viernes, 2 de septiembre de 2022

MENSAJE DE SU TODA SANTIDAD EL PATRIARCA ECUMÉNICO BARTOLOMÉ PARA LA FIESTA DE LA INDICCIÓN 2022


 † B A R T O L O M É

Por la gracia de Dios Arzobispo de Constantinopla-Nueva Roma y Patriarca Ecuménico,


Al pléroma de la Iglesia,
Gracia, Paz y Misericordia del Hacedor de toda la Creación,
Nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo
Reverendísimos hermanos Jerarcas y queridos hijos en el Señor:

Al comenzar hoy, con la bendición de Dios, el nuevo año eclesiástico, honramos con la Fiesta de la Indicción el “Día para la protección del medio ambiente” y ofrecemos gloria y agradecimiento al Creador de todo por “el gran don de la creación”.

Proclamamos una vez más con todo nuestro corazón que el respeto de la creación y la constante preocupación por su protección forman parte del núcleo de nuestra identidad ortodoxa como uno de sus elementos más preciosos. La Iglesia reconoce y enseña que la causa del alejamiento humano de la creación -que es “muy buena”- y de nuestro prójimo es el “alejamiento de Dios”. También nos recuerda con valentía que no hay auténtica libertad sin la Verdad ni fuera de ella, pues esta es la que en realidad nos libera. “Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres” (Juan 8,32).

Desde hace más de tres décadas, la Santa Iglesia de Cristo promueve insistente y dinámicamente el mensaje ecologista de la Ortodoxia a través de sus diversas iniciativas. El 1 de septiembre de 1989 significará y simbolizará para siempre el comienzo de un movimiento que produjo mucho fruto, aumentó la sensibilización hacia las raíces y parámetros espirituales y éticos de la destrucción del medio ambiente, movilizó a individuos e instituciones, inspiró al resto del mundo cristiano y subrayó la manera de responder a este gran desafío, que pasa en primer lugar por comprender su conexión con la crisis de la libertad humana y la necesidad de un cambio radical de mentalidad y conducta de cara a la creación, y en segundo lugar por una acción común y universal dadas las dimensiones mundiales y las trágicas consecuencias de la destrucción ecológica.

Constituyen un legado my valioso para el futuro los muchos e importantes escritos que se han producido en el campo de la ecología teológica, entre los que ocupa un lugar muy destacado la obra de Su Eminencia el Metropolita Anciano Juan de Pérgamo, gran profesor y académico. También se encuentra una inagotable fuente de inspiración en las presentaciones de los nueve simposios internacionales sobre el agua, que contaron con la presencia de renombrados especialistas y científicos, así como de representantes del mundo cultural y espiritual. Estos textos son especialmente útiles para la educación medioambiental, que tiene un lugar significativo en los sistemas educativos actuales. Tal y como se ha dicho (y con mucho acierto) “En el futuro, una educación sin una orientación ecológica será solo una parodia de la verdadera educación”.

El desarrollo sostenible es el único camino posible, ya que procurará un equilibrio ecológico para el presente y constituirá una garantía para el futuro, pero para ello se han de dar ciertas condiciones: una economía ecológica y cambios en la productividad agrícola y biomecánica, la producción y el uso de la energía, el desplazamiento y el transporte de mercancías, nuevos modelos de consumo, etc. Desgraciadamente, las buenas intenciones, los acuerdos y las proclamas a menudo se quedan en el ámbito teórico: son solo “bonitas palabras” sin efecto sobre la acción, “recomendaciones superficiales”, tal y como se ha escrito. La humanidad no ha aprendido de las consecuencias del cambio climático: los fuegos devastadores, las olas de calor, las inundaciones, la rápida reducción de la biodiversidad, la contaminación de la atmósfera y de los mares, la deforestación y las repercusiones sociales de la crisis medioambiental, revelada sobre todo en las migraciones en masa por motivos ecológicos. La humanidad sigue engañándose respecto de la supuesta capacidad innata de la naturaleza para protegerse a sí misma y para superar los daños causados por el hombre. Somos conscientes de ello, pero seguimos actuando como si no lo supiéramos, encubriendo el hecho de que, por lo que respecta a su relación con el medio ambiente, nuestra civilización moderna, tecnocrática y centrada en la economía no supone un progreso, ya que la mayor destrucción del medio ambiente ha tenido lugar precisamente en nuestra época, en la que priman la ciencia y la economía. El cambio climático supone una inmensa destrucción causada por la irresponsabilidad humana y demuestra el callejón sin salida que es nuestro modelo de organización económica. Solo tendremos futuro si entendemos que la protección de la integridad de la creación no solo no constituye un obstáculo para nuestro desarrollo económico, sino que en realidad es el instrumento para un verdadero progreso.

Este año, la celebración del Día para la protección de la creación se ve empañada por el sonido de las armas en Ucrania, por el llanto de las víctimas de la violencia militar, por el bombardeo de las ciudades e infraestructuras, por el gemido de la naturaleza y el lamento de los refugiados. Toda guerra es una catástrofe humanitaria y ecológica. La actual violencia, además de miles de vidas humanas, también destruye el medio ambiente mediante la contaminación, ya que obliga a naciones y pueblos a recurrir de nuevo a medios de obtención de la energía que son perjudiciales para la naturaleza. Así, la humanidad entra en un nuevo círculo vicioso de callejones sin salida destructivos, lo que confirma el viejo dicho de que el ‘homo sapiens’ sigue comportándose hasta nuestros días como un ‘homo demens’, de un modo imprudente e irracional.

Hermanos en el Señor y queridos hijos:

Para la Iglesia, los elementos del mundo, según una fórmula teológica, “no son simplemente un material utilitario o útil para suplir las necesidades individuales de los seres humanos, sino acciones de la Persona del único Creador”. Todo lo creado por Dios bendice, alaba y exalta al mismo Dios por todos los siglos: los cielos proclaman su gloria. Este es el mensaje expresado por la preocupación de la Gran Iglesia de Cristo en pos de la protección de la creación. La vida de la Iglesia de Cristo es un anticipo de todo lo que esperamos en el Reino del Padre, del Hijo y de Espíritu Santo. En nuestro caminar hacia el ‘Ésjaton’, la Santa Iglesia le ofrece al mundo el Evangelio de la gracia como guía y la firme convicción de que el mal, en todas sus formas, no tendrá la última palabra en la historia del mundo.

Para concluir, os deseamos un bendecido y fructífero año nuevo eclesiástico, e invocamos sobre todos vosotros, por las intercesiones de la primera de entre los Santos, la ‘Zeotokos Panmakáristos’, la gracia vivificadora y la gran misericordia del creador y redentor de todo, primicias y perfeccionador de nuestra fe inmaculada, a quien sea la gloria y el dominio por siglos sin fin. ¡Amén!

1 de septiembre de 2022

†Bartolomé de Constantinopla



Fervoroso suplicante por todos ante Dios

Message of His All-Holiness the Ecumenical Patriarch Bartholomew for the Feast of the Indiction, September 1st 2022

 



† B A R T H O L O M E W

By God’s Mercy Archbishop of Constantinople-New Rome

and Ecumenical Patriarch

To the Plenitude of the Church

Grace, Peace and Mercy from the Maker of All Creation

Our Lord God and Savior Jesus Christ

Most reverend brother Hierarchs and beloved children in the Lord,

As we enter, with God’s blessing, the new ecclesiastical year today, we honor with the Feast of the Indiction the “Day of protecting the natural environment” and offer glory and gratitude to the Creator of all for the “great gift of creation.”

We proclaim once again with all our heart that the respect for creation and the constant concern for its protection belong to the core of our Orthodox identity as one of its most precious elements. The Church recognizes and teaches that the cause of human alienation from the “very good” creation and one’s fellow human beings is the “alienation from God.” It boldly reminds us that there Is no authentic freedom without the Truth and outside the Truth, which is the power that truly liberates. “Know the truth, and the truth will free you” (John 8.32).

For over three decades, the Holy Great Church of Christ emphatically and dynamically promotes the eco-friendly message of Orthodoxy through its diverse initiatives. September 1, 1989, will forever signify and symbolize the commencement of a movement that produced much fruit, raised awareness about the spiritual and ethical roots and parameters of the destruction of the natural environment, mobilized individuals and institutions, inspired the rest of the Christian world, highlighted the way of responding to this great challenge – a way that passes firstly through an understanding of its connection with the crisis of human freedom and the need for radical change in mentality and conduct with a view to creation, and secondly through a common and universal action given the global dimensions and tragic consequences of the ecological destruction.

An invaluable legacy for the future lies in the many important writings on the field of theological ecology, among which the work of the professor and academician, His Eminence Elder Metropolitan John of Pergamon, retain a prominent place. An inexhaustible source of inspiration will also be found in the presentations of the nine water-borne international symposia, which hosted renowned specialists and scientists as well as representatives of the cultural and spiritual worlds. These texts are especially beneficial for environmental learning, which has carved out a significant place in contemporary education. As it has rightly been said: “In the future, an education without ecological orientation will be a parody of education.”

Sustainable development is a one-way street. It will secure ecological balance in the present and constitute a guarantee for the future, but it has its conditions: ecological economy, changes in agricultural and biomechanical productivity, the production and use of energy, the movement and transportation of goods, new models of consumption, and so on. Unfortunately, good intentions, agreements and proclamations often remain theoretical, merely “big words,” without any impact on action, “superficial injunctions,” as it has been written. Humankind has not learned from the consequences of climate change, the destructive fires, heat waves, and floods, the rapid reduction in biodiversity, the pollution of the atmosphere and seas, the deforestation and social repercussions of the environmental crisis, above all revealed in the mass migration for ecological reasons. Humanity continues to be deluded about the innate capacity of nature to protect itself and overcome human-induced damages. We know, and yet we continue to act as if uninformed, suppressing the truth that with regard to its relationship to the natural environment, our modern technocratic and econo-centered civilization does not comprise progress, since the greatest devastation of the natural environment has taken place in our own time, and age where science and economy prevail. Climate change is an immense destruction caused by human irresponsibility and the impasse of our model of organization in the life of our economy. We only have a future if we understand that the protection of the integrity of creation does not only not comprise a hurdle for economic development, but is the vehicle for real progress.

This year, the celebration of the Day of the protection of creation are accompanied by the sound of weapons in Ukraine, by the cry of the victims of military violence, the bombardment of cities and infrastructures, the groaning of nature and moaning of refugees. Every war is a humanitarian and ecological catastrophe. The ongoing violence, beyond the thousands of human lives, also destroys the natural environment that it pollutes, forcing nations and peoples to return to ways of securing energy efficiency through means that are unfriendly to the environment. Thus, humanity enters a new vicious cycle of destructive impasses, which confirm the saying that homo sapiens to this day continues to behave simultaneously as homo demens, as imprudent and irrational.

Brothers in the Lord and blessed children,

            For the Church, the elements of the world – according to a theological formulation – “are not simply utilitarian or useful material for the individual needs of human beings, but they are actions of the Person of the one Creator”. Everything created by God blesses, praises and exalts God to the ages, the heavens declare His glory. This is the message expressed by the concern of the Great Church for the protection of creation. The life of the Church of Christ is a foretaste of all that we expect in the Kingdom of the Father, Son and Holy Spirit. On our way to the Eschaton, the Holy Church offers to the world the Gospel of grace as its guide and the unswerving certainty that evil, in all its forms, will not have the final word in history.

In closing, we wish you a blessed and fruitful new ecclesiastical year, and we call upon all of you, through the intercessions of the First-among-the-saints Theotokos Pammakaristos, the lifegiving grace and great mercy of the creator and redeemer of all, the pioneer and perfecter of our immaculate faith to whom be the glory and the dominion unto everlasting ages. Amen!

September 1, 2022

†Bartholomew of Constantinople

Fervent supplicant for all before God

Μήνυμα της Α. Θ. Παναγιότητος του Οικουμενικού Πατριάρχου για την ημέρα προσευχής υπέρ της Προστασίας του Φυσικού Περιβάλλοντος (1 Σεπτεμβρίου 2022)


                                                          † Β Α Ρ Θ Ο Λ Ο Μ Α Ι Ο Σ

ΕΛΕΩι ΘΕΟΥ ΑΡΧΙΕΠΙΣΚΟΠΟΣ ΚΩΝΣΤΑΝΤΙΝΟΥΠΟΛΕΩΣ

ΝΕΑΣ ΡΩΜΗΣ ΚΑΙ ΟΙΚΟΥΜΕΝΙΚΟΣ ΠΑΤΡΙΑΡΧΗΣ

ΠΑΝΤΙ Τῼ ΠΛΗΡΩΜΑΤΙ ΤΗΣ ΕΚΚΛΗΣΙΑΣ ΧΑΡΙΝ, ΕΙΡΗΝΗΝ ΚΑΙ ΕΛΕΟΣ

ΠΑΡΑ ΤΟΥ ΔΗΜΙΟΥΡΓΟΥ ΠΑΣΗΣ ΤΗΣ ΚΤΙΣΕΩΣ

ΚΥΡΙΟΥ ΚΑΙ ΘΕΟΥ ΚΑΙ ΣΩΤΗΡΟΣ ΗΜΩΝ ΙΗΣΟΥ ΧΡΙΣΤΟΥ

 

            Ἱερώτατοι ἀδελφοί Ἀρχιερεῖς καί τέκνα ἐν Κυρίῳ ἀγαπητά,

            Εἰσερχόμενοι σήμερον, εὐλογίᾳ Θεοῦ, εἰς τό νέον ἐκκλησιαστικόν ἔτος, τιμῶμεν κατά τήν ἑορτήν ταύτην τῆς Ἰνδίκτου τήν «Ἡμέραν προστασίας τοῦ φυσικοῦ περιβάλλοντος» καί ἀναπέμπομεν δοξολογικάς καί εὐχαριστηρίους εὐχάς πρός τόν Κτίστην τῶν ἁπάντων διά τό «μέγα δῶρον τῆς δημιουργίας».

Διακηρύσσομεν καί πάλιν γεγονυίᾳ τῇ φωνῇ, ὅτι ὁ σεβασμός πρός τήν κτίσιν καί ἡ διαρκής μέριμνα διά τήν προστασίαν της ἀνήκουν εἰς τόν πυρῆνα τῆς Ὀρθοδόξου ἡμῶν ταυτότητος, ὡς ἕν ἐκ τῶν τιμαλφεστάτων στοιχείων της. Ἡ Ἐκκλησία γνωρίζει καί διδάσκει ὅτι αἰτία τῆς ἀλλοτριώσεως τοῦἀνθρώπου ἀπό τήν «καλήν λίαν» δημιουργίαν καί τόν συνάνθρωπον εἶναι ἡ «Θεοῦ ἀλλοτρίωσις». Ὑπενθυμίζει δέ εὐθαρσῶς ὅτι δέν ὑπάρχει αὐθεντική ἐλευθερία χωρίς τήν Ἀλήθειαν καί ἔξω ἀπό τήνἈλήθειαν, ἡ ὁποία εἶναι ἡ κατ᾿ ἐξοχήν ἐλευθεροποιός δύναμις. «Γνώσεσθε τὴν ἀλήθειαν, καὶ ἡ ἀλήθεια ἐλευθερώσει ὑμᾶς» (Ἰωάν. η’, 32).

            Ἐπί τρεῖς καί πλέον δεκαετίας, ἡ Ἁγία τοῦ Χριστοῦ Μεγάλη Ἐκκλησία προβάλλει μετ᾿ ἐμφάσεως καί δυναμισμοῦ, διά ποικίλων πρωτοβουλιῶν, τό οἰκοφιλικόν μήνυμα τῆς Ὀρθοδοξίας. Ἡ 1η Σεπτεμβρίου 1989 θά σηματοδοτῇ καί θά συμβολίζῃ ἐσαεί τήν ἔναρξιν ἑνός εὐλογημένου κινήματος, τό ὁποῖον παρήγαγε καρπόν πολύν, ἀνέδειξε τάς πνευματικάς καί ἠθικάς ρίζας καί παραμέτρους τῆς καταστροφῆς τοῦ φυσικοῦ περιβάλλοντος, ἐκινητοποίησε πρόσωπα καί θεσμούς, ἐνέπνευσε τόν λοιπόν χριστιανικόν κόσμον, ἔδειξε τήν ὁδόν πρός ἀντιμετώπισιν τοῦ μεγάλου προβλήματος, ὁδόν, ἡ ὁποία διαβαίνει διά μέσου, πρῶτον, τῆς κατανοήσεως τῆς συνδέσεως αὐτοῦ μέ τήν κρίσιν τῆς ἀνθρωπίνης ἐλευθερίας καί τῆς ἀνάγκης ριζικῆς ἀλλαγῆς νοοτροπίας καί συμπεριφορᾶς ἀπέναντι εἰς τήν κτίσιν, καί, δεύτερον, διά τῆς κοινῆς καί πανανθρωπίνης δράσεως, δεδομένων τῶν παγκοσμίων διαστάσεων καί τῶν τραγικῶν ἐπιπτώσεων τοῦ οἰκολογικοῦ ὀλέθρου.

            Πολύτιμον παρακαταθήκην διά τό μέλλον ἀποτελεῖ ἡ σημαντική συγγραφική παραγωγή εἰς τόν χῶρον τῆς θεολογικῆς οἰκολογίας, κεντρικήν θέσιν εἰς τήν ὁποίαν κατέχουν αἱ μελέται τοῦ Ἱερωτάτου Μητροπολίτου Περγάμου κ. Ἰωάννου, Καθηγητοῦ καί Ἀκαδημαϊκοῦ. Ἀνεξάντλητον πηγήν ἐμπνεύσεως θά ἀποτελοῦν καί αἱ εἰσηγήσεις εἰς τά ἐννέα ἐν πλῷ διεθνῆ οἰκολογικά Συμπόσια, εἰς τά ὁποῖα συμμετεῖχον ὀνομαστοί εἰδικοί ἐπιστήμονες καί ἐκπρόσωποι τῆς πολιτικῆς, τοῦ πολιτισμοῦ καί τοῦ πνεύματος. Τά κείμενα αὐτά εἶναι ἰδιαιτέρως χρήσιμα καί διά τήν περιβαλλοντικήν ἀγωγήν, ἡ ὁποία διεκδικεῖ σημαντικόν ρόλον εἰς τήν σύγχρονον ἐκπαίδευσιν. Ὀρθῶς ἔχει λεχθῆ, ὅτι «στό μέλλον, μία παιδεία χωρίς οἰκολογικό προσανατολισμό θά εἶναι παρωδία παιδείας».

            Ἡ ἀειφόρος ἀνάπτυξις εἶναι μονόδρομος. Αὐτή, ἡ ὁποία διασφαλίζει τήν οἰκολογικήν ἰσορροπίαν εἰς τό παρόν καί ἀποτελεῖ ἐγγύησιν διά τό μέλλον, ἔχει τούς ὅρους της: τήν οἰκολογικήν οἰκονομίαν, τήν ἀλλαγήν εἰς τήν γεωργικήν καί τήν βιομηχανικήν παραγωγήν, εἰς τήν παραγωγήν καί τήν χρῆσιν τῆς ἐνεργείας, εἰς τάς μετακινήσεις καί τάς μεταφοράς ἀγαθῶν, νέα καταναλωτικά πρότυπα κ. ἄ. Δυστυχῶς, συχνά αἱ καλαί προθέσεις, αἱ συμφωνίαι καί αἱ διακηρύξεις, παραμένουν ἁπλῆ θεωρία, «μεγάλα λόγια», χωρίς ἀντίκρυσμα εἰς τήν πρᾶξιν, «ἀκάλυπτες ἐπιταγές», ὅπως ἔχει γραφῆ. Ἡ ἀνθρωπότης δέν συνετίζεται ἀπό τήν κλιματικήν ἀλλαγήν, τάς καταστροφικάς πυρκαϊάς, τούς καύσωνας, τά πλημμυρικά φαινόμενα, τήν ραγδαίαν μείωσιν τῆς βιοποικιλότητος, τήν μόλυνσιν τῆς ἀτμοσφαίρας καί τῶν θαλασσῶν, τήν ἀποψίλωσιν τῶν δασῶν καί τάς κοινωνικάς ἐπιπτώσεις τῆς περιβαλλοντικῆς κρίσεως, μέ πρώτην τήν μαζικήν μετανάστευσιν διά περιβαλλοντικούς λόγους. Ἐξακολουθεῖ νά τρέφῃ ψευδαισθήσεις περί τῆς ἐγγενοῦς ἱκανότητος τῆς φύσεως νά αὐτοπροστατεύεται καί νά ὑπερβαίνῃ τά ἀνθρωπογενῆ τραύματα. Γνωρίζομεν, ἀλλά συνεχίζομεν νά δρῶμεν ὡς ἀπληροφόρητοι, νά ἀπωθῶμεν τήν ἀλήθειαν ὅτι, ἀναφορικῶς πρός τήν σχέσιν μέ τό φυσικόν περιβάλλον, ὁ σύγχρονος τεχνοκρατικός καί οἰκονομοκεντρικός πολιτισμός μας δέν ἀποτελεῖ πρόοδον, ἐφ᾿ ὅσον ἡ μεγαλυτέρα καταστροφή τοῦ φυσικοῦ περιβάλλοντος συνετελέσθη εἰς τήν ἐποχήν μας, ἐποχήν κυριαρχίας τῆς ἐπιστήμης καί τῆς οἰκονομίας. Ἡ κλιματική ἀλλαγή εἶναι μία μεγάλη καταστροφή, ἡ ὁποία προεκλήθη ἀπό τήν ἀνθρωπίνην ἀνευθυνότητα καί τό ἀδιέξοδον πρότυπον ὀργανώσεως τῆς οἰκονομικῆς ζωῆς. Ἔχομεν μέλλον, μόνον ἐάν κατανοήσωμεν ὅτι ἡ προστασία τῆς ἀκεραιότητος τῆς δημιουργίας ὄχι μόνον δέν ἀποτελεῖ ἐμπόδιον εἰς τήν οἰκονομικήν ἀνάπτυξιν, ἀλλά εἶναι τό ὄχημα διά πραγματικήν πρόοδον.

            Ἐφέτος, οἱ ἑορτασμοί τῆς Ἡμέρας προστασίας τῆς κτίσεως συνηχοῦν μέ τήν κλαγγήν τῶν ὅπλων εἰς τήν Οὐκρανίαν, μέ τήν κραυγήν τῶν θυμάτων τῆς πολεμικῆς βίας, τούς βομβαρδισμούς τῶν πόλεων καί τῶν ὑποδομῶν, τήν συνοδυνωμένην φύσιν καί τούς στεναγμούς τῶν προσφύγων. Κάθε πόλεμος εἶναι μία ἀνθρωπιστική καί οἰκολογική καταστροφή. Ἡ συνεχιζομένη βία, ἐκτός ἀπό τάς χιλιάδας ἀνθρωπίνων ζωῶν, τάς ὁποίας καταστρέφει, καί τήν μόλυνσιν τοῦ φυσικοῦ περιβάλλοντος, ἀναγκάζει κράτη καί λαούς νά ἐπιστρέψουν εἰς μή φιλικάς πρός τό περιβάλλον μορφάς ἐξασφαλίσεως ἐνεργειακῆς ἐπαρκείας. Τοιουτοτρόπως, ἡ ἀνθρωπότης εἰσέρχεται εἰς ἕνα νέον φαῦλον κύκλον καταστροφικῶν ἀδιεξόδων. Ἐπιβεβαιώνεται δέ τό λεχθέν, ὅτι ὁ homo sapiens καί σήμερον ἐξακολουθεῖ νά συμπεριφέρεται ἐκ παραλλήλου ὡς homo demens, ὡς ἄσοφος καί παράφρων.

            Ἀδελφοί ἐν Κυρίῳ καί τέκνα εὐλογημένα,

            Διά τήν Ἐκκλησίαν, τά στοιχεῖα τοῦ κόσμου, κατά μίαν θεολογικωτάτην διατύπωσιν, «δέν εἶναι ἁπλῶς χρήματα, χρήσιμο ὑλικό γιά τίς ἀτομικές ἀνάγκες τοῦ ἀνθρώπου, ἀλλά πράγματα, δηλαδή πράξεις – πεπραγμένα ἑνός δημιουργοῦ Προσώπου». Πάντα τά ἔργα Κυρίου εὐλογοῦν, ὑμνοῦν καί ὑπερυψοῦν Αὐτόν εἰς τούς αἰῶνας, οἱ οὐρανοί διηγοῦνται τήν δόξαν Του. Αὐτό τό μήνυμα ἐκφράζει ἡ μέριμνα τῆς Μεγάλης Ἐκκλησίας διά τήν προστασίαν τῆς δημιουργίας. Ἡ ζωή τῆς Ἐκκλησίας τοῦ Χριστοῦ εἶναι πρόγευσις ὅσων προσδοκῶμεν ὡς πραγματικότητα εἰς τήν Βασιλείαν τοῦ Πατρός καί τοῦ Υἱοῦ καί τοῦ Ἁγίου Πνεύματος. Καθ᾿ ὁδόν πρός τά Ἔσχατα, ἡ Ἁγία Ἐκκλησία προσφέρει εἰς τόν κόσμον ὡς ὁδηγόν τό Εὐαγγέλιον τῆς χάριτος καί τήν ἀκλόνητον βεβαιότητα, ὅτι τό κακόν, ὑπό ὅλας του τάς μορφάς, δέν ἔχει τόν τελευταῖον λόγον εἰς τήν ἱστορίαν.

            Κατακλείοντες, εὐχόμεθα αἴσιον καί καρποτόκον τόν νέον ἐκκλησιαστικόν ἐνιαυτόν, ἐπικαλούμενοι ἐπί πάντας ὑμᾶς, πρεσβείαις τῆς Ἁγιοπρώτου Παναγίας τῆς Παμμακαρίστου, τήν ζωήρυτον χάριν καί τό μέγα ἔλεος τοῦ ποιητοῦ καί λυτρωτοῦ τῆς κτίσεως ὅλης, τοῦ ἀρχηγοῦ καί τελειωτοῦ τῆς ἀμωμήτου ἡμῶν πίστεως Χριστοῦ τοῦ Θεοῦ, ᾯ ἡ δόξα καί τό κράτος εἰς τούς ἀπεράντους αἰῶνας. Ἀμήν.

          ,βκβ’ Σεπτεμβρίου α’

      Ὁ Κωνσταντινουπόλεως

   διάπυρος πρός Θεόν εὐχέτης πάντων ὑμῶν

jueves, 25 de agosto de 2022






ΕΛΛ. (following in English)  
Ο Σεβ. Μητροπολίτης Ισπανίας και Πορτογαλίας κ. Βησσαρίων, με την ευκαιρία της Ημέρας Ανεξαρτησίας της Ουκρανίας, επισκέφθηκε την Πρεσβεία της Ουκρανίας στην Μαδρίτη και έγινε δεκτός από τον Εξοχ. Πρέσβη κ. Sergiy Pogoreltsev. Ο Σεβ. μετέφερε τα αισθήματα αγάπης, στοργής και συμπαράστασης του Οικουμενικού Πατριαρχείου, της Α.Θ.Π. του Οικουμενικού μας Πατριάρχου κ.κ. Βαρθολομαίου, προς τον δοκιμαζόμενο ηρωικό Ουκρανικό λαό, ευχόμενος για την ταχεία λήξη του αιματηρού πολέμου και την επιστροφή της ειρήνης στην ευλογημένη αυτή χώρα. Τόνισε δε ότι ο Θεός μας είναι Θεός αγάπης, ειρήνης και αλήθειας, και η αλήθεια είναι με το μέρος της πολύπαθης Ουκρανίας.

ENG
His Eminence the Metropolitan of Spain and Portugal Vissarion, on the occasion of the Independence Day of Ukraine, visited the Embassy of Ukraine in Madrid and was received by His Excellency Ambassador Mr. Sergiy Pogoreltsev. His Eminence conveyed the feelings of love, affection and support of the Ecumenical Patriarchate,  His All Holiness the Ecumenical Patriarch Mr. Bartholomew, to the tested heroic Ukrainian people, wishing for the speedy end of the bloody war and the return of peace to this blessed country. He emphasized that our God is a God of love, peace and truth, and the truth is on the side of long-suffering Ukraine.



lunes, 15 de agosto de 2022

Θεία λειτουργία στην Λισαβόνα







Ευρισκόμενος για ποιμαντική επίσκεψη στην Πορτογαλία, ο Σεβασμιώτατος Μητροπολίτης Ισπανίας και Πορτογαλίας κκ Βησσαρίων τέλεσε την Θεία Λειτουργία για την ελληνορθόδοξη ενορία  με την ευκαιρία της εορτής της Κοιμήσεως της Θεοτόκου στο παραχωρούμενο από την Ρωμαιοκαθολική εκκλησία παρεκκλήσιο Nossa Senhora da Oliveira για τις ανάγκες του ορθοδόξου ποιμνίου της Λισαβόνας.
Κατά την διάρκεια της Θείας Λειτουργίας εκκλησιάστηκαν αξιωματικοί και μέλη του πληρώματος της φρεγάτας Κανάρης του Ελληνικού Πολεμικού Ναυτικού στην οποία ο Σεβασμιώτατος συνοδευόμενος από τον Εξοχ. Πρέσβη της Ελλάδας στην Πορτογαλία κ. Ιωάννη Μεταξά και τον Πανοσιολ. Πρωτοσύγκελο κ. Θεοφύλακτο Βίτσο μετέβη, κατόπιν προσκλήσεως του Κυβερνήτου, Αντιπλοιάρχου ΠΝ κ. Χρήστου Σπάη , και ευλόγησε το πλήρωμα.







 

lunes, 16 de mayo de 2022

El cardenal Cañizares y el Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de España y Portugal ratifican la unión de sus Iglesias y su colaboración para la paz

El cardenal Cañizares y el Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de España y Portugal ratifican la unión de sus Iglesias y su colaboraci


El cardenal Cañizares y el Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de España y Portugal ratifican la unión de sus Iglesias y su colaboración para la paz
Mantienen un primer encuentro en el Palacio Arzobispal

Arzobispo Metropolitano Ortodoxo: “el contacto con la gente en Cristo, en la fe y en la oración genera la paz que necesitamos. No podemos alcanzar la paz si no hay puntos de encuentro”

 “El cardenal Cañizares es un hombre de paz y de oración, un verdadero pastor”

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha recibido hoy en audiencia al Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de España y Portugal del Patriarcado Ecuménico, Bessarión Komzias, en un primer encuentro que han mantenido esta mañana, en el Palacio Arzobispal, en donde han ratificado la unión entre la Iglesia católica y ortodoxa y su colaboración para la consecución de la paz, en referencia al actual contexto bélico en Ucrania.

El Cardenal recibe al Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de España y Portugal (F. A. Saiz/AVAN)

Según el Arzobispo de Valencia, la finalidad de esta primera reunión ha sido “encontrarnos, conocernos y alabar a Dios y dar gracias por esta fraternidad”. “Estamos más cerca de lo que muchos creen, estamos muy cerca de nuestros hermanos de la Iglesia de Constantinopla”, según el Cardenal que ha expresado la gran unión de esta Iglesia con la Iglesia católica.

Asimismo, en relación a la situación actual que atraviesa Ucrania, el Cardenal ha asegurado que “hasta ahora hemos rezado mucho y rezaremos todavía más por la paz en todo el mundo y esa paz vendrá por la oración y la celebración de la Eucaristía” .

Por su parte, el Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de España y Portugal ha destacado que la Iglesia ortodoxa, como la Iglesia católica, “es una gran familia espiritual”, y tanto los sacerdotes como los obispos “asumimos esa realidad”. «Esto es lo más hermoso que podemos hacer: estar en contacto con la gente”.

Además, “es lo que necesitamos ahora, porque el contacto con la gente en Cristo y en la fe y en la oración genera la paz y la paz es lo que necesitamos. No podemos alcanzar la paz si no hay puntos de encuentro. Y en la Iglesia, ese encuentro se da a través de la oración. Poniéndonos frente a Dios, estamos junto a los demás”, ha expresado.

“Sólo un auténtico pastor ofrece su amor y su oración a todas las personas”

Igualmente, el Arzobispo Metropolitano Ortodoxo ha agradecido la acogida del Cardenal Cañizares en este encuentro que “nos confirma verdaderamente que es un hombre de oración. Y un verdadero pastor: sólo un auténtico pastor ofrece su amor y su oración a todas las personas”.

En el encuentro también ha participado el Vicario General de la Sacra Metrópolis Ortodoxa de España y Portugal (a la izqda.) (F. A. Saiz/AVAN)

Asimismo, ha destacado la “dilatada experiencia” del cardenal Cañizares, y ha expresado que “yo como nuevo arzobispo, puedo beneficiarme de su sabiduría, para mi ministerio en España”. “Esta es la tradición que hemos recibido de nuestro patriarca ecuménico Bartolomé I, de recoger las bendiciones y la experiencia de nuestros mayores, que atesoran una sabiduría que procede de la Iglesia”.

Según ha explicado el arzobispo ortodoxo, “llevamos a Valencia en el corazón” no sólo por el clima y la cultura mediterránea, sino también por la gente y por su fraternidad y ha anunciado repetir las visitas a Valencia una vez al mes para reunirse con la comunidad ortodoxa.“Aquí tenemos una pequeña comunidad griega, pero también existe un consolidado grupo de ucranianos ortodoxos”, ha afirmado.

Igualmente, en la reunión de esta mañana ha participado el Vicario General de la Sacra Metrópolis Ortodoxa de España y Portugal, Teofilactos Vitsos, quien ha expresado también su gratitud al cardenal Cañizares. “Hemos encontrado un hombre de Paz, vuestro Arzobispo, que nos ha alentado con sus palabras y con su ejemplo, porque hemos visto en él un hombre de culto y de cultura. Nos ha acogido con su amor paternal”.

Asimismo, en la reunión han solicitado la posibilidad de disponer de un espacio litúrgico para los ortodoxos de Valencia. “La petición ha sido acogida, y estamos en colaboración para llevar adelante esa obra”. Por eso, “agradecemos mucho al Sr. Cardenal y a todos vosotros por la acogida. No nos sentimos extranjeros sino hermanos y amigos en Cristo”.



miércoles, 20 de abril de 2022

ENCICLICA PATRIARCAL PARA A SANTA PÁSCOA 2022




 + B A R T HO L O M E U 
PELA CLEMÊNCIA DE DEUS ARCEBISPO DE CONSTANTINOPLA-NOVA ROMA E PATRIACRA ECUMÉNICO 

À PLENITUDE DA IGREJA: QUE A GRAÇA, PAZ E CLEMÊNCIA DO CRISTO RESSSUSCITADO EM GLÓRIA SEJA COM TODOS VÓS 

* * * 

Tendo percorrido a corrida de luta ascética durante a Santa e Grande Quaresma e experimentado com compunção a venerável Paixão do Senhor, estamos agora cheios da luz eterna da Sua Ressurreição esplêndida, pela qual louvamos e glorificamos o Seu nome transcendente, clamando a mensagem jubilosa ao mundo inteiro: “Cristo ressuscitou!”

 A Ressurreição é o núcleo da fé, da devoção e da esperança dos cristãos ortodoxos. A vida da Igreja - na sua expressão divina-humana, sacramental e litúrgica, bem como a espiritual, moral e pastoral, e no bom testemunho acerca da graça que veio em Cristo e acerca da esperada “ressurreição comum” – incarna e reflecte a aniquilação do poder da morte através da Cruz e da Ressurreição do nosso Salvador, bem como a libertação do género humano da “escravidão do mal.” Esta Ressurreição é testemunhada pelos Santos e Mártires da fé, pela doutrina e etos, mas também a estrutura e a função canónicas da Igreja, com as santas igrejas, os mosteiros e sítios veneráveis, o zelo piedoso do clero e o compromisso incondicional dos que deram o seu “ter” e “ser” a Cristo como monásticos, junto com o phronema ortodoxo dos fiéis e o ímpeto escatológico da nossa vida eclesiástica como um todo. 

Para nós ortodoxos, a celebração da Páscoa não é uma fuga temporária à realidade mundana e as suas contradições, mas uma proclamação da nossa fé inabalável que o Redentor da raça de Adão, que venceu a morte pela morte, é o Mestre da história o eterno Deus de amor “connosco” e “por nós.” A Páscoa é a experiência da certeza de que Cristo é a Verdade que nos liberta: é a fundação, eixo essencial e horizonte da nossa vida. “Sem mim nada podeis fazer” (Jo. 15.5). Nenhuma circunstância, “tribulação, sofrimento, perseguição ou fome, nudez, perigo ou espada” (Rom 8.35) pode separar os fiéis do amor de Cristo. Esta firme convicção inspira e envigora a nossa criatividade e o nosso desejo de nos tornar neste mundo “colaboradores de Deus” (1 Cor. 3.9). Garante que, perante todo o obstáculo e impasse inultrapassável, onde nenhuma solução humana é concebível, há sempre esperança e perspectiva. “Posso fazer todas as coisas n’Ele que me fortalece” (Fil. 4.13). No Cristo ressuscitado sabemos que o mal, independentemente da forma que assume, não tem a palavra final na viagem do ser humano.

Não obstante, ao mesmo tempo que estamos cheios da gratidão e alegria por este valor atribuído ao ser humano pelo Senhor da glória, estamos desanimados perante a violência multifacetada, a injustiça social e a violência contra os direitos humanos no nosso tempo. “A mensagem radiante da Ressurreição” e o nosso clamor “Cristo ressuscitou!” reverberam hoje ao lado do som horrendo de armas, os gritos lacerantes de vítimas inocentes da agressão militar e a situação dos refugiados, entre os quais há numerosas crianças inocentes. Vimos com os nosso próprios olhos todos estes problemas durante a nossa visita recente à Polónia, para onde a grande maioria dos refugiados fugiu. Estamos ao lado e sofremos com o povo piedoso e corajoso da Ucrânia que portam uma cruz pesada. Rezamos e lutamos pela paz e pela justiça bem como por todos aqueles que destas são privados. É inimaginável que nós cristãos fiquemos silenciosos perante a obliteração da dignidade humana. Junto com os vítimas do conflito militar, quem sofre mais na guerra é a humanidade, que não conseguiu erradicar a guerra durante a sua longa história. A guerra não só não resolve problemas; em verdade cria problemas novos e mais complexos. Semeia divisão e ódio; aumenta a discórdia entre povos. Acreditamos firmemente que os seres humanos são capazes de viver sem a guerra e a violência. 

A Igreja de Cristo funciona de modo ingénito como agente de paz. Não só reza “pela paz que vem de cima” e a “paz do mundo inteiro,” mas sublinha a importância de todo o esforço humano para estabelecer a paz. A característica principal de um cristão é ser “obreiro de paz.” Cristo abençoa os obreiros de paz, cuja luta é a presença tangível de Deus no mundo e retrata a paz “que ultrapassa todo o entendimento” (Fil. 4.7) na “nova criação,” o reino celestial do Pai, do Filho e do Espírito Santo. Como vem judiciosamente enfatizado no documento do Patriarcado Ecuménico titulado Pela Vida do Mundo, o Etos Social da Igreja Ortodoxa, a Igreja “honra os mártires pela paz como testemunhas do poder do amor, da bondade da criação nas suas primeiras e últimas formas, e do ideal do comportamento humano estabelecido por Cristo durante o Seu ministério terrestre” (§ 44). 

A Páscoa é a festa da liberdade, da alegria e da paz. Louvamos solenemente a Ressurreição da Cristo através da qual experimentamos a nossa co-ressurreição. E adoramos fielmente o grande mistério da Economia Divina e partilhamos a “festa que nos é comum a todos.” Neste espírito, da sede d Igreja de Constantinopla, que participa eternamente na Cruz e na Ressurreição do Senhor, vos enviamos, honoráveis irmãos hierarcas e filhos bem-amados, a nossa saudação pascoal mais sincera, invocando sobre vós a graça e a clemência de Cristo o Deus de todos que aniquilou o Hades e nos concedeu a vida eterna. 

No Fanar, Santa Páscoa 2020 

+ Bartolomeu de Constantinopla 

O vosso suplicante fervente diante do Senhor Ressuscitado

ENCÍCLICA PATRIARCAL PARA LA SANTA PASCUA 2022




 

+ B A R T O L O M É

POR LA GRACIA DE DIOS ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA

Y PATRIARCA ECUMÉNICO

AL PLÉROMA DE LA IGLESIA: QUE LA GRACIA, LA PAZ Y LA MISERICORDIA

DE CRISTO RESUCITADO EN GLORIA ESTÉ CON TODOS VOSOTROS

 

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Tras haber corrido la carrera de la lucha ascética durante la Santa y Gran Cuaresma y experimentado con compunción la venerable Pasión del Señor, ahora nos llenamos de la luz eterna de su espléndida Resurrección, y por ello alabamos y glorificamos su trascendente nombre exclamando este gozoso mensaje a todo el mundo: «¡Cristo ha resucitado!».

La Resurrección es el núcleo de la fe, devoción, cultura y esperanza de los cristianos ortodoxos. La vida de la Iglesia, tanto en su expresión divino-humana, sacramental, litúrgica, espiritual, moral y pastoral como en el buen testimonio acerca de la gracia que hemos recibido en Cristo y la esperada “resurrección común”, encarna y refleja la aniquilación del poder de la muerte a través de la Cruz y la Resurrección de nuestro Salvador, junto con la liberación de la humanidad de la «esclavitud del mal». Esta Resurrección es testimoniada por los Santos y Mártires de la fe, por la doctrina y el ‘ethos’ de la Iglesia, por su estructura canónica y por su función; también a través de las sagradas iglesias, monasterios y venerables santuarios, el celo divino del clero y el compromiso incondicional de los que han entregado sus posesiones y su mismo ser a Cristo como monjes y, en general, por el ‘phronema’ de los fieles y el impulso escatológico de nuestra forma de vida eclesial.

Para nosotros los ortodoxos la celebración de la Pascua no es un escape temporal de las realidades mundanas y sus contradicciones, sino una proclamación de nuestra fe inquebrantable en el hecho de que el Redentor de la raza de Adán, que ha pisoteado la muerte con su muerte, es el Maestro de la historia, el Dios de amor eternamente «con nosotros» y «por nosotros». La Pascua es la experiencia de la certidumbre de que Cristo es la Verdad que nos hace libres; es el fundamento, el eje existencial y el horizonte de nuestra vida. «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Ninguna circunstancia, «[…] tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada» (Rm 7,35) puede separar a los fieles del amor de Cristo. Esta firme convicción inspira y revigoriza nuestra creatividad y nuestro deseo de convertirnos en este mundo «colaboradores de Dios» (1 Cor 3,9) y garantiza que, frente a cualquier obstáculo o callejón sin salida, por infranqueables que parezcan, incluso cuando no se concibe solución humana alguna, siempre hay esperanza y una perspectiva. «Todo lo puedo en aquel que me conforta» (Fil 4,13). En el Cristo resucitado sabemos que el mal, bajo cualquier forma que adopte, no tiene la última palabra en el camino de la humanidad.

Sin embargo, aunque estemos llenos de gratitud y gozo por este valor supremo concedido al ser humano por el Señor de la gloria, nos sentimos descorazonados ante la violencia, injusticia social y las violaciones de los derechos humanos en sus diferentes formas que padecemos en nuestros días. «El radiante mensaje de la resurrección» y nuestra exclamación («¡Cristo ha resucitado!») resuenan hoy junto al terrible ruido de las armas, los gritos de angustia de las víctimas inocentes de la agresión militar y la situación de los refugiados, entre los cuales se encuentran numerosos niños inocentes. Pudimos ver con nuestros propios ojos todos estos problemas durante nuestra reciente visita a Polonia, adonde ha huido la gran mayoría de los refugiados ucranianos. Estamos al lado del piadoso y valiente pueblo de Ucrania, que está soportando una pesada cruz, y sufrimos con él. Rezamos y luchamos por la paz y la justicia y por todos los que se ven privados de ellas. Como cristianos, nos resulta inimaginable permanecer callados ante la destrucción de la dignidad humana. Junto con las víctimas del conflicto militar, la mayor víctima de la guerra es la humanidad, que no ha conseguido erradicarla en el transcurso de su larga historia. La guerra no solo no resuelve los problemas, sino que crea unos nuevos y más complejos aún. Siembra división y odio; aumenta la discordia entre los pueblos. Creemos firmemente que la humanidad es capaz de vivir sin guerra y violencia.

La Iglesia de Cristo de manera innata funciona como agente de paz. No solo reza «por la paz que viene de lo alto» y «por la paz del mundo entero», sino que subraya la importancia de todo esfuerzo humano para establecer la paz. La característica principal de un cristiano es ser pacificador. Cristo bendice a los pacificadores, cuyo esfuerzo es una presencia tangible de Dios en el mundo y reflejo de «la paz que sobrepasa todo entendimiento» (Fil 4,7) en la «nueva creación», el reino celestial del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Tal y como queda sabiamente señalado en el documento del Patriarcado Ecuménico titulado ‘Por la vida del mundo. El ethos social de la Iglesia ortodoxa’, esta «honra a los mártires por la paz y testimonia el poder del amor, la bondad de la creación en sus formas inicial y final y el ideal de conducta humana establecido por Cristo durante su ministerio terreno» (§ 44).

La Pascua es la fiesta de la libertad, la alegría y la paz. Alabamos solemnemente la Resurrección de Cristo, a través de la cual experimentamos nuestra resurrección juntamente con Él. Y fielmente adoramos el gran misterio de la Economía Divina y participamos del «banquete común». En este espíritu, desde la sede de la Iglesia de Constantinopla, que participa eternamente en la Cruz y la Resurrección de nuestro Señor, os dirigimos a todos vosotros, honorabilísimos hermanos Jerarcas y queridos hijos, nuestro más sentido saludo pascual, e invocamos sobre vosotros la gracia y la misericordia de Cristo, el Dios de todo, que dio muerte al Hades y nos otorgó la vida eterna.

 

En El Fanar, Santa Pascua 2022

 

+ Bartolomé de Constantinopla

Fervoroso suplicante por vosotros ante el Señor Resucitado

Πατριαρχική Ἀπόδειξις ἐπί τῷ Ἁγίῳ Πάσχα 2022




 

† Β Α Ρ Θ Ο Λ Ο Μ Α Ι Ο Σ

ΕΛΕῼ ΘΕΟΥ ΑΡΧΙΕΠΙΣΚΟΠΟΣ

ΚΩΝΣΤΑΝΤΙΝΟΥΠΟΛΕΩΣ – ΝΕΑΣ ΡΩΜΗΣ

ΚΑΙ ΟΙΚΟΥΜΕΝΙΚΟΣ ΠΑΤΡΙΑΡΧΗΣ

ΠΑΝΤΙ Τῼ ΠΛΗΡΩΜΑΤΙ ΤΗΣ ΕΚΚΛΗΣΙΑΣ ΧΑΡΙΝ, ΕΙΡΗΝΗΝ ΚΑΙ EΛΕΟΣ

ΠΑΡΑ ΤΟΥ ΕΝΔΟΞΩΣ ΑΝΑΣΤΑΝΤΟΣ ΧΡΙΣΤΟΥ

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Διατρέξαντες τόν δόλιχον τῶν ἀσκητικῶν ἀγώνων τῆς Ἁγίας καί Μεγάλης Τεσσαρακοστῆς καί βιώσαντες ἐν κατανύξει τά σεπτά Πάθη τοῦ Κυρίου, ἔμπλεοι νῦν τοῦ ἀϊδίου φωτός τῆς λαμπροφόρου Αὐτοῦ Ἐγέρσεως, ὑμνοῦμεν καί δοξολογοῦμεν τό ὑπερουράνιον ὄνομα Αὐτοῦ, ἀναβοῶντες τό κοσμοχαρμόσυνον «Χριστός Ἀνέστη!».

Ἀνάστασις εἶναι ὁ πυρήν τῆς πίστεως, τῆς εὐσεβείας, τοῦ πολιτισμοῦ καί τῆς ἐλπίδος τῶν Ὀρθοδόξων. Ἡ ζωή τῆς Ἐκκλησίας, εἰς τήν θεανθρωπίνην μυστηριακήν καί λατρευτικήν, πνευματικήν, ἠθικήν καί ποιμαντικήν ἔκφρασίν της καί εἰς τήν καλήν μαρτυρίαν περί τῆς ἐλθούσης ἐν Χριστῷ χάριτος καί τῆς προσδοκωμένης «κοινῆς ἀναστάσεως», ἐνσαρκώνει καί ἀντανακλᾷ τήν συντριβήν τοῦ κράτους τοῦ θανάτου διά τοῦ Σταυροῦ καί τῆς Ἀναστάσεως τοῦ Σωτῆρος ἡμῶν, καί τήν ἀπελευθέρωσιν τοῦ ἀνθρώπου ἐκ τῆς «δουλείας τοῦ ἀλλοτρίου». Ἀνάστασιν μαρτυροῦν οἱ Ἅγιοι καί οἱ Μάρτυρες τῆς πίστεως, τό δόγμα, τό ἦθος, ἡ κανονική δομή καί λειτουργία τῆς Ἐκκλησίας, οἱ ἱεροί ναοί, τά μοναστήρια καί τά σεπτά προσκυνήματά μας, ὁ ἔνθεος ζῆλος τοῦ ἱεροῦ κλήρου, ἡ ἀπροϋπόθετος ἀφιέρωσις τοῦ ἔχειν καί τοῦ εἶναι τῶν μοναχῶν εἰς τόν Χριστόν, τό ὀρθόδοξον φρόνημα τῶν πιστῶν καί ἡ ἐσχατολογική ὁρμή συνόλου τοῦ ἐκκλησιαστικοῦ τρόπου τοῦ βίου.

Ὁ ἑορτασμός τοῦ Πάσχα δέν εἶναι διά τούς Ὀρθοδόξους μία προσωρινή ἀπόδρασις ἀπό τήν ἐγκόσμιον πραγματικότητα καί τάς ἀντιφάσεις της, ἀλλά διατράνωσις τῆς ἀκλονήτου πίστεως, ὅτι ὁ πατήσας θανάτῳ τόν θάνατον Λυτρωτής τοῦ ἀδαμιαίου γένους εἶναι ὁ Κύριος τῆς ἱστορίας, ὁ ἀεί «μεθ᾽ ἡμῶν» καί «ὑπέρ ὑμῶν» Θεός τῆς ἀγάπης. Πάσχα εἶναι ἡ βιωματική βεβαιότης, ὅτι ὁ Χριστός εἶναι ἡ ἐλευθεροποιός Ἀλήθεια, τό θεμέλιον, ὁ ὑπαρκτικός ἄξων καί ὁρίζων τῆς ζωῆς μας. «Χωρίς ἐμοῦ οὐ δύνασθε ποιεῖν οὐδέν» (Ἰωάν. ιε´, 5). Οὐδεμία περίστασις, «θλῖψις ἤ στενοχωρία ἤ διωγμός ἤ λοιμός ἤ γυμνότης ἤ κίνδυνος ἤ μάχαιρα» (Ρωμ. η´, 35) δύναται νά χωρίσῃ τούς πιστούς ἀπό τῆς ἀγάπης τοῦ Χριστοῦ. Αὐτή ἡ ἀκλόνητος πεποίθησις ἐμπνέει καί ἐνισχύει τήν δημιουργικότητά μας καί τήν βούλησιν νά καθιστάμεθα ἐν τῷ κόσμῳ «Θεοῦ συνεργοί» (Α᾽Κορ. γ´9). Ἐγγυᾶται, ὅτι ἀπέναντι εἰς ἀνυπέρβλητα ἐμπόδια καί ἀδιέξοδα, ἐκεῖ ὅπου κατ᾽ ἄνθρωπον δέν διαφαίνεται λύσις, ὑπάρχει ἐλπίς καί προοπτική. «Πάντα ἰσχύω ἐν τῷ ἐνδυναμοῦντι με Χριστῷ» (Φιλιπ. δ´, 13). Ἐν Χριστῷ ἀναστάντι γνωρίζομεν ὅτι τό κακόν, ὑπό ὅλας του τάς μορφάς, δέν ἔχει τόν τελευταῖον λόγον εἰς τήν πορείαν τῆς ἀνθρωπότητος. 

Πεπληρωμένοι εὐγνωμοσύνης καί χαρᾶς διά τήν ἀποδοθεῖσαν ὑπό τοῦ Κυρίου τῆς δόξης τιμήν καί ὑψίστην ἀξίαν εἰς τόν ἄνθρωπον, θλιβόμεθα ἐνώπιον τῆς πολυκεφάλου βίας, τῆς κοινωνικῆς ἀδικίας καί τῆς καταπατήσεως τῶν ἀνθρωπίνων δικαιωμάτων εἰς τήν ἐποχήν μας. «Τό φαιδρόν τῆς ἀναστάσεως κήρυγμα» καί τό «Χριστός Ἀνέστη» συνηχοῦν σήμερον μέ τήν κλαγγήν τῶν ὅπλων, τήν κραυγήν ἀγωνίας τῶν ἀθώων θυμάτων τῆς πολεμικῆς βίας καί τῶν προσφύγων, μεταξύ τῶν ὁποίων εὑρίσκονται πολυάριθμα ἀθῶα παιδία. Διε-πιστώσαμεν ἰδίοις ὄμμασι τά προβλήματα κατά τήν πρόσφατον ἐπίσκεψίν μας εἰς τήν Πολωνίαν, ὅπου κατέφυγεν ὁ κύριος ὄγκος τῶν προσφύγων ἐξ Οὐκρανίας. Συμπάσχομεν μέ τόν εὐσεβῆ καί γενναῖον Οὐκρανικόν λαόν, ὁ ὁποῖος αἴρει βαρύν σταυρόν, προσευχόμεθα καί ἀγωνιζόμεθα διά τήν εἰρήνην καί τήν δικαιοσύνην δι᾽ ὅσους τάς στεροῦνται. Εἶναι ἀδιανόητον δι᾽ ἡμᾶς τούς Χριστιανούς νά σιωπῶμεν ἐνώπιον τῆς καταρρακώσεως τῆς ἀνθρωπίνης ἀξιοπρεπείας. Ὁμοῦ μετά τῶν θυμάτων τῶν ἐνόπλων συγκρούσεων, ὁ «μεγάλος ἡττημένος» τῶν πολέμων εἶναι ἡ ἀνθρωπότης, ἡ ὁποία εἰς τήν μακράν ἱστορίαν της δέν κατώρθωσε νά καταργήσῃ τόν πόλεμον. Ὁ πόλεμος ὄχι μόνον δέν λύει προβλήματα, ἀλλά δημιουργεῖ νέα καί πολυπλοκώτερα. Σπείρει διχασμόν καί μῖσος, μεγεθύνει τό χάσμα μεταξύ τῶν λαῶν. Ἡμεῖς πιστεύομεν στερρῶς, ὅτι ἡ ἀνθρωπότης δύναται νά ζήσῃ χωρίς πολέμους καί βίαν.

Ἡ Ἐκκλησία τοῦ Χριστοῦ, ἐκ τῆς φύσεώς της, λειτουργεῖ ὡς παράγων εἰρήνης. Ὄχι μόνον δέεται ὑπέρ τῆς «ἄνωθεν εἰρήνης» καί τῆς «εἰρήνης τοῦ σύμπαντος κόσμου», ἀλλά τονίζει τήν σημασίαν τῆς ἀνθρωπίνης προσπαθείας διά τήν ἑδραίωσίν της. Ἴδιον τοῦ χριστιανοῦ εἶναι πρωτίστως «τό εἰρηνοποιεῖν». Ὁ Χριστός μακαρίζει τούς εἰρηνοποιούς, ὁ ἀγών τῶν ὁποίων εἶναι ἁπτή παρουσία τοῦ Θεοῦ ἐν τῷ κόσμῳ καί εἰκονίζει τήν εἰρήνην τήν «πάντα νοῦν ὑπερέχουσαν» (Φιλιπ. δ´, 7), ἐν τῇ «καινῇ κτίσει», ἐν τῇ εὐλογημένῃ Βασιλείᾳ τοῦ Πατρός καί τοῦ Υἱοῦ καί τοῦ Ἁγίου Πνεύματος. Ἡ Ἐκκλησία μας, ὡς προσφυῶς τονίζεται εἰς τό κείμενον τοῦ Οἰκουμενικοῦ Πατριαρχείου «Ὑπέρ τῆς τοῦ κόσμου ζωῆς». Τό κοινωνικό ἦθος της Ὀρθοδόξου Ἐκκλησίας, «τιμᾷ τούς μάρτυρες, οἱ ὁποῖοι προσέφεραν τή ζωή τους γιά τήν εἰρήνην, ὡς μάρτυρες τῆς δύναμης τῆς ἀγάπης, τοῦ κάλλους τῆς δημιουργίας στήν ἀρχική καί τελική της μορφή, καί τῆς ἰδεώδους ἀνθρωπίνης συμπεριφορᾶς, ὅπως τήν ὑπέδειξε ὁ Χριστός κατά τή διάρκεια τῆς ἐπίγειας διακονίας Του» (§ 44).

Τό Πάσχα εἶναι πανήγυρις ἐλευθερίας, χαρᾶς καί εἰρήνης. Ἀνυμνοῦντες εὐσεβοφρόνως τήν Ἀνάστασιν τοῦ Χριστοῦ καί βιοῦντες ἐν αὐτῇ καί τήν ἰδικήν μας συνανάστασιν, προσκυνοῦντες δέ ἐν πίστει τό μέγα μυστήριον τῆς Θείας Οἰκονομίας, καί μετέχοντες τῆς «κοινῆς τῶν ὅλων πανηγύρεως», ἀπευθύνομεν  ἐκ τῆς ἀεί σταυροαναστασίμου πανσέπτου καθέδρας τῆς Ἐκκλησίας Κωνσταντινουπόλεως πρός πάντας ὑμᾶς, τιμιώτατοι ἀδελφοί καί προσφιλέστατα τέκνα, ἐγκάρδιον πασχάλιον χαιρετισμόν, ἐπικαλούμενοι ἐφ᾽ ὑμᾶς τήν χάριν καί τό ἔλεος τοῦ νεκρώσαντος τόν ᾍδην καί χαρισαμένου ἡμῖν τήν αἰώνιον ζωήν Χριστοῦ τοῦ Θεοῦ τοῦ παντός.  

Φανάριον, Ἅγιον Πάσχα ,βκβ´

† Ὁ Κωνσταντινουπόλεως 

διάπυρος πρός Χριστόν Ἀναστάντα 

εὐχέτης πάντων ὑμῶν.