lunes, 31 de agosto de 2020

Mensaje Patriarcal para la Indicción (2020)


+ B A R T O L O M É
POR LA MISERICORDIA DE DIOS, ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA
Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A TODA LA PLENITUD DE LA IGLESIA
GRACIA, PAZ Y MISERICORDIA
DEL ARTÍFICE DE TODA LA CREACIÓN
NUESTRO SEÑOR, DIOS Y SALVADOR JESUCRISTO

Queridos hermanos Jerarcas e hijos amados en el Señor,

Es una convicción compartida que, en nuestro tiempo, el medio ambiente está amenazado como nunca antes en la historia de la humanidad. La magnitud de esta amenaza se manifiesta en el hecho de que lo que está en juego ya no es la calidad, sino la preservación de la vida en nuestro planeta. Por primera vez en la historia, el hombre es capaz de destruir las condiciones de vida en la tierra. Las armas nucleares son el símbolo del titanismo prometeico del hombre, la expresión tangible del "complejo de omnipotencia" del "hombre-dios" contemporáneo.


Al utilizar el poder que proviene de la ciencia y la tecnología, lo que se revela hoy es la ambivalencia de la libertad del hombre. La ciencia sirve a la vida; contribuye al progreso, al tratamiento de enfermedades y muchas condiciones hasta ahora consideradas “fatídicas”; crea nuevas perspectivas positivas para el futuro. Sin embargo, al mismo tiempo, proporciona al hombre medios todopoderosos, cuyo mal uso puede volverse destructivo. Estamos experimentando la creciente destrucción del medio ambiente, de la biodiversidad, de la flora y fauna; la contaminación de los recursos acuáticos y de la atmósfera, el progresivo colapso del equilibrio climático, así como otros excesos de límites y medidas en muchas dimensiones de la vida. El Santo y Gran Concilio de la Iglesia Ortodoxa (Creta, 2016) decretó justa y espléndidamente que “el conocimiento científico no moviliza la voluntad moral del hombre, que conoce los peligros pero sigue actuando como si no lo supiera”. (Encíclica, § 11)

Es evidente que la protección del bien común, de la integridad del medio ambiente, es responsabilidad común de todos los habitantes de la tierra. El imperativo categórico contemporáneo para la humanidad es que vivamos sin destruir el medio ambiente. Sin embargo, si bien a nivel personal y a nivel de muchas comunidades, grupos, movimientos y organizaciones, hay una demostración de gran sensibilidad y responsabilidad ecológica, las naciones y los agentes económicos son incapaces -en nombre de las ambiciones geopolíticas y la “autonomía de la economía ”- de adoptar las decisiones correctas para la protección de la creación, y en su lugar cultivan la ilusión de que la supuesta destrucción ecológica global es un invento ideológico de movimientos ecológicos y que el medio ambiente tiene el poder de renovarse. Sin embargo, la pregunta crucial sigue siendo: ¿cuánto más aguantará la naturaleza las discusiones y consultas infructuosas, así como cualquier retraso adicional en la adopción de acciones decisivas para su protección?


El hecho de que, durante el período de la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19, con las restricciones obligatorias de movimiento, el cierre de fábricas y la disminución de la actividad y producción industrial, observemos una reducción de la contaminación y el deterioro de la atmósfera ha demostrado el carácter antropogénico de la crisis ecológica contemporánea. Una vez más quedó claro que la industria, los medios de transporte contemporáneos, el automóvil y el avión, la prioridad indiscutible de los indicadores económicos y similares, impactan negativamente en el equilibrio ambiental y que un cambio de rumbo hacia una economía ecológica constituye un inquebrantable necesidad. No existe un progreso genuino que se base en la destrucción del medio ambiente natural. Es inconcebible que adoptemos decisiones económicas sin tener también en cuenta sus consecuencias ecológicas. El desarrollo económico no puede seguir siendo una pesadilla para la ecología. Estamos seguros de que existe una forma alternativa de estructura y desarrollo económico más allá del economismo y la orientación de la actividad económica hacia la maximización del lucro. El futuro de la humanidad no es el ‘homo œconomicus’.

El Patriarcado Ecuménico, que en las últimas décadas ha sido pionero en el campo de la protección de la creación, continuará con sus iniciativas ecológicas, la organización de jornadas ecológicas, la movilización de sus fieles y en especial de la juventud, la promoción de la protección del medio ambiente como tema fundamental para el diálogo interreligioso y las iniciativas comunes de las religiones, los contactos con líderes e instituciones políticas, la cooperación con organizaciones medioambientales y movimientos ecologistas. Es evidente que la colaboración para la protección del medio ambiente crea vías adicionales de comunicación y posibilidades para nuevas acciones comunes.

Reiteramos que las actividades ambientales del Patriarcado Ecuménico son una extensión de su autoconciencia eclesiológica y no suponen una simple reacción circunstancial a un nuevo fenómeno. La vida misma de la Iglesia es una ecología aplicada. Los sacramentos de la Iglesia, toda su vida de culto, su ascetismo y vida comunitaria, la vida cotidiana de sus fieles, expresan y generan el más profundo respeto por la creación. La sensibilidad ecológica de la ortodoxia no fue creada por la crisis ambiental contemporánea sino que surgió de ella. La lucha por la protección de la creación es una dimensión central de nuestra fe. El respeto por el medio ambiente es un acto de doxología del nombre de Dios, mientras que la destrucción de la creación es una ofensa contra el Creador, totalmente irreconciliable con los principios básicos de la teología cristiana.

Muy honorables hermanos y muy amados hijos,

Los valores ecológicos de la tradición ortodoxa, precioso legado de los Padres, constituyen un cortafuegos contra la cultura cuyo fundamento axiológico es el dominio del hombre sobre la naturaleza. La fe en Cristo inspira y fortalece el esfuerzo humano incluso ante los inmensos desafíos. Desde la perspectiva de la fe, somos capaces de descubrir y valorar no solo las dimensiones problemáticas, sino también las posibilidades y perspectivas positivas de la civilización contemporánea. Hacemos un llamado a los jóvenes hombres y mujeres ortodoxos para que se den cuenta de la importancia de vivir como cristianos fieles y como personas contemporáneas. La fe en el destino eterno del hombre fortalece nuestro testimonio en el mundo.

Con este espíritu, desde El Fanar, os deseamos a todos un nuevo año eclesiástico propicio y bendito, fructífero en obras semejantes a las de Cristo, para beneficio de toda la creación y para gloria del omnisapiente Creador de todos. E invocamos sobre vosotros, a través de la intercesión de la Santísima y Bienaventurada Madre de Dios, la gracia y la misericordia del Dios de las maravillas.

1 de septiembre de 2020
+ Bartolomé de Constantinopla
Ferviente suplicante de todos ante Dios

Mensagem Patriarcal para a Indição (2020)


 BARTOLOMEU
PELA MISERICÓRDIA DE DEUS ARCEBISPO DE CONSTANTINOPLA-NOVA ROMA E PATRIARCA ECUMÊNICO
A TODO A PLENITUDE DA IGREJA
GRAÇA, PAZ E MISERICÓRDIA DO ARTÍFICE DE TODA A CRIAÇÃO, NOSSO SENHOR, DEUS E SALVADOR JESUS CRISTO

Queridos Irmãos Hierarcas e filhos amados no Senhor,

É uma convicção comum que, em nosso tempo, o meio ambiente está ameaçado como nunca antes na história da humanidade. A magnitude dessa ameaça se manifesta no fato de que o que está em jogo não é mais a qualidade, mas a preservação da vida em nosso planeta. Pela primeira vez na história, o homem é capaz de destruir as condições de vida na terra. As armas nucleares são o símbolo do titanismo prometeico do homem, a expressão tangível do «complexo de onipotência» do «homem-deus» contemporâneo.

Ao usar o poder que vem da ciência e da tecnologia, o que se revela hoje é a ambivalência da liberdade do homem. A ciência serve à vida; contribui para o progresso, para o enfrentamento de enfermidades e de muitos agravos até então considerados «fatais»; cria novas perspectivas positivas para o futuro. No entanto, ao mesmo tempo, fornece ao homem meios poderosoíssimos, cujo uso indevido pode se tornar destrutivo. Estamos vivenciando a destruição crescente do ambiente natural, da biodiversidade, da flora e da fauna, da poluição dos recursos aquáticos e da atmosfera, o colapso progressivo do equilíbrio climático, bem como outros excessos de limites e medidas em muitas dimensões da vida. O Santo e Grande Concílio da Igreja Ortodoxa (Creta, 2016) decretou acertada e esplendidamente que «o conhecimento científico não mobiliza a vontade moral do homem, que conhece os perigos, mas continua a agir como se não soubesse». (Encíclica , § 11).

É evidente que a proteção do bem comum, da integridade do meio ambiente natural, é responsabilidade comum de todos os habitantes da terra. O imperativo categórico contemporâneo para a humanidade é que vivamos sem destruir o meio ambiente. No entanto, enquanto a nível pessoal e ao nível de muitas comunidades, grupos, movimentos e organizações, há uma demonstração de grande sensibilidade e responsabilidade ecológica, as nações e os agentes económicos são incapazes - em nome das ambições geopolíticas e da «autonomia dos a economia» - adotar as decisões corretas para a proteção da criação e, em vez disso, cultivar a ilusão de que a pretensa «destruição ecológica global» é uma fabricação ideológica de movimentos ecológicos e que o ambiente natural tem o poder de se renovar.

O fato de, durante o período de pandemia do novo coronavírus Covid-19, com as restrições obrigatórias de deslocação, fechamento de indústrias e diminuição da atividade e produção industrial, observamos uma redução da poluição e estorvo da atmosfera, provando a natureza antropogênica da crise ecológica contemporânea. Tornou-se mais uma vez claro que a indústria, os meios de transporte contemporâneos, o automóvel e o avião, a prioridade não negociável dos indicadores econômicos e semelhantes, impactam negativamente o equilíbrio ambiental e que uma mudança de direção em vista de uma economia ecológica constitui um fator de inabalável necessidade. Não há progresso genuíno que se baseie na destruição do meio ambiente natural. É inconcebível que tomemos decisões econômicas sem levar em conta também suas consequências ecológicas. O desenvolvimento econômico não pode permanecer um pesadelo para a ecologia. Temos certeza de que existe uma forma alternativa de estruturação e desenvolvimento econômico, além do economicismo e da orientação da atividade econômica para a maximização do lucro. O futuro da humanidade não é o homo œconomicus.

O Patriarcado Ecumênico, que nas últimas décadas foi pioneiro no campo da proteção da criação, continuará suas iniciativas ecológicas, a organização de conferências ecológicas, a mobilização de seus fiéis e especialmente os jovens, a promoção da proteção do meio ambiente como um tema fundamental para o diálogo inter-religioso e as iniciativas comuns das religiões, os contatos com líderes políticos e instituições, a cooperação com organizações ambientalistas e movimentos ecológicos. É evidente que a colaboração para a proteção do meio ambiente cria vias adicionais de comunicação e possibilidades para novas ações comuns.

Repetimos que as atividades ambientais do Patriarcado Ecumênico são uma extensão de sua autoconsciência eclesiológica e não constituem uma simples reação circunstancial a um novo fenômeno. A própria vida da Igreja é uma ecologia aplicada. Os sacramentos da Igreja, toda a sua vida de culto, o seu ascetismo e vida comunitária, a vida quotidiana dos seus fiéis, expressam e geram o mais profundo respeito pela criação. A sensibilidade ecológica da Ortodoxia não foi criada, mas emergiu da crise ambiental contemporânea. A luta pela proteção da criação é uma dimensão central de nossa fé. O respeito pelo meio ambiente é um ato de doxologia do nome de Deus, enquanto a destruição da criação é uma ofensa ao Criador, totalmente irreconciliável com os princípios básicos da teologia cristã.

Muito ilustres irmãos e filhos muito amados,

Os valores ecológicos da tradição ortodoxa, precioso legado dos Padres, constituem uma barreira contra a cultura cujo fundamento axiológico é o domínio do homem sobre a natureza. A fé em Cristo inspira e fortalece o esforço humano mesmo diante dos imensos desafios. Na perspectiva da fé, podemos descobrir e avaliar não só as dimensões problemáticas, mas também as possibilidades e perspectivas positivas da civilização contemporânea. Apelamos aos jovens ortodoxos para que percebam o significado de viver como cristãos fiéis e pessoas contemporâneas. A fé no destino eterno do homem fortalece nosso testemunho no mundo.

Com este espírito, do Fanar, desejamos a todos um Novo Ano Eclesiástico propício e abençoado, frutífero em obras semelhantes às de Cristo, para o benefício de toda a criação e para a glória do sábio Criador de todas as coisas. E nós invocamos sobre todos, pelas intercessões da Toda-Santa Theotokos, a Pammakaristos (Θεοτόκος Παμμακάριστος), a graça e a misericórdia do Deus das maravilhas.

1o de setembro de 2020.
 Bartolomeu de Constantinopla Suplicante fervoroso de todos perante Deus


Fonte e tradução para português: ecclesia.com.br

Μήνυμα της Α. Θ. Παναγιότητος του Οικουμενικού Πατριάρχου για αρχή της Ινδίκτου (2020)


ριθμ. Πρωτ. 529

† Β Α Ρ Θ Ο Λ Ο Μ Α Ι Ο Σ
ΕΛΕΩι ΘΕΟΥ ΑΡΧΙΕΠΙΣΚΟΠΟΣ ΚΩΝΣΤΑΝΤΙΝΟΥΠΟΛΕΩΣ
ΝΕΑΣ ΡΩΜΗΣ ΚΑΙ ΟΙΚΟΥΜΕΝΙΚΟΣ ΠΑΤΡΙΑΡΧΗΣ
ΠΑΝΤΙ Τ ΠΛΗΡΩΜΑΤΙ ΤΗΣ ΕΚΚΛΗΣΙΑΣ ΧΑΡΙΝ, ΕΙΡΗΝΗΝ ΚΑΙ ΕΛΕΟΣ
ΠΑΡΑ ΤΟΥ ΔΗΜΙΟΥΡΓΟΥ ΠΑΣΗΣ ΤΗΣ ΚΤΙΣΕΩΣ
ΚΥΡΙΟΥ ΚΑΙ ΘΕΟΥ ΚΑΙ ΣΩΤΗΡΟΣ ΗΜΩΝ ΙΗΣΟΥ ΧΡΙΣΤΟΥ

Προσφιλες δελφοί εράρχαι καί τέκνα ν Κυρί γαπητά,

ποτελε κοινήν πεποίθησιν, τι ες τήν ποχήν μας τό φυσικόν περιβάλλον πειλεται σον ποτέ λλοτε ες τήν στορίαν τς νθρωπότητος. Τό μέγεθος τς πειλς ποκαλύπτεται ες τό γεγονός τι τό διακύβευμα δέν εναι πλέον  ποιότης τς ζως, λλά  διατήρησις ατς ες τόν πλανήτην μας. Διά πρώτην φοράν ες τήν στορίαν, νθρωπος δύναται νά καταστρέψ τούς ρους τς ζως πί τς γς. Τά πυρηνικά πλα εναι τό σύμβολον τοπρομηθεϊκο τιτανισμο το νθρώπου, πτή κφρασις το «συμπλέγματος παντοδυναμίας» το συγχρόνου «νθρωποθεο».

Ες τήν χρσιν τς πηγαζούσης κ τς πιστήμης καί τς τεχνολογίας σχύος, ποκαλύπτεται σήμερον μφισημία τς λευθερίας το νθρώπου.  πιστήμη πηρετε τήν ζωήν, συμβάλλει ες τήν πρόοδον, ες τήν ντιμετώπισιν τν σθενειν καί πολλν καταστάσεων α ποαι θεωροντο μέχρι σήμερον «μοιρααι», δημιουργε νέας θετικάς προοπτικάς διά τό μέλλον. μως, ταυτοχρόνως, δίδει ες τόν νθρωπον πανίσχυρα μέσα,  κακή χρσις τν ποίων δύναται νά ποβ καταστροφική. Βιομεν τήν ξελισσομένην καταστροφήν τοφυσικο περιβάλλοντος, τς βιοποικιλότητος, τς χλωρίδος καί τς πανίδος, τήν ρύπανσιν τν δατίνων πόρων καί τς τμοσφαίρας, τήν προϊοσαν νατροπήν τς κλιματικς σορροπίας καί λλας περβάσεις ρίων καί μέτρων ες πολλάς διαστάσεις τς ζως. ρθς καί προσφυς πεφάνθη  Αγία καί Μεγάλη Σύνοδος τς ρθοδόξου κκλησίας (Κρήτη 2016), τι « πιστημονική γνσις δέν κινητοποιε τήν θικήν βούλησιν τονθρώπου,  ποος, καίτοι γνωρίζει τούς κινδύνους, συνεχίζει νά δρ ς άν δέν γνώριζεν» (γκύκλιος, § 11).

Εναι προφανές τι  προστασία το κοινο γαθο, το κεραίου φυσικο περιβάλλοντος, εναι κοινή εθύνη λων τν κατοίκων τς γς.  σύγχρονος κατηγορική προστακτική διά τήν νθρωπότητα εναι νά ζμεν χωρίς νά καταστρέφωμεν τό περιβάλλον. ν μως ες προσωπικόν πίπεδον καί πό πολλάς κοινότητας, μάδας, κινήματα καί ργανώσεις πιδεικνύεται μεγάλη εαισθησία καί οκολογική εθύνη, τά κράτη καί ο οκονομικοί παράγοντες δυνατον, ν νόματι γεωπολιτικν σχεδιασμν καί τς «διονομίας τς οκονομίας», νά λάβουν τάς ρθάς ποφάσεις διά τήν προστασίαν τς κτίσεως καί καλλιεργον τήν ψευδαίσθησιν τι τά περί «παγκοσμίου οκολογικς καταστροφς» εναι δεολόγημα τν οκολογικν κινημάτων καί τι τό φυσικόν περιβάλλον χει τήν δύναμιν νά νανεώνεται φ᾿ αυτο. Τό κρίσιμον ρώτημα, μως, παραμένει: Πόσον θά νθέξ  φύσις τάς κάρπους συζητήσεις καί τάς διασκέψεις, τήν περαιτέρω καθυστέρησιν ες τήν νάληψιν ποφασιστικν δράσεων διά τήν προστασίαν της;

Τό γεγονός τι κατά τήν διάρκειαν τς πανδημίας το νέου κορωνοϊο Covid-19, μέ τόν πιβληθέντα περιορισμόν τν μετακινήσεων, τό κλείσιμον ργοστασίων καί τήν μείωσιν τς βιομηχανικς δραστηριότητος καί παραγωγς, παρετηρήθη μείωσις τν ρύπων καί τς πιβαρύνσεως τς τμοσφαίρας, πέδειξε τόν νθρωπογεν χαρακτρα τς συγχρόνου οκολογικς κρίσεως. Κατέστη εκ νέου σαφές τι  βιομηχανία,  σύγχρονος τρόπος μετακινήσεως, τό ατοκίνητον καί τό εροπλάνον,  διαπραγμάτευτος προτεραιότης τν οκονομικν δεικτν καί λλα συναφπρεάζουν ρνητικς τήν περιβαλλοντικήν σορροπίαν καί τι η λλαγή πορείας πρός τήν κατεύθυνσιν μις οκολογικς οκονομίας ποτελε δήριτον ναγκαιότητα. Δέν πάρχει ληθής πρόοδος, η ποία στηρίζεται ες τήν καταστροφήν το φυσικο περιβάλλοντος. Εναι διανόητον νά λαμβάνωνται οκονομικαί ποφάσεις χωρίς νά συνυπολογίζωνται α οκολογικαί πιπτώσεις των.  οκονομική νάπτυξις δέν εναι δυνατόν νά παραμέν φιάλτης διά τήν οκολογίαν. Εμεθα βέβαιοι τι πάρχει ναλλακτική δός οκονομικς ργανώσεως καί ναπτύξεως ναντι το οκονομισμο καί το προσανατολισμο τς οκονομικς δραστηριότητος ες τήν μεγιστοποίησιν τς κερδοφορίας. Τό μέλλον τς νθρωπότητος δέν εναι  homo oeconomicus.

Τό Οκουμενικόν Πατριαρχεον, τό ποον κατά τάς τελευταίας δεκαετίας πρωτοστατε ες τόν χρον τς προστασίας τς κτίσεως, θά συνεχίσ τάς οκολογικάς του πρωτοβουλίας, τήν ργάνωσιν οκολογικν συνεδρίων, τήν κινητοποίησιν τν πιστν καί πρωτίστως τς νεολαίας, τήν νάδειξιν τς προστασίας το περιβάλλοντος ες βασικόν θέμα το διαθρησκειακο διαλόγου καί τν κοινν πρωτοβουλιν τν θρησκειν, τάς παφάς μέ πολιτικούς γέτας καί θεσμούς, τήν συνεργασίαν μέ περιβαλλοντικάς ργανώσεις καί οκολογικά κινήματα. Εναι προφανές τι  σύμπραξις διά τήν προστασίαν το περιβάλλοντος δημιουργε διαύλους πικοινωνίας καί δυνατότητας διά νέας κοινάς δράσεις.

παναλαμβάνομεν, τι α περιβαλλοντικαί δραστηριότητες το Οκουμε-νικο Πατριαρχείου εναι προέκτασις τς κκλησιολογικς ατοσυνειδησίας του καί δέν ποτελον πλς περιστασιακήν ντίδρασιν ες ν νέον φαινόμενον.  δία  ζωή τς κκλησίας εναι φηρμοσμένη οκολογία. Τά μυστήρια τς κκλησίας, σύνολος λατρευτική ζωή,  σκητισμός καί  κοινοτισμός,  καθημερινότης τν πιστν, κφράζουν καί παράγουν βαθύτατον σεβασμόν πρός τήν κτίσιν.  οκολογική εαισθησία τς ρθοδοξίας δέν δημιουργήθη, λλά νεδείχθη από τήν σύγχρονον περιβαλλοντικήν κρίσιν.  γών διά τήν προστασίαν τς δημιουργίας εναι κεντρική διάστασις τς πίστεώς μας.  σεβασμός το περιβάλλοντος εναι μπρακτος δοξολογία το νόματος το Θεον  καταστροφή τς κτίσεως εναι προσβολή το Δημιουργολως σύμβατος μέ τάς βασικάς παραδοχάς τς χριστιανικς θεολογίας.

Τιμιώτατοι δελφοί καί προσφιλέστατα τέκνα,

Α οκοφιλικαί ξίαι τς ρθοδόξου παραδόσεως,  πολύτιμος παρακατα-θήκη τν Πατέρων, ποτελον νάχωμα κατά τς κουλτούρας, ξιολογική βάσις τς ποίας εναι  κυριαρχία το νθρώπου πί τς φύσεως. πίστις ες Χριστόν μπνέει καί νισχύει τήν νθρωπίνην προσπάθειαν νώπιον καί τν μεγίστων δυσκολιν. πό τό πρσμα τς πίστεως, δυνάμεθα νά νακαλύπτωμεν καί νά ξιολογμεν χι μόνον τάς προβληματικάς πτυχάς, λλά καί τάς θετικάς δυνατότητας καί προοπτικάς το συγχρόνου πολιτισμο. Καλομεν τούς ρθοδόξους νέους καί τάς νέας νά συνειδητοποιήσουν τήν σημασίαν το νά ζον ς πιστοί χριστιανοί καί σύγχρονοι νθρωποι. πίστις ες τόν αώνιον προορισμόν το νθρώπου κρατύνει τήν μαρτυρίαν μας ν τ κόσμ.

ν τ πνεύματι τούτ, εχόμενοι κ Φαναρίου πσιν μν ασιον καί παντευλόγητον τό νέον κκλησιαστικόν τος, καρποτόκον ες ργα χριστοπρεππ᾿ γαθ τς κτίσεως λης καί πρός δόξαν το πανσόφου Ποιητο τν πάντων, πικαλούμεθα φ᾿ μς, πρεσβείαις τς Παναγίας τς Παμμακα-ρίστου, τήν χάριν καί τό λεος τοΘεο τν θαυμασίων.
     
,βκ’ Σεπτεμβρίου α’
 Κωνσταντινουπόλεως
διάπυρος πρός Θεόν εχέτης πάντων μν

sábado, 29 de agosto de 2020

29/08 - Decapitación del Santo Profeta y Precursor Juan el Bautista


El Profeta San Juan el Bautista es considerado después de la Virgen María el santo más honrado. Era hijo del sacerdote Zacarías, casado con Santa Isabel (descendiente de Aarón). Sus padres vivían cerca de Hebrón (en una región montañosa) al sur de Jerusalén. Por parte de su madre él era pariente de Nuestro Señor Jesucristo y nació seis meses antes que el Señor.

Como lo narra el Evangelista San Lucas, el Arcángel Gabriel, se apareció a su padre Zacarías en el Templo y le anunció el nacimiento de su hijo. Y así estos devotos esposos, de edad avanzada, privados del consuelo de tener descendencia, tuvieron por fin un hijo, el cual ellos pidieron en sus oraciones.

Por misericordia de Dios él se liberó de la muerte entre miles de niños que fueron matados en Belén y sus alrededores. San Juan creció en un desierto salvaje, y se preparaba para la gran labor, llevando una forma de vida severa -ayunando, rezando y meditando en su destino preparado por Dios. Llevaba una vestimenta tosca, sujeta con un cinto de cuero, se alimentaba con miel silvestre y langostas. Él siguió una vida de ermitaño hasta el momento en el que el Señor lo llamó a los 30 años de edad para profetizar al pueblo hebreo.

Obedeciendo a este llamado, el Profeta san Juan, llegó a las orillas del río Jordán para preparar a la gente a recibir al esperado Mesías (Cristo). Ante la festividad de la Purificación mucha gente concurría al río para el lavado religioso. Aquí San Juan se dirigía a ellos, proclamando que se confiesen y se bauticen para el perdón de los pecados. La esencia, de su prédica se refería a que, antes de recibir la purificación externa, la gente debía purificarse moralmente, y de esta manera prepararse para la recepción del Evangelio. Claro es, que el bautismo de Juan no era todavia un sacramento bendito, como el bautismo cristiano. Su sentido era el de preparar (convertir) espiritualmente hacia el próximo bautismo con agua y Espíritu Santo. Según la expresión de una oración de la Iglesia, el Profeta san Juan, era la luminosa estrella matutina, la cual desprendía un brillo que era superior a la luminosidad de todas las estrellas y anunciaba la mañana del bendito día, iluminado por Cristo el Sol espiritual (Malaquias 4:2) Cuando la espera del Mesías llegó a su culminación, el Mismo Salvador del mundo, Nuestro Señor Jesucristo llegó al Jordán a bautizarse con San Juan. El bautismo de Cristo fue acompañado de anuncios milagrosos - el descenso del Espíritu Santo que bajó en forma de paloma sobre Él y la voz de Dios Padre que provenía de los cielos, diciendo: "Este es Mi Hijo amado..." Al recibir esta revelación, el Profeta San Juan le decía a la gente sobre El "Aquí esta el Cordero de Dios, que toma sobre Sí los pecados del mundo." Al escuchar esto, dos de los discípulos de Juan siguieron a Jesús. Ellos eran los Apóstoles Juan el Teólogo y Andrés, hermano de Simón, llamado Pedro. Con el bautismo del Salvador el Profeta San Juan concluyó como rubricando su servicio de profeta. Con severidad y sin temor acusaba los vicios tanto de las personas comunes, como la de los poderosos de este mundo. Por ello pronto él padeció.

El rey Herodes Antipas (hijo del rey Herodes el Grande) ordenó encarcelar al Profeta San Juan por acusarlo del abandono de su legítima esposa (hija del rey Aretas de Arabia), y por su unión ilegitima con Herodías, la mujer de su hermano Felipe.

El día de su cumpleaños Herodes hizo un banquete, al cual fueron invitadas personas muy conocidas. Salomé, hija de la pecadora Herodías, con su baile impúdico complació de tal manera al rey Herodes y sus invitados en el banquete, que el rey le prometió bajo juramento darle todo lo que ella le pidiese, aun hasta la mitad de su reino. La bailarina por instigación de su madre, pidió que se le entregue la cabeza de San Juan el Bautista sobre una bandeja. Herodes respetaba a Juan como profeta, por ello, él se disgustó ante ese pedido. Pero le dio vergüenza quebrantar la promesa por el dada, envió entonces al guardia a la prisión, el cual decapitó a san Juan el Bautista y entregó su cabeza a Salomé, quien se la llevó a su madre. Después de insultar Herodia sobre la santa cabeza del profeta, la tiró en un sucio lugar. Los discípulos de San Juan el Bautista le dieron santa sepultura a su cuerpo en Sebastia, una ciudad de Samaria.

Por su crueldad Herodes recibió su castigo en el año 38 después de Cristo. Sus tropas fueron derrotadas por Aretas, que fue contra él, por el deshonor causado a su hija, a la cual él abandonó para convivir con Herodías, y al año siguiente el emperador Calígula lo envió al exilio.

Según las narraciones de la tradición, el Evangelista San Lucas, al visitar distintas ciudades y pueblos con las prédicas de Jesús, desde Sebastia llevó a Antioquía una parte de los santos restos del gran Profeta - la mano derecha. En el año 959, cuando los musulmanes se apoderaron de Antioquía (durante el imperio de Constantino Porfirocente), el diácono Job, de Antioquía se llevó la mano del profeta a Calcedonia, desde allí fue trasladada a Constantinopla, donde se conservó hasta que los turcos tomaron la ciudad. Después la mano derecha del Profeta se encontraba en la Iglesia "De La Imagen Del Salvador" en el Palacio de Invierno de San Petersburgo.

La santa cabeza de San Juan el Bautista fue hallada por la piadosa Juana y sepultada adentro de una vasija en el monte de Olivos. Un asceta devoto, al realizar una zanja para hacer el fundamento de un templo, encontró este tesoro y lo guardó consigo, pero ante su muerte, temiendo que la reliquia fuese profanada por los no creyentes, la escondió en la tierra en el mismo lugar que la encontró. Durante el reinado de Constantino el Grande, dos monjes fueron a Jerusalén para venerar el Santo Sepulcro, y a uno de ellos se le presentó el Profeta San Juan el Bautista y le indicó, en donde estaba enterrada su cabeza. Desde ese momento los cristianos comenzaron a celebrar el Primer hallazgo de la santa cabeza de San Juan el Bautista.

El Señor Jesucristo dijo sobre el Profeta San Juan el Bautista "De todos los nacidos de mujer ninguno (profeta) superó a Juan el Bautista."

San Juan el Bautista es glorificado por la Iglesia como un "Ángel, Apóstol, Mártir, Profeta, Intercesor de la gracia antigua y nueva, de los nacidos honorabilísimo y ojo luminoso de la Palabra".


Fuente: Arquidiócesis de Santiago y Todo Chile (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

viernes, 28 de agosto de 2020

28/08 - Moisés el Negro de Escete


San Moisés, llamado también Moisés el Negro, era esclavo, pero, debido a su vida malvada, su amo lo expulsó y se convirtió en un ladrón despiadado y disoluto en todos sus caminos.

Posteriormente, arrepintiéndose, se convirtió y adoptó la vida monástica bajo las órdenes de San Isidoro de Escete. Se entregó a la oración y a la mortificación de la mente carnal con tanta diligencia que se convirtió en un sacerdote de ejemplar virtud. Era reverenciado por todos por su elevada vida ascética y por su gran humildad.

En una ocasión los Padres de Escete le pidieron a Moisés que acudiera a una asamblea para juzgar la falta de cierto hermano, pero él se negó a ello; cuando insistieron, cogió una cesta que tenía un agujero, la llenó de arena y se la cargó sobre los hombros. Al verlo los Padres aparecer así, le preguntaron qué significaba aquella cesta, y él respondió: «Mis pecados van por detrás de mí y no los veo, y he aquí que vengo hoy a juzgar fallos ajenos».

Cuando una tribu bárbara se dirigía a Escete, Moisés, consciente de que también él había matado a otros hombres cuando era ladrón, los esperó y se dejó por propia voluntad matar con otros seis monjes a finales del siglo IV.

San Moisés fue contemporáneo de San Arsenio el Grande (ver el 8 de mayo).

jueves, 27 de agosto de 2020

27/08 - San Osio de Córdoba, Obispo


El obispo Osio de Córdoba es venerado como Santo por la Iglesia Ortodoxa, aunque no por la Iglesia Católica. Su nombre es griego (Όσιος), pero su procedencia es hispana – cosa que sabemos por nuestra historia – pero que además lo confirman San Atanasio y Simeón Metaphastes. Nació en Córdoba, probablemente en el año 256, deduciéndose esta fecha del hecho incontestable de que se sabe que murió en el año 357 en Sirmio con 101 años de edad. San Atanasio sigue diciendo que en el año 355 llevaba unos sesenta años como obispo de Córdoba, luego debió ser elegido alrededor del año 294. Participó en el Concilio de Nicea y según las actas del mismo, como era hispano y no conocía el griego, tuvo que explicarse mediante intérpretes.

Durante la persecución de Diocleciano fue torturado como confesor de la fe en Cristo y desterrado. Las huellas de esos tormentos eran aún visibles cuando participó en el Concilio de Nicea, conforme lo dice Nicéforo, en el capítulo XIV de su octavo libro. Sobre los tormentos a los que se vio sometido habla el mismo Osio en su carta al emperador Constancio: “He completado la tarea de la confesión, primero en la persecución promovida por tu abuelo Maximiano”.

Asistió también al concilio de Iliberis (Elvira), pues su firma aparece en las actas del mismo en el undécimo puesto y si las actas se firmaban por orden de antigüedad en el episcopado, esto nos da a entender que llevaba relativamente poco tiempo como obispo. Llamado por el emperador Constantino, dejó Hispania y marchó con él a Milán. Muy probablemente influyó en la conversión del emperador, ya que éste lo tenía en gran estima y solicitaba sus consejos, sobre todo cuando estaba confuso entre abrazar el cristianismo, como quería su madre Elena, o continuar en el paganismo. El historiador pagano griego Zósimo, que vivió en el siglo V, llega a decir que el emperador se convirtió “gracias a un egipcio de Hispania”, por lo que los historiadores, dándole a la palabra “egipcio” el significado de “mago, sacerdote o sabio” identifican a Osio como el “egipcio hispano” que en aquellas fechas vivía en la corte del emperador Constantino y tenía influencias sobre él.

Cuando los donatistas africanos depusieron al obispo Ceciliano de Cartago acusándolo de traidor y eligieron a Mayorino, la noticia llegó hasta el Papa San Melquíades, quien habiendo oído a Ceciliano, lo confirmó en su sede. Los donatistas apelaron al emperador Constantino, el cual confirmó la decisión del Papa y los amenazó. Entonces los donatistas acusaron al obispo Osio, que era consejero del emperador, y al Papa Melquíades, como traidores y cómplices del obispo Ceciliano. Dijeron que los obispos hispanos habían declarado a Osio como traidor, pero que éste había sido absuelto por los obispos de las Galias, por lo cual había podido acceder hasta el emperador, a quien instigó en contra de los donatistas. San Agustín, en su libro Primero “Contra Parmeniano” dice que estas acusaciones son falsas, añadiendo que precisamente Osio fue quien suavizó los ánimos del emperador.

Cuando Osio fue enviado a Alejandría para poner calma entre Arrio y San Atanasio, viendo que era imposible hacer cambiar de opinión a Arrio, propuso la celebración de un concilio. Éste se celebró en Nicea en el año 325, asistiendo trescientos dieciocho obispos, presididos por el mismo Osio que firmó el primero después de los legados enviados por el Papa. En su firma dice: “Yo, Osio, obispo de la ciudad de Córdoba en la provincia de Hispania, digo que creo lo que anteriormente se dice. Víctor y Vicente, presbíteros de la ciudad de Roma enviados por nuestro venerable Papa y Obispo Silvestre, subscribimos”. El concilio condenó las tesis de Arrio, confirmó la divinidad del Verbo (Λόγος) y Osio subscribió las tesis del Concilio, luego es absolutamente falso acusar a Osio de Córdoba como obispo arriano.

El Concilio de Nicea – ya lo hemos dicho anteriormente en alguna ocasión – confirmó la consustancialidad del Verbo tal y como se menciona en el primer capítulo del Evangelio de San Juan: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios”. El Hijo es consustancial al Padre, de su misma naturaleza y esto fue definido en el Credo Niceno, en cuya confección Osio había colaborado muy activamente. Osio redactó nuestra profesión de fe, que fue suscrita por todos los obispos presentes, a excepción de cinco arrianos. Previamente, Osio había asistido también al Concilio Gangrense, celebrado en Paflagonia en el año 324, aunque los cánones de este concilio, que no se considera Ecuménico, fueron todos de carácter disciplinario, no dogmático.

Cuando el emperador Constantino murió – que por cierto, fue bautizado por Eusebio de Nicomedia, que era un obispo arriano – Osio volvió a Hispania. Hay quienes afirman que en los últimos años de su reinado, Constantino se inclinó hacia el arrianismo y de hecho, desterró a San Atanasio, que era el patriarca de Alejandría, hasta las tierras germánicas de Tréveris, pero hay que decir también que en su testamento, el emperador revocó esta orden anterior suya. San Atanasio volvió a su sede alejandrina, pero allí fue duramente atacado por los arrianos e incluso se vio perseguido por el emperador Constancio. Para apoyar a San Atanasio se convocó el concilio de Sardis (Sárdica) en el año 347, asistiendo trescientos obispos griegos y setenta y seis latinos. También Osio presidió este concilio y redactó la mayor parte de sus cánones, todos los cuales, apoyaban las tesis de San Atanasio a quién se le restituyó su sede. Posteriormente, ya en Córdoba, Osio convocó un concilio provincial reiterando todos los acuerdos del concilio de Sardis.

El emperador Constancio se había puesto abiertamente al lado de los arrianos y en el año 355 desterró al Papa Liborio por no querer firmar la condena a San Atanasio; y no satisfecho con esto, pensando que Osio tenía una gran influencia sobre todos los obispos que profesaban la fe ortodoxa, arremetió contra él. A las amenazas del emperador respondió Osio, que ya tenía cien años de edad, con esta carta: “Yo fui confesor de la fe cuando la persecución de tu abuelo Maximiano. Si tú la reiteras, estoy dispuesto a padecerlo todo antes que a derramar sangre inocente ni ser traidor a la verdad. Haces mal al escribir tales cosas y en amenazarme. Acuérdate que eres mortal y debes temer al día del juicio. Consérvate puro para ese día y no te mezcles en cosas eclesiásticas ni aspires a enseñarme, puesto que eres tu quién debes recibir lecciones de mi. Dios te confió el imperio y a nosotros nos confió la Iglesia… Te digo esto porque me preocupa tu salvación. Ni estoy ni estaré de acuerdo con los arrianos ni les ayudo, sino que anatematizo esa herejía y por eso, no puedo suscribir la condenación de Atanasio, a quienes la Iglesia romana y un concilio, ha declarado inocente”. Por estas letras, podemos deducir que San Osio tenía muy clara la división de poderes entre Iglesia y estado.

Cuando el emperador recibió la carta se enfureció y ordenó que se presentara en Sirmio, ciudad de Panonia (la actual Sremska Mitrovica, en Serbia). Allí nuevamente se negó a condenar a San Atanasio, aunque fue azotado y sometido a tormentos por los verdugos del emperador. Bajo tormento, tuvo la debilidad de comulgar con los arrianos Ursacio y Valente, pero como indica el propio San Atanasio, inmediatamente se arrepintió de este acto: “Por lo tanto, a tal fin, tuvo una ligera debilidad: pero antes de morir, en su testamento, tuvo la autoridad de condenar la herejía arriana, prohibiendo aprobarla o recibirla”. Y en Sirmio murió, con 101 años de edad, conforme lo testifica Sócrates Escolástico en su Libro Segundo, capítulo XXXI.

Viendo cuál fue su trayectoria a lo largo de toda su vida, parece increíble que se le haya acusado de no ser fiel a la ortodoxia. Redactó el Credo de Nicea, absolvió a San Atanasio y con cien años de edad tuvo la valentía de escribirle al emperador en los términos descritos más arriba. Sometido a tormento, es verdad que tuvo la debilidad de comulgar con dos arrianos, pero inmediatamente se arrepintió. Por eso, sus detractores, principalmente católicos, dicen que claudicó al final de su vida, cosa que no es cierta. Han llegado a acusarle de que firmó un documento profesando la fe arriana y que incluso volvió a Hispania para propagarla, cosa que es absolutamente falsa. Es verdad que en la Iglesia Latina no recibe veneración, pero en las Iglesias de Oriente, tanto en las Iglesias Ortodoxas como en la Iglesia Católica de rito bizantino, sí que se le venera como Santo.

Se le acusa de tratar con herejes excomulgados, cosa que estaba prohibida en los antiguos cánones, pero es que Osio cedió porque lo estaban atormentando, y de inmediato se arrepintió amargamente. Hizo algo parecido a lo que hizo San Martín de Tours – cuya santidad no ponemos en duda – cuando consintió en comulgar con los obispos itacianos para salvar de los rigores del emperador a los priscilianistas. Y al igual que Osio, San Martín se arrepintió. El caso de Osio es exactamente igual, como lo cuenta el mismísimo San Atanasio, pero se le aplica distinto rasero de medir.

Se le acusa de firmar en Sirmio una profesión de fe arriana y eso, San Atanasio, que debía estar mejor informado que nadie, no lo menciona en absoluto, aunque los arrianos así lo propagaran. San Atanasio – que es la mejor defensa de Osio – llega a escribir: “Osio murió protestando contra la violencia, condenando la herejía arriana y prohibiendo que nadie la siguiese ni amparase. ¿Para qué he de alabar a este viejo santo, confesor insigne de Jesucristo? No hay nadie en el mundo que ignore que Osio fue desterrado y perseguido por la fe. ¿Qué Concilio hubo que él no presidiese? ¿Cuando habló delante de los obispos sin que todos le dieran la razón? ¿Qué Iglesia no fue defendida y amparada por él? ¿Qué pecador se le acercó que no recobrase aliento o salud? ¿A qué enfermo o menesteroso no favoreció y ayudó en todo?” (Apología “De fuga sua”).

Además, si la firma hubiese existido, habría sido conseguida bajo tortura, lo que la hace inválida. Otros se basan en la obra “De viris illustribus” de San Isidoro de Sevilla que habla de la “muerte del sacrílego Osio” que quiso imponer el arrianismo en la Bética, pero es que esta afirmación se cae por su peso, ya que San Isidoro no lo escribe “de motu proprio”, sino refiriéndose a un escrito de Marcelino, que era un sacerdote prisciliano. O sea, que no lo escribe como cosa que él sabe, sino como cosa que otro dice. Además, hay que recordar que después del episodio de Sirmio, Osio jamás volvió a Hispania, conforme lo confirma el Menologio griego: “Acabó la vida en el destierro”.

Todo esto queda confirmado aun más por los acontecimientos tal y como ocurrieron: Constancio salió de Roma hacia Sirmio el día 14 de las Kalendas de junio del año 357. Tardaría cierto tiempo en llegar a Sirmio. Allí convocó a varios obispos arrianos y torturó a Osio para que comulgase con Ursacio y Valente. Según escribe San Atanasio, Osio murió ese mismo año e incluso el Menologio griego afirma que fue el 27 de agosto. En pleno siglo IV, en un mes escaso, era muy difícil, y más para un anciano de cien años, ir de Sirmio a Hispania (desde la actual Serbia hasta la actual Andalucía, en España). Osio no volvió a Hispania.

Se conocen algunos escritos de San Osio obispo de Córdoba: en primer lugar, el “Credo de Nicea” en cuya redacción contribuyó activamente, una carta escrita al emperador Constantino y otra escrita al emperador Constancio, una carta escrita al Papa Julio, los cánones del concilio de Sardis, un tratado sobre la “interpretación de las vestiduras de los sacerdotes” en la Ley Antigua y una carta escrita a su hermana, de la que habla San Isidoro de Sevilla diciendo de ella que “está escrita en un apacible y hermoso estilo”. ¿Se puede deducir de esta frase de San Isidoro que tenía mala opinión de Osio? Yo creo que no. Hoy se conmemora su festividad en Oriente y yo estoy convencido de que algún día, la Iglesia Latina reconocerá su santidad. Con él se está cometiendo una injusticia, mayor incluso que la que se cometió con Galileo.

Antonio Barrero


Fuente: Preguntasantoral

27/08 - Santo Mártir Fanurio


Poco se sabe del Santo Mártir Fanurio más allá de lo que aparece acerca de su martirio en su santo icono, que fue descubierto en el año 1500 entre las ruinas de una antigua iglesia de Rodas, en la época de la dominación musulmana; por eso se le llama «El Neorrevelado».

Los fieles le rezan a San Fanurio especialmente para que les ayude a recuperar objetos perdidos, y, dado que el Santo ha respondido favorablemente a tantas oraciones, ha surgido la costumbre de cocinar una «Faneropita» como acción de gracias.