alimentos y que más bien hicieran coliba para subvenir a sus necesidades. El Obispo le preguntó qué era la coliba, y el Santo respondió: «Así es como llamamos al trigo hervido en Euqueta».

De ese modo el plan del malvado se vio frustrado, y la gente piadosa que fue preservada sin mancilla toda la Semana Pura le dio gracias al Mártir este sábado y celebró su conmemoración con colibas.

Estas cosas ocurrieron en el año 362, y la Iglesia guarda esta conmemoración cada sño para gloria de Dios y honor del Mártir.

16/03 - Cristódulo el Taumaturgo de Patmos


San Cristódulo, originario de la región de Nicea de Bitinia, era hijo de Teodoro y Aba, y recibió en el Bautismo el nombre de Juan.

Tomó el hábito monástico en su juventud y cambió su nombre a Cristódulo (‘esclavo de Cristo’ en griego). Al principio vivió el ascetismo en distintos lugares, pero luego recibió permiso y ayuda económica del Emperador Alejo I Comneno (que reinó del 1081 al 1118) y construyó en la isla de Patmos una iglesia y un monasterio bajo la advocación de San Juan el Evangelista que subsisten aún hoy.

Cuando los árabes atacaron el lugar, Cristódulo huyó con sus discípulos y se fue a Eubea (Euripo), donde acabó el curso de su vida a finales del siglo XI, el 16 de marzo.

Los discípulos de este justo varón tomaron sus santas reliquias incorruptas y las trasladaron a su propio monasterio, donde reposan hasta hoy para la santificación de los que recurren a ellas con fe.

16/03 - Sabino el Mártir de Egipto


El Santo Mártir Sabino, originario de Hermópolis en Egipto, era conocido por su celo y piedad.

Durante la persecución de Diocleciano, Sabino se escondió junto con otros cristianos en una pequeña morada fuera de la ciudad. Pero, cuando fue descubierto y profesó su fe en Cristo, fue conducido ante Arriano, el Gobernador, y, tras sufrir torturas, fue ahogado en el río.

En cuanto a Arriano el Gobernador, ver también el día 14 de diciembre.

Primer Sábado de Cuaresma: la Conmemoración del Milagro de la Coliba Obrado por San Teodoro el Tirón


Julián el Apóstata, sabiendo que los cristianos se purifican ayunando sobre todo durante la primera semana de Cuaresma -por eso la llamamos la Semana Pura-, planeó mancillarlos especialmente con tal ocasión. Así pues, ordenó en secreto que durante esos días los mercados estuvieran llenos de alimentos que habían sido manchados con la sangre de animales ofrecidos en sacrificio a los ídolos.

Sin embargo, por mandato divino el Mártir Teodoro (conmemorado el 17 de febrero) se le apareció en sueños a Eudoxio, a la sazón Arzobispo de Constantinopla. El Santo le reveló el plan del tirano y le pidió que convocara a los fieles inmediatamente el lunes por la mañana, que les impidiera que compraran dichos alimentos y que más bien hicieran coliba para subvenir a sus necesidades. El Obispo le preguntó qué era la coliba, y el Santo respondió: «Así es como llamamos al trigo hervido en Euqueta».

De ese modo el plan del malvado se vio frustrado, y la gente piadosa que fue preservada sin mancilla toda la Semana Pura le dio gracias al Mártir este sábado y celebró su conmemoración con colibas.

Estas cosas ocurrieron en el año 362, y la Iglesia guarda esta conmemoración cada sño para gloria de Dios y honor del Mártir.

viernes, 15 de marzo de 2019

I Salutación a la Santa Madre de Dios en la Catedral de Madrid

15/03 - Agapio el Mártir y sus Compañeros


Estos Santos Mártires contendieron por la fe durante el reinado de Diocleciano (284-305), cuando Urbano era Gobernador de Cesarea de Palestina.

Cuanto Urbano ordenó que, con ocasión de un festival pagano, ciertos cristianos condenados fueran arrojados públicamente a las bestias, Timolao, nativo del Ponto, Dionisio de Trípoli en Fenicia, Rómulo de Dióspolis, Plesio (o Paísio), Alejandro de Egipto y otro Alejandro de Gaza se ataron ellos mismos las manos y se presentaron a Urbano cuando el espectáculo estaba a punto de empezar, profesando su fe en Cristo; inmediatamente los metieron en la cárcel. Unos días después Agapio y Dionisio también se presentaron a iniciativa propia.

Todos fueron decapitados juntos en Cesarea. Su martirio es relatado por Eusebio (Historia Eclesiástica, libro VIII, cap. 3 titulado ‘Los mártires de Palestina’).

jueves, 14 de marzo de 2019

14/03 - Santos Rodrigo y Salomón, Mártires


San Rodrigo fue martirizado durante la persecución del emir Mohamed I, hijo de Abderramán II.

Había nacido junto a la ciudad de Egabro, llamada posteriormente Cabra, y cursó sus estudios eclesiásticos en Egabro, donde fue ordenado sacerdote.

Rodrigo tenía dos hermanos, uno musulmán y otro mal cristiano que prácticamente había abandonado su fe. Una noche, los dos hermanos tuvieron un altercado y se acaloraron tanto que llegaron a las manos; Rodrigo se apresuró a separarlos y, al punto, ellos se volvieron contra él y lo golpearon hasta dejarlo sin sentido. El mahometano lo puso sobre una camilla e hizo que lo llevaran por las calles, en tanto que él caminaba a su lado, proclamando a voces que Rodrigo había apostatado y que deseaba que se le reconociera públicamente como mahometano antes de morir. En cuanto se presentó la oportunidad, Rodrigo logró huir.

Poco después, su hermano el mahometano se lo encontró en las calles de Córdoba, y acto seguido se precipitó sobre él, lleno de odio, y lo llevó a rastras ante el "kadi" acusándole de haber vuelto a la fe cristiana después de haberse declarado él mismo mahometano. Pese a las negativas de Rodrigo, el "kadi" no le creyó y mandó que le encerraran en un siniestro calabozo.

Por la misma causa estaba en la cárcel un cristiano mozárabe de nombre Salomón. Los dos se alentaban mutuamente durante su largo y tedioso encierro, con el cual el "kadi" esperaba acabar con su constancia. A las promesas con las que el "kadi" quiere atraerlos, Rodrigo responde: «Haz propuestas así a quienes buscan antes conveniencias de esta tierra que felicidad eterna; nosotros solo vivimos en Jesucristo, y morir por Él es la mejor ganancia». Finalmente, el "kadi" los condenó a morir decapitados.

Una contestación similar, consignada por San Eulogio, encuentran en San Rodrigo las amenazas del cadí: «No intentes luchar con nuestra alma y superar nuestro espíritu, firme en la confesión; a más furor en el tormento, más feliz gloria nos deparas».

Y el 13 de marzo del año 857, los santos Rodrigo y Salomón aprestan sus cuellos a la cimitarra con tanta firmeza como alegría. El calendario hispanomozárabe, sin embargo, los conmemora el 14 de marzo.

San Eulogio, que vio los cadáveres de Rodrigo y Salomón expuestos en la orilla del río, notó que los guardias arrojaban a la corriente los guijarros teñidos con la sangre de los mártires para que la gente no los recogiera y los conservara como reliquias.


14/03 - Benito el Justo de Nursia


Este Santo, cuyo nombre significa “bendecido” o “bendito”, nació en el año 480 en Nursia, pueblecito situado a unos 170 km. al noreste de Roma.

Luchó en el asceticismo desde su juventud en regiones desiertas, y su ejemplo arrastró a muchos que deseaban imitarlo. Desde allí subió a Montecasino en la Campania, donde construyó un monasterio. La Regla que les dio a sus monjes, inspirada en los escritos de San Juan Casiano y San Basilio el Grande -entre otros Padres-, se convirtió en el estándar del monaquismo occidental; a causa de esto, se le suele considerar el primer maestro de monjes de Occidente.

San Benito reposó en el Señor en el año 547.

miércoles, 13 de marzo de 2019

13/03 - Traslación de las Reliquias de Nicéforo, Patriarca de Constantinopla


La fiesta principal de este Santo es el 2 de junio. La traslación de sus santas reliquias tuvo lugar en el año 846, cuando San Metodio (14 de junio) era Patriarca Ecuménico.

martes, 12 de marzo de 2019

12/03 - Gregorio el Diálogo, Obispo de Roma


San Gregorio nació en Roma de padres nobles y ricos alrededor del año 540. Cuando era joven, su padre falleció, pero su madre, Silvia, proveyó para que su hijo recibiera una buena educación tanto en la ciencia secular como en la espiritual.

Gregorio se hizo Prefecto de Roma e intentó agradar a Dios en medio del mundo; posteriormente emprendió la vida monástica. Posteriormente fue nombrado Arcediano de Roma y, en el año 579, Apocrisario (representante o legado papal) en Constantinopla, donde vivió cerca de siete años.

Regresó a Roma en el año 585 y fue elegido Papa en el año 590. Es conocido sobre todo por sus escritos y por su generosidad con las limosnas; también porque, a iniciativa suya, se comenzó el trabajo misionero entre los anglosajones.

El canto gregoriano toma de él su nombre: Gregorio se sintió profundamente impresionado por lo que escuchó en Constantinopla e importó muchos elementos de esta música al canto eclesiástico de Roma, ciudad de la que fue Obispo del año 590 al 604.

12/03 - Simeón el Nuevo Teólogo


San Simeón se hizo cuando era joven monje del Monasterio Estudita bajo la guía del Anciano Simeón el Piadoso. Después luchó en el Monasterio de San Mamés de Constantinopla, del que se convirtió en abad. Tras sufrir muchas pruebas y aflicciones en su vida de piedad, reposó en el Señor en el año 1022.

Maravillada por las alturas de oración y santidad que acanzó y por lo elevado de las enseñanzas de su vida y sus escritos, la Iglesia lo llama “el Nuevo Teólogo”; solo a otras dos personas -Juan el Evangelista y Gregorio, Patriarca de Constantinopla- les ha otorgado la Iglesia el título de “Teólogo”.

12/03 - Teófanes el Confesor


San Teófanes, que nació en el año 760, era hijo de padres ilustres. Accediendo a su petición, se casó y se hizo miembro de la Guardia de Corps Ceremonial del Emperador. 

Después, con el consentimiento de su esposa, abandonó el mundo; de hecho, ambos abrazaron la vida monástica, luchando en establecimientos que ellos mismos fundaron. 

Teófanes murió el 12 de marzo de 815 en la isla de Samotracia, adonde había sido exiliado por León el Armenio, Emperador iconoclasta, por su defensa de la Fe Ortodoxa.

lunes, 11 de marzo de 2019

El Canon de San Andrés de Creta al inicio de la Santa y Gran Cuaresma


Las Iglesias de tradición bizantina durante la primera semana de la Gran Cuaresma en el Oficio de Apódipnon (Completas) cantan diversas partes del canon penitencial de San Andrés de Creta, que vivió entre el 660 y el 740. Andrés escribe este texto que es un gran canto a la misericordia y a la bondad de Dios, manifestada en Cristo, canto que es fruto de una lectura, de una verdadera lectio divina de toda la Sagrada Escritura. Se trata de un texto muy largo, muy profundo y bello, no siempre fácil, al cual se añadirán más tarde los troparios sobre Santa María Egipciaca y sobre el mismo San Andrés de Creta.

El texto está formado por nueve odas que siguen los nueve cantos bíblicos - ocho del Antiguo Testamento y dos del Nuevo - que forman parte del matutino bizantino. El primero de los troparios de cada una de las odas ofrece el enlace cristológico o eclesiológico del testo mismo: "Estáte atento, oh cielo, y hablaré, y celebraré a Cristo, venido de la Virgen en la carne... Fortelece, oh Dios, a tu Iglesia, sobre la inamovible roca de tus mandamientos... Ha escuchado el profeta tu venida, oh Señor, y ha sentido temor, ha escuchado que nacerá de la Virgen y te mostrará a los hombres, y decía: he escuchado tu anuncio y he sentico temor; gloria a tu poder". A lo largo de las nueve odas encontramos el desarrollo de diversos temas bíblicos, comenzando por los veterotestamentarios para pasar en la misma oda a los del Nuevo Testamento.

En la oda primera la historia de Adán y Eva y de Caín y Abel está entrelazada por las parábolas del hijo pródigo y del Buen Samaritano: "Habiendo emulado en la trasgresión a Adán, el primer hombre creado, me veo despojado de Dios, del reino y del gozo eterno, a causa de mi pecado. ¡Ay, alma infeliz! ¿Por qué te has hecho semejante a la primera Eva? Has tocado el árbol y has gustado imprudentemente el fruto del engaño. Cayendo con la intención en la misma sed de sangre de Caín, me he convertido en el asesino de mi pobre alma. Consumada la riqueza del alma con el libertinaje, soy privado de piadosas virtudes y hambriento grito: ¡Oh padre de piedad, sal a mi encuentro con tu compasión. Soy yo el que me he tropezado como los ladrones, que son mis pensamientos, me han cubierto de llagas: ven tú mismo, por tanto, a curarme, oh Cristo!".

Aún las figuras de Adán y Eva son yuxtapuestas en la segunda oda a la del publicano y la prostituta: "He oscurecido la belleza del alma con las voluptuosidades pasionales, y he reducido totalmente en polvo mi intelecto. He lacerado mi primera vestidura, aquella que ha tejido para mí el Creador. Me he vestido con una túnica lacerada, aquella que me ha tejido la serpiente con su consejo, y estoy lleno de vergüenza. También yo te presento, oh piadoso, las lágrimas de la meretriz: sé propicio conmigo, oh Salvador, en tu amorosa compasión. Acoge también mis lágrimas, oh Salvador, como ungüento. Como el publicano a tí grito: Sé propicio conmigo".

Vienen presentadas en la odas sucesivas (tercera-cuarta) la fe de Abraham, la escala de Jacob, la figura de Job, la Cruz como lugar donde Cristo renueva la naturaleza caída del hombre: "He manchado mi cuerpo, he ensuciado mi espíritu, estoy todo lleno de llagas; pero tú, oh Cristo médico, cura mi espíritu y cuerpo con la penitencia, báñame, purifícame, lávame: déjame más puro que la nieve... Crucificado por todos, has ofrecido tu cuerpo y tu sangre, oh Verbo: el cuerpo para re-plasmarme, la sangre para lavarme; y has entregado el espíritu para portarme, oh Cristo, a tu Engendrador. Has obrado la salvación en medio de la tierra. Por tu voluntad has sido clavado en el árbol de la Cruz y el Edén que había sido cerrado, se ha abierto... Sea mi fuente bautismal la sangre de tu costado, y bebida el agua de remisión que ha brotado... y sea ungido, bebiendo como crisma y bebida, tu vivificante palabra, oh Verbo".

Las odas quinta, sexta y séptima contemplan la experiencia del desierto y las infidelidades del pueblo y de los reyes de Israel, y Cristo que cura y salva: "Por mí, Tú que eres Dios, has asumido mi forma; has obrado prodigios, sanando leprosos, enderezando paralíticos, deteniendo el flujo de sangre en aquélla que te tocaba la franja del vestido, oh Salvador... Imita, oh alma, a aquélla que se postro rostro en tierra: póstrate, arrójate a los pies de Jesús, porque Él te enderezará y tú caminarás recta por los senderos del Señor".

La octava oda canta los grandes del Antiguo y del Nuevo Testamento: "Has escuchado hablar, oh alma, de los ninivitas, de su penitencia ante Dios en saco y ceniza : tú no los has imitado, sino que has sido más ignorante que todos aquellos que han pecado antes y después de la Ley. Como el ladrón, grito a tí: ¡Acuérdate! Como Pedro, lloro amargamente; perdóname, Salvador, a tí grito como el publicano; lloro como la meretriz: acoge mi gemido".

Finalmente, después de todos los ejemplos y modelos del Antiguo Testamento, Andrés de Creta en la oda nona presenta todo el misterio salvífico de Cristo que cura, llama a la humanidad a seguirlo y salva: "Te traigo los ejemplos del Nuevo Testamento, oh alma, para inducirte a compunción: Cristo se ha hecho hombre para llamar a la penitencia a los ladrones y prostitutas... Cristo se ha hecho niño según la carne para conversar conmigo, y ha cumplido voluntariamente todo lo que es de la naturaleza, excepto el pecado... Cristo ha salvado a los magos, ha convocado a los pastores, ha convertido en mártires una muchedumbre de inocentes... El Señor después de haber ayunado cuarenta días en el desierto, al fin tuvo hambre, mostrando así su humanidad... Cristo enderezó al paralítico, resucitó a jóvenes difuntos... El Señor curó a la hemorroisa que le tocó la franja de su manto, purificó a los leprosos e iluminó a los ciegos; hizo caminar a los cojos... para que tú pudieras salvarte, alma infeliz... Curando las enfermedades, Cristo, el Verbo, ha evangelizado a los pobres... El publicano se ha salvado y la prostituta se ha convertido en casta".

El texto del gran canon de Andrés de Creta cuenta la historia de la salvación operada por Dios en cada uno de nosotros: "Te he presentado, oh alma, la historia del inicio del mundo escrita por Moisés, toda la Escritura que nos viene por Él y que te narra sobre justos e injustos... Te traigo los ejemplos del Nuevo Testamento, oh alma, para inducirte a compunción: emula, por tanto, a los justos, aléjate de los pecadores y ríndete propicio a Cristo con las oraciones y ayunos, con castidad y decoro". En un texto que nos coloca ante los diversos aspectos con los cuales la Iglesia a lo largo de la Cuaresma nos confronta, es decir, la misericordia de Dios y por medio de ésta nuestro camino de retorno a Dios, teniendo a Cristo mismo como Pastor y como Guía, Él que lleva de la mano a Adán hacia Eva, que toma la mano de Pedro que se hunde en las aguas, que alza al niño epiléptico curado, y que finalmente el día de la Pascua toma de nuevo por la mano a Adán y Eva para hacerlos salir de los infiernos y regresarlos al paraiso.

Manuel Nin


Fuente: L'Osservatore Romano, 9 de Marzo de 2011
Traducción del italiano: Salvador Aguilera López

La Santa y Gran Cuaresma


Según el Gran Typikon de la Laura de San Sabas, el calendario litúrgico de la Iglesia Ortodoxa se divide en tres grandes partes y son llamadas según el libro principal usado en el culto. La mayor parte del año corresponde al tiempo llamado Octoechos, un libro que contiene los himnos diarios según los ocho tonos musicales (okto-echos). Este libro contiene textos para cada día de la semana en Vísperas, Maitines, Completas, Oficios de Medianoche, Oficios Matutinos y Horas. Durante especiales períodosdel año, como es la Gran Cuaresma o el tiempo de Pascua, los otros dos libros, el Triodion y el Pentecostarion, son usados para el servicio litúrgico. En este artículo explicaré las reglas para la Gran Cuaresma y su conexión con el uso del Triodion.

El tiempo del Triodion y las tres primeras semanas de preparación


El tiempo del Triodion significa que se cambia el habitual libro de culto por uno especial. Su nombre, Triodion, procede de las tres odas o himnos cantados durante este tiempo, que reemplazan el canon habitual de nueve odas (himnos). El tiempo del Triodion, que dura diez semanas, no coincide exactamente con el inicio de la Gran Cuaresma, porque empieza tres semanas antes, continúa con las seis semanas de la Gran Cuaresma propiamente dicha y termina con la Semana Santa. El fin del tiempo del Triodion es la Liturgia de Medianoche de la Resurrección de Nuestro Señor, cuando comienza el tiempo del Pentecostarion (los cincuenta días de Pascua a Pentecostés).

En otras palabras, la Gran Cuaresma tiene tres semanas de “tiempo de preparación”. En la primera, se excluye el habitual ayuno de los miércoles y viernes. En la segunda semana, los cristianos ortodoxos ayunan miércoles, viernes y al final de la semana (domingo) se privan de comer carne hasta la Pascua. La tercera semana se llama “blanca” o “del queso”, porque se permite tomar leche, queso, huevos e incluso pescado, pero no carne. Es una especie de medio-ayuno, en preparación a la Gran Cuaresma que comienza el siguiente lunes, cuando sólo se permite la dieta vegana. Los domingos de este tiempo de preparación se dedican a la penitencia: Domingo del Fariseo y el Publicano (durante la misa se lee el texto de Lc 18, 10-14), del Hijo Pródigo(Lc 15, 11-32), del Juicio Final (Mt 25, 31-46) y de la expulsión de Adán del Paraíso (Mt 6, 14-21). Este domingo se llama también “del perdón”. El sacerdote y los cristianos se piden perdón unos a otros y se inclinan ante los demás, porque todos deben estar en paz con su vecino durante el tiempo de ayuno. A pesar de que hasta ahora he hecho hincapié en la dieta, lo cierto es que el ayuno no significa sólo una dieta especial, sino renunciar a todo lo que nos estorba en una vida conectada a Dios.

La Gran Cuaresma


La Gran Cuaresma, según la tradición ortodoxa, dura cuarenta días, es decir seis semanas, de la cual se excluyen dos días, como es la Anunciación (25 de marzo según el calendario de las Iglesias en Constantinopla, Antioquía, Grecia, Bulgaria, Rumanía, Albania, parte de Polonia y la República Checa) o el 7 de abril (Iglesias de Jerusalén, Monte Athos, Patriarcado Ruso, Serbia, Georgia, parte de Polonia y República Checa) y el Domingo de Ramos, el sexto domingo de la Gran Cuaresma, cuando a los cristianos se les permite comer pescado y beber vino como signo de alegría y de anticipación de la Resurrección. Durante este tiempo, todas las ropas litúrgicas y atuendos cambian a color negro; sólo los sacerdotes pueden, los domingos, ir de blanco, como signo de la Resurrección que está por venir.

La primera semana de la Cuaresma es muy dura, especialmente en los monasterios. Las monjas y monjes ayunan completamente desde la noche del domingo hasta la del miércoles después de la Liturgia de los Dones Presantificados, que es una liturgia especial celebrada sólo en la Gran Cuaresma y sólo de noche, siendo su autor San Gregorio Magno, Papa de Roma. Debido a esto, los dos primeros días de la Cuaresma (lunes y martes) son días alitúrgicos, siendo así que no se celebra misa, por lo que los monjes no se ven obligados a interrumpir su ayuno y oración. Sólo las Siete Laudae, con un ritual especial, son celebradas, y el texto de los himnos tienen un tono de profundo arrepentimiento. La oración habitual “Dios es Nuestro Señor y se nos ha mostrado” se sustituye cantando un triple Aleluya. En lugar de las Pequeñas Completas, las Grandes Completas son mucho más largas y contienen el Gran Canon de San Andrés, obispo de Creta (s.XI), una obra maestra de la poesía bizantina, en el mismo tono de arrepentimiento. Los siete servicios se terminan con una oración de San Efrén el Sirio, junto a dos inclinaciones hasta tocar la frente en el suelo (gran metanoia) y un cierto número de pequeñas inclinaciones, tocando simplemente el suelo con la mano (pequeña metanoia) que son símbolos de arrepentimiento y de que reconocemos que nosotros, los seres humanos, sólo somos polvo y al polvo retornaremos.

Sólo en sábado se celebra la habitual Liturgia de San Juan Crisóstomo y el Réquiem por los muertos, como signo de que Cristo bajó al Inframundo en sábado. La Liturgia de San Basilio es la misa cebrada los domingos. Las otras seis semanas se repite el mismo ritual, con la excepción del Gran Canon y del cambio de la misa habitual: de lunes a viernes, simplemente la Liturgia de los Dones Presantificados del papa Gregorio, celebrada al anochecer; los sábados, la Liturgia de San Juan Crisóstomo; los domingos, la Liturgia de San Basilio el Grande.

Los domingos de Cuaresma tienen también un simbolismo especial conectado al arrepentimiento. El primer domingo, es decir el primero al terminar la primera semana de Cuaresma, se llama el Domingo de la Ortodoxia, y está especialmente dedicado al Séptimo Concilio Ecuménico, cuando los iconos regresaron a las iglesias. Durante el servicio, se repite el Anatema sobre las herejías condenadas en los Concilios Ecuménicos (esta tradición ha desaparecido en la costumbre rumana, pero se mantiene en la Iglesia Rusa) y se organizan procesiones con iconos por las calles. El Evangelio leído durante la misa es Mt 20, 1-16, una parábola sobre la recompensa del trabajo en la viña del Señor.

El segundo domingo está dedicado a Gregorio Palamas, el Padre de la Iglesia que habló de la Naturaleza Divina que se muestra a través de Energías en la creación. El Evangelio es Mc 2, 1-12, la curación del paralítico en Cafarnaún. El tercer domingo está dedicado a la Santa Cruz. Además de una procesión con una cruz ritual adornada con flores, la ceremonia entera consiste en himnos de alabanza al Sacrificio de Cristo y su sufrimiento. El Evangelio tiene la misma connotación (Mc 8, 34-38), ya que habla de la autorrenuncia, la aceptación de la cruz personal y el seguir a Cristo. El Domingo de la Cruz marca la mitad de la Cuaresma, y el Synaxarion del día recuerda que es la Cruz la que ayuda a los cristianos a seguir adelante hasta la Resurrección.

El cuarto domingo está dedicado a San Juan Clímaco, autor de un libro ascético llamado “La Escalera” que describe el camino que deben seguir los monjes para alcanzar la bienaventuranza divina. El Evangelio que se lee se refiere a las nueve Bienaventuranzas (Mt 4, 25-5, 1-12). El sexto domingo, de María Egipcíaca, sigue el mismo tono de arrepentimiento. La gran historia de María es un ejemplo de que todos los cristianos pueden regresar a Cristo, sin importar qué hicieron antes, si se arrepienten. El Evangelio leído es Lc 7, 36-50, sobre la mujer que lavó los pies del Señor. Finalmente, el Domingo de Ramos finaliza el período de cuarenta días y se celebra con hojas de palma, bien de sauce (en Rumanía) o de abedul (en Russia), donde no hay muchas palmeras.

La Semana Santa tiene un ritual litúrgico especial. El tiempo gira al revés, ya “no tiene paciencia”. El servicio matutino del lunes se celebra el domingo por la noche y así sucesivamente en toda la semana. También el servicio vespertino (las Vísperas) se celebran por la mañana y se combinan el miércoles y el sábado con la Liturgia de San Basilio. Muchos cristianos ayunan hasta el anochecer, van a confesarse y limpian sus casas en espera de la Resurrección. Cada tarde van a la iglesia a celebrar, como ya se ha dicho, los servicios matutinos, dedicados a los eventos de la Pasión relatados en los Evangelios. Los servicios más importantes se inician el jueves con la Liturgia de la Última Cena combinada con la ceremonia del lavatorio de pies de 12 personas. El Viernes Santo es un día alitúrgico y los cristianos ayunan hasta el anochecer, cuando participan en las Completas del Sábado Santo, que es prácticamente una ceremonia de entierro donde se canta un Canon de las Lamentaciones de la Theotokos, una obra maestra de la poesía y el momento más grande de la Gran Cuaresma. El Epitaphion, un icono de tela que representa el entierro de Cristo, se lleva por toda la iglesia y es finalmente depositado en el altar, que simboliza el sepulcro de Cristo.

La Liturgia celebrada el sábado por la mañana está dedicada a la Apertura de los Infiernos. Antes de leer el Evangelio, las ropas de los ministros y los atuendos en la iglesia se cambian y las oscuras son sustituidas por las blancas: antes de la Resurrección, según la tradición, Cristo predicó el Evangelio en los Infiernos y salvó a Adán, a Eva y a todos los Justos de la Antigua Ley. Hay que hacer notar que el icono del Descenso de Cristo a los Infiernos es el icono canónico de la Resurrección en la Iglesia Ortodoxa, y no el que lo representa como un vencedor, saliendo de la Tumba. Esto puede explicarse por el hecho de que la Resurrección, en sí misma, no es lo más importante para un ortodoxo, sino más bien sus efectos, es decir, nuestra salvación de la condena eterna.

Mientras esperan la Resurrección, todos los cristianos se reúnen en la iglesia una hora antes de la medianoche, en la Vigilia Pascual. Normalmente, a medianoche, todas las velas y luces de la iglesia se apagan. Sólo la vela que cuelga junto a la Cruz de Cristo en el altar está permitida; el sacerdote tomará la Santa Luz de allí y la transmitirá a los demás, cantando la alegría de la Resurrección.

Espero haber descrito la Gran Cuaresma de un modo que los lectores de Pregunta Santoral hayan podido entender. Hay mucho que decir, por lo que es difícil distinguir lo que vale la pena debatir y lo que no. Es crucial decir que la dieta vegana es muy importante, porque permite a los cristianos concentrarse más en sus oraciones. Pero en cualquier caso, la dieta no es lo más importante en la Gran Cuaresma. El arrepentimiento, el perdón y las buenas obras son necesarias para ser mejor cristiano. Mejorada con éstos, la Comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo es, de hecho, el núcleo de este tiempo de arrepentimiento y de renuncia. Ayunar durante la Cuaresma siempre aporta mayor alegría a todos, pero en cualquier caso todos están llamados a la Última Cena: los que siguen todas las normas, los que ayunan sólo una semana e incluso los que no respetan en absoluto el ayuno. Como Juan Crisóstomo escribió en su Sermón de Pascua, todos los seres humanos están llamados a gozar la Resurrección.

Os deseo a todos una Gran Cuaresma llena de alegría espiritual, combinada con arrepentimiento y buenas obras, a la espera del gran día de la Resurrección.

Mitrut Popoiu