viernes, 31 de julio de 2020

Comienza el ayuno de la Dormición de la Madre de Dios


Los primeros quince días del mes de agosto tienen una particularidad: son días de ayuno y de oración, de preparación de cuerpo y de alma, para festejar la Fiesta de las fiestas dedicadas a la Santa Madre de Dios: su Dormición. La misma Madre de Dios, habiéndole revelado el Arcángel Gabriel que su muerte estaba cercana, ayunaba y visitaba Getsemaní, el Calvario y el Santo Sepulcro de su Hijo divino para prepararse para su partida.

El momento histórico de este evento vio a los mismos Apóstoles del Señor acercándose a darle el saludo final, en signo de gratitud hacia ella y de confianza en su intercesión delante del trono de Dios.

Por ello nos acercamos a cantar la Paráclesis (el oficio de súplicas a la Madre de Dios) en nuestras parroquias, poniendo nuestras necesidades espirituales y materiales en sus manos, con la esperanza de que se cumpla en todo la voluntad de Su Hijo.

El ayuno y la oración nos ayudan a priorizar la voluntad de Dios en nuestra vida, y a ajustar nuestros propios deseos en consecuencia. Son medios eficaces que nos ayudan a sustituir el consumo excesivo por la moderación; la atención excesiva puesta en las informaciones, noticias, modas, por la atención a la Palabra de Dios y la escucha de Su voz; la violencia en las relaciones personales, y que predomina en los juegos de los niños, en las películas, en la televisión, por el respeto y el ejercicio del bien; dejamos la queja y la falta de esperanza, por el agradecimiento y la esperanza en Dios; el placer según la propuesta de los medios, por la alegría que ofrece únicamente Cristo, etc. En fin, es cambiar hacia una actitud sana y bendita hacia nosotros mismos, hacia nuestro prójimo y hacia Dios.

En todo este camino, ofrezcamos nuestro ayuno y nuestras oraciones a la Madre de Dios, porque creemos en su poder maternal y su intercesión, y pidámosle que ilumine nuestro corazón con la esperanza que ella tuvo cuando acompañó a los Apóstoles en sus misiones; que ilumine también nuestra mente con la inteligencia y el entendimiento de la palabra de su Hijo; y que conceda la salud a todo nuestro ser, con la intención de servir al Señor con ganas y fe. Pidámosle que conceda la fortaleza y el consuelo a los que sufren; la paz a los que están en guerra y la reconciliación a los que están distanciados.


Fuente: Archidiócesis de Buenos Aires y Toda la Argentina (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

31/07 - San Eudócimo el Justo de Capadocia


San Eudócimo era de Capadocia, hijo de padres piadosos y muy ilustres, de rango patricio. Cultivaba de manera especial la castidad y la misericordia; la primera, nunca mirando a los ojos de una mujer, y la segunda, proveyendo alegremente a las necesidades de los pobres. Cuando fue nombrado comandante militar de Capadocia, siguió practicando la justicia, mostrando misericordia y rectitud en todos sus caminos. 

Habiendo vivido así en la piedad, de manera callada y sin ostentación, fue llamado a la otra vida a la edad de treinta y tres años, cerca del 840, durante el reinado del iconoclasta Teófilo. No mucho tiempo después de su sepelio, su tumba se convirtió en fuente de interminables milagros y Dios reveló la virtud que Eudócimo había luchado para ocultar. Cuando posteriormente fue abierto el sepulcro, su cuerpo fue hallado incorrupto. Sus santas reliquias fueron trasladadas a Constantinopla.

31/07 - José el Justo de Arimatea


San José de Arimatea era un prominente líder judío durante el tiempo de Jesucristo. Es mencionado en los Evangelios como un hombre rico de Arimatea que era discípulo secreto de Cristo debido a su posición en el Sanedrín.

Tras la crucifixión y muerte de nuestro Señor, José se dirigió a Poncio Pilato movido por la piedad y le pidió el cuerpo de Jesús para poder enterrarlo honrosamente. Junto con San Nicodemo, quitó el cuerpo de Cristo de la cruz en presencia de la Madre de Dios y las Mujeres Miróforas, lo envolvió en una sábana de lino, lo ungió con especias y lo depositó en un sepulcro nuevo de su propiedad.

Este discípulo posteriormente viajó por el mundo proclamando el Evangelio hasta que reposó en paz en Inglaterra. La Iglesia lo conmemora individualmente hoy 31 de julio, y junto con las Mujeres Miróforas y Nicodemo el 3° domingo de Pascua.

jueves, 30 de julio de 2020

30/07 - Silas, Silvano, Crescente, Epéneto y Andrónico los Apóstoles de los 70


San Silas era compañero y colaborador del Apóstol Pablo: «Pablo, eligiendo como compañero a Silas, [...] partió y fue recorriendo Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias» (Hch 15,40-41). Más tarde se convirtió en Obispo de Corinto y reposó en paz.

San Silvano se hizo Obispo de Tesalónica, y también reposó en paz.

San Crescente, a quien San Pablo menciona en su Segunda Epístola a Timoteo (4,10), se convirtió en Obispo de Calcedonia y atrajo a muchos a la Fe.

En cuanto a aquel a quien el Apóstol de los Gentiles alaba como «mi querido Epéneto, primicias de Asia para Cristo» (Rm 16,5), se hizo Obispo de Cartago y, tras soportar muchas aflicciones por parte de los idólatras y atraer a muchos de ellos a Cristo, partió con el Señor.

miércoles, 29 de julio de 2020

29/07 - Teodota la Mártir y sus Hijos


Santa Teodota, de la que el Martirologio Romano hace mención en este día, era una noble dama de Nicea. Según las «actas» de la santa, el prefecto Leucacio intentó casarse con ella, pero al rehusar Teodota, la denunció, lo mismo que a sus tres hijos, ante Nicecio, procónsul de Bitinia. La persecución de Diocleciano estaba entonces en todo su furor. 

Nicecio preguntó a Teodota si ella había enseñado a sus hijos la falsa religión que practicaban. Teodota replicó que no era una religión falsa ni nueva. Nicecio exclamó: «¿Acaso quieres decir que tus antepasados conocían ya tales doctrinas?» Evodio, el hijo mayor de Teodota, intervino entonces, diciendo: «Nuestros antepasados estaban equivocados, pero no porque Dios no hubiese revelado la Verdad, sino porque se cegaban voluntariamente y se precipitaban en el error. Pero nosotros estamos decididos a seguir a nuestra madre». Nicecio replicó: «Vuestra madre va a ofrecer sacrificios a los dioses, lo quiera o no». En seguida, dirigiéndose a Teodota, le echó en cara la valiente respuesta de su hijo y la exhortó a sacrificar a los dioses para salvar la vida de sus hijos.

Como no lograse persuadirla, Nicecio condenó finalmente a los cuatro mártires a morir por el fuego.

29/07 - El Santo Mártir Calínico


San Calínico era de Cilicia.

Debido a que predicaba a Cristo y apartó a muchos paganos de los ídolos, fue capturado por Secerdón el Gobernador, que lo sometió a muchas torturas, lo hizo pisotear con zapatos llenos de clavos en las suelas y lo compelió a huir a la ciudad de Gangra, donde fue quemado vivo en un horno.

martes, 28 de julio de 2020

28/07 - Prócoro, Nicanor, Timón y Parmenas los Apóstoles de los 70


Estos Apóstoles de los Setenta son mencionados en Hechos 6,5.

San Prócoro se convirtió en Obispo de Nicomedia y reposó en paz.

San Nocanor fue apedreado hasta la muerte en Jerusalén.

San Timón se convirtió en Obispo de Bosra en Arabia y acabó su vida como mártir quemado a manos de los paganos.

San Parmenas murió en paz en Jerusalén.

28/07 - Irene la Justa de Crisobalanto


Santa Irene, que era de Capadocia, floreció en el siglo IX.

Debido a su gran belleza y virtud, fue llevada a Constantinopla como posible esposa para el joven Emperador Miguel (842-867); sin embargo, como predijo San Joanicio el Grande, la voluntad de Dios era que asumiera el hábito monástico.

Irene brilló en grandes trabajos ascéticos y sufrió muchos ataques de los demonios; cuando era novicia, adoptó la práctica de San Arsenio el Grande de rezar toda la noche con los brazos extendidos hacia el Cielo (ver el 8 de mayo). 

Dios obró grandes signos y maravillas en ella, y se convirtió en Abadesa del Convento de Crisobalanto. Se le concedió el don de la clarividencia y conocía los pensamientos de todos los que acudían a ella. Una vez se le apareció en una visión al Rey y lo reprendió por encarcelar injustamente a un noble que había sido acusado falsamente. En otra ocasión, a través de un marinero a quien se le había aparecido, San Juan el Evangelista le envió fragantes y maravillosas manzanas del Paraíso.

Irene reposó a la edad de 103 años, conservando aún la belleza juvenil de su rostro. Tras su reposo, se han obrado a través de ella hasta nuestros días innumerables curaciones maravillosas.

lunes, 27 de julio de 2020

S.E. Policarpo celebró la fiesta de Santa Parasceve en Lepanto


El Metropolita Policarpo de España y Portugal ha estado en los últimos días en su ciudad nativa de Lepanto (gr. Náfpaktos), donde concelebró la Divina Liturgia con el Metropolita Jeroteo en la fiesta de Santa Parasceve.


En su sermón, el Metropolita Polocarpo se refirió a esta santa tan querida para todos los residentes de Lepanto. También habló sobre la desecración de Santa Sofía afirmando que tenemos que seguir visitándola y besando sus muros por estar llenos de reliquias. Transmitió asimismo los mejores deseos del Patriarca Ecuménico Bartolomé al Metropolita Jeroteo y a la grey de la Iglesia local.


Por otro lado, el Metropolita Policarpo le dio las gracias al Metropolita de Lepanto por su hospitalidad durante su estancia en la ciudad y lo felicitó por la canonización del Metropolita de Edesa, el Anciano Calínico.

Después de la Divina Liturgia, el Metropolita Jeroteo agradeció al Metropolita Policarpo y a todos los que lo ayudaron a organizar la jornada festiva.


Fuente: Orthodox Times
Fotografías: parembasis.gr
Traducción del inglés propia

27/07 - Los Santos Aurelio, Natalia (Sabigoto), Félix, Liliosa y Jorge, mártires


Aurelio es hijo de un mahometano de los que ocupaban Córdoba, en España; pero su madre es cristiana y procuró educarlo en la fe verdadera. Pronto quedó huérfano de padre y madre; una tía suya, también cristiana, se encargó de hacerlo un hombre. Al llegarle la edad se casó con Natalia, hija de padres mahometanos pero, convertida al cristianismo, se bautizó cuando ellos murieron y empezó a llamarse Sabigoto; tienen dos hijas pequeñas; son ricos y emparentados con gente importante de la ciudad por la parte mora.

Félix es uno de los amigos de Aurelio y está casado con Liliosa. A ellos, las cosas les van igualmente bien, no por agarenos, sino por la renuncia que años atrás hizo Félix a la fe de los cristianos; tuvo miedo; no se atrevió a afrontar la vida con las limitaciones de trabajo, económicas, los impuestos, la mala perspectiva para los futuros hijos con todas las puertas cerradas para prosperar y disimuló su fe ante el juez. Por ello no les va nada mal. Él sigue creyendo en Dios, pero no frecuenta las reuniones, ni participa en el culto porque no se interprete que da marcha atrás.

Han comenzado a pasar cosas graves en la ciudad emirada en los últimos tiempos. Los ánimos se han calentado y comenzado a haber gente muerta por ser cristiana. Primero mataron a un presbítero que se llamaba Perfecto, luego a otros más; hay gente en la cárcel por su fe. En general, los cristianos de Córdoba están ya hartos de su deteriorada situación, y han comenzado a presentarse ellos mismos, de modo espontáneo, al tribunal. Otros piensan que esta es la ocasión de lavar sus culpas y hasta parece ser el caso de Félix. Los dos matrimonios llevan tiempo hablando entre ellos de responsabilidades y de fidelidad. Una de las primeras cabezas cristianas les ha hecho poner en balanza lo que se gana y lo que se pierde; es ese hombre valiente y docto obispo que se llama Eulogio. Las dos parejas se animan a ser fieles y más valientes de lo que son.

Cuando el otro día estaba Aurelio en la plaza vio un espectáculo triste en sí mismo y lamentable; llevaban en un borrico, con gran alboroto, entre gritos y gestos maledicentes, al bueno de Juan; iba herido, le pegaban con cuerdas, le insultaban y maldecían por ser cristiano y no bendecir al Profeta. Llegó a casa y no pudo ocultar su pena por la injusticia, todo en él era rebeldía por la impotencia; Liliosa escuchó la versión y pronto la conocen Aurelio y Sabigoto. Ahora los cuatro están dispuestos a buscar solución definitiva pasando por el martirio; pero deben prepararse bien al momento decisivo. Primero, Aurelio y Sabigoto deben llevar a sus hijas al monasterio que fundaron Jeremías e Isabel; ahora es Isabel la abadesa de Tábanos y ella se encargará de cuidarlas con la dote que pondrán a su disposición; luego, sí, deben mejorar su oración, sus sacrificios, su amor a Dios. Y así comienza una nueva dimensión en sus vidas. Los cuatro están a partir un piñón cuando dan abundantes limosnas con sus bienes, comienzan a dormir en el suelo, practican el ayuno, visitan a los enfermos y hasta deciden ir –con influencias– a la prisión para dar algo de consuelo.

Fue allí donde encontraron a Flora, la virgen que es hija de mahometano y cristiana, y a María, monja de Cuteclara y hermana del diácono Wilabonso, decapitado el siete de junio del año pasado. Ellas están condenadas a muerte por sacrílegas y parece que lo que esperan es un premio por su alegría y decisión. Las dos parejas fueron a consolarlas y salieron de la cárcel con fuego en sus corazones.

Conocieron en el monasterio tabanense a Jorge, un monje oriental, concretamente de Siria, que pasó veintiséis años en San Sabas, cerca de Jerusalén, enviado a África para recoger limosnas para mantener a los monjes que habían quedado allí. Es diácono, amigo de Eulogio, sencillo y servidor de todos; habla griego, árabe y latín. Se les unió desde entonces, pensando en el martirio, y ya no se les despega ni de día ni de noche.

Los cinco se han presentado ante el juez; le ponen al corriente de su fe cristiana al tiempo que afirman la falsedad de la religión que profesan todos los seguidores de Mahoma. El juez se esfuerza en hacerles recapacitar sobre su locura; les está haciendo ver la vida que tienen por delante con promesas de bienes, comodidades y honra. Todo es basura comparado con Jesucristo a quien desean servir por encima de todo. Les da cinco días de cárcel para pensar y poder reunir al Consejo porque son personas importantes por su parentela y él no quiere decidir su suerte. Ante los nuevos jueces, pareció que tenían ellos más ganas de ser condenados que los jueces en condenarles. Terminaron degollados, aplicando la ley, por maldecir al Profeta. Fue el día 27 de julio del año 852.

Dos matrimonios y un monje dijeron públicamente del modo más fuerte y claro que es mejor el bien de Cristo que la totalidad de bienes terrenos. Amén.


Fuente: Alfa y Omega

27/07 - Santo Megalomártir y Sanador Pantaleón


Un hombre cuya vida fue cuatro años más corta que la del Salvador a quien él sirvió; sus veintinueve años alcanzó suficientes logros en la ciencia y la religión que llenarían con su esplendor todo aquel siglo.

Como el gran San Lucas del Nuevo Testamento, Pantaleón era doctor y se le recuerda con reverencia como "médico glorioso.“Pero diferencia de aquél, Pantaleón alcanzó la santidad no por su evangelización, sino por sus talentos como médico, pues sus esfuerzos en contra del sufrimiento, fueron aumentados gracias al poder divino.

Pantaleón "el todo misericordioso" nació en el año 275 d.C en Nikomedia, Asia Menor; de padre pagano y madre cristiana. De su padre sacó el intelecto profundo; de su madre, la conciencia espiritual; cualidades que, primero, lo empujarían al reconocimiento, y después hacia la tragedia, en un lapso relativamente corto.

De apariencia atractiva y porte noble, Pantaleón fue discípulo del médico más notable del Imperio, Eufrosinos. Al poco tiempo, su profundo conocimiento y habilidad para curar le atrajo la atención del emperador Maximiano, quien lo incorporó a su servicio personal y al de la corte. Aunque esto aumentó grandemente su fama, el joven médico continuó curando a la gente del pueblo. El piadoso cristiano Ermolaos, quien por su abierta promoción del Cristianismo era perseguido constantemente por el imperio, conoció a Pantaleón y alabó su habilidad médica, induciéndolo a que conociera “la curación proveniente de lo más Alto”.

Después de una serie de encuentros, el médico vino a conocer su verdadera vocación cristiana, y a partir de entonces, como hombre de ciencia sus profesionalismo fue subordinado a su papel de seguidor de Cristo. Continuaba curando a sus pacientes, pero ahora en el nombre del Señor, es decir en nombre del mayor Médico de todos. Su poder de curación ya no era atribuible sólo a su habilidad como médico, sino también, a una intervención divina.

Conforme creció su reputación, Pantaleón llego a ser conocido, más como un hombre de Dios que de ciencia, reconocimiento que provocó la ira y condena del emperador.

Una vez apresado e interrogado, se le ofreció una última oportunidad de elección entre Cristo y los ídolos; su respuesta fue una reafirmación de su cristiandad. No todas las acciones diabólicas de los torturadores de Pantaleón son conocidas. Pero la historia nos narra que este noble cristiano y medico honorable, fue entre otras cosas, torturado en un estante, estirando sus miembros y quemado con velas. Después de estas experiencias horrorosas; fue arrojado primero, en un hoyo ardiente y después a una guarida de bestias. Cuando sobrevivió, los paganos se convencieron de que había una especie de poder sobrenatural protegiéndolo. Finalmente se decidieron por ahogarle, lanzándolo a un río profundo con una enorme piedra atada a su cuerpo. Cuando la piedra se mostró capaz de flotar, los torturadores exasperados sacaron a Pantaleón del agua y lo colocaron sobre el bloque de ejecución donde fue decapitado. En aquel tiempo se dijo que no fue sangre, sino leche, lo que fluyó de la dañada cabeza del mártir.

Pantaleón dio su vida por Cristo el 27 de julio del año 304.

¡Oh Santo luchador, Pantaleón, el sanador! Intercede al Piadoso Dios para que les otorgue la remisión de las iniquidades a nuestra almas.


Fuente: Arquidiócesis de México, Venezuela, Centroamérica y El Caribe (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

domingo, 26 de julio de 2020

26/07 - Los Santos Hieromártires Hermolao, Hermipo y Hermócrates


San Hermolao y sus compañeros eran sacerdotes de la Iglesia de Nicomedia que vivían escondidos después de que el Emperador Maximiano hubiera quemado vivos a los 20.000 Mártires conmemorados el 28 de diciembre.

Hermolao fue quien convirtió a San Pantaleón a Cristo. Cuando este fue apresado por cristiano y Maximiano le preguntó quién le había apartado de los ídolos, el Santo, iluminado por Dios en el sentido de que la hora del martirio de su maestro también había llegado, le reveló que había sido Hermolao el sacerdote.

San Hermolao fue apresado junto con los Santos Hermipo y Hermócrates y, tras confesar que Cristo era el único Dios verdadero, fueron decapitados en el año 305.

San Hermolao es uno de los Santos Anárgiros.

26/07 - Parasceve la Hosiomártir de Roma


Santa Parasceve, que era de cierto pueblo cercano a Roma, nació de padres piadosos, Agatón y Policia. Como nació un viernes (en griego, ‘paraskeví’), se le dio ese nombre, que significa «preparación» (ver Mt 27,63, Mc 15,42, Lc 25,34 y Jn 19,31, donde el viernes es llamado «el día de la preparación»).

Desde la niñez Parasceve fue instruida en las letras sagradas y se dedicó al estudio de las Santas Escrituras, llevando una vida monástica y guiando a muchos a la Fe de Cristo. 

Durante el reinado del Emperador Antonino Pío fue apresada por cristiana y se le exigió que adorara a los ídolos, pero ella respondió con las palabras de Jeremías: «Los dioses que no hicieron el cielo y la tierra serán exterminados de la tierra» (Jer 10,11). A causa de esto sufrió dolorosísimos tormentos y fue decapitada en el año 140.

Los fieles le rezan a Santa Parasceve para la curación de las dolencias de los ojos.

VII Domingo de Mateo. Lecturas de la Divina Liturgia


Rm 15,1-7: Nosotros, los fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no buscar nuestro propio agrado. Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación; pues tampoco Cristo buscó su propio agrado, antes bien, como dice la Escritura: Los ultrajes de los que te ultrajaron cayeron sobre mi. En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. Y el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, acogeos mutuamente como os acogió Cristo para gloria de Dios.

Mt 9,27-35: Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Dícenle: «Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe.» Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!» Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca. Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel.» Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios.» Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

sábado, 25 de julio de 2020

25/07 - San Cucufate, Mártir


San Cucufato, o San Cucufate (Sant Cugat, en catalán). Según una tradición antiquísima, documentada ya en el siglo IV, San Cucufato y San Félix eran misioneros (posiblemente diáconos) de la Iglesia de Cartago (Túnez) que llegaron a Barcelona a finales del siglo III para proclamar la buena nueva del evangelio. San Cucufato desarrolló su labor evangélica en Barcelona y alrededores y falleció mártir en el Castrum Octavianum (hoy Sant Cugat del Vallés) en el 304.

Al presentar Prudencio, en el canto IV del Peristephanon, dedicado a los mártires de Zaragoza, las más sublimes glorias que las diversas ciudades presentarán ante el Señor, refiriéndose a Barcelona nos dice: "Y tú, Barcelona, te levantarás confiada en el eximio San Cucufate".

Por otra parte, en el martirologio jeronimiano, y posteriormente en todos los calendarios y martirológios, se consigna en este día y en Barcelona el nacimiento al cielo de San Cucufate.

La circunstancia de que ya Prudencio en su tiempo nos comunique con tanta precisión el hecho del martirio de San Cucufate en Barcelona, indica con suficiente claridad que, al menos, los hechos fundamentales de su martirio responden a la realidad. Téngase presente que Prudencio debió escribir dicha obra hada el año 380 y que el martirio de San Cucufate debió ocurrir el año 305 ó 306. Por consiguiente, se trataba de hechos relativamente recientes y que, por referirse a los mártires cristianos, tan venerados por todos los fieles, permanecían en la memoria de todos.

Hay más. El testimonio de Prudencio sobre la verdad del martirio de San Cucufate adquiere un valor muy especial si se le considera juntamente con los demás que presenta el poeta en el mismo himno. Pues bien; así como debemos decir que todos esos mártires a que alude Prudencio son realmente históricos, lo mismo debemos decir de San Cucufate.

Los hechos fundamentales de su valor y constancia, de su ardiente fe y de su heroísmo en derramar su sangre por defenderla, son históricos y responden a la realidad. Persiste la ejemplaridad del martirio como modelo para todo cristiano de nuestros días.

He aquí, pues, lo que se nos ha transmitido sobre el martirio de San Cucufate:

Era de origen africano, y nació de padres nobles y cristianos en la población de Scila. Enviado, con su hermano Félix, a Cesarea de la Mauritania para aprender las letras humanas, hizo allí grandes progresos, no sólo en el estudio, sino más aún en el espíritu. Mas, como ambos se sintieran animados de un intenso deseo del martirio, teniendo noticias de que había estallado una sangrienta persecución contra los cristianos, partieron para España y desembarcaron en Barcelona.

Al entender, pues, que el prefecto Daciano, atravesando las Galias, se dirigía a España, mientras Félix se dirigió a Gerona, Cucufate decidió esperarlo en Barcelona, mientras se preparaba con especiales oraciones para el martirio. Al mismo tiempo se dedicó al oficio de mercader, procurando ejercitar la caridad con los hermanos cristianos. Llegado, pues, Daciano a Barcelona, como entretanto se había dado a conocer Cucufate por su eximia caridad con los pobres y necesitados y por sus obras de celo, fue bien pronto delatado.

Preso, pues, por orden del juez, fue encerrado en un calabozo, donde se trató primero por todos los medios posibles de inducirle a que sacrificara a los ídolos. Mas, como persistiera con la mayor firmeza en la confesión de la fe, fue entregado en manos del prefecto Galerio para ser torturado. Este, en efecto, presa de una fiera rabia contra los cristianos, lo entregó a doce robustos soldados, con la orden de que por turno le azotaran y con las uñas de hierro y con los escorpiones lo despedazaran hasta que le quitaran la vida. Aplicáronle al punto tan inhumano tormento, y ya estaba el cuerpo del mártir completamente dilacerado cuando, por justo castigo de Dios, los verdugos se sienten heridos de ceguera y el prefecto cae herido de muerte, mientras Cucufate es milagrosamente sanado de sus heridas.

Ante tan estupendos milagros gran multitud del pueblo abandona la superstición pagana y abraza la fe de Cristo; pero, entretanto, el nuevo prefecto Maximiano, sucesor de Galerio, ordena a los verdugos asar cruelmente al mártir en las parrillas y, para aumentar la tortura, untar el cuerpo asado con vinagre y pimienta. El mártir, por su parte, puesto en medio del tormento, entona salmos al Señor, y con un nuevo milagro es sanado repentinamente, mientras los verdugos perecen en el fuego. Ciego de rabia el prefecto, y atribuyendo todas estas maravillas a arte diabólica, manda inmediatamente que se encienda un gran fuego y en él se queme el mártir; mas, puesto Cucufate en medio de la ingente llama, sumido en oración al Señor, permanece enteramente ileso, mientras la llama se extingue por completo.

Desconcertado y confuso el prefecto Maximiano, ordena volver al mártir a la cárcel, para decidir él durante la noche lo que se deberá hacer. Mas, durante aquella noche, es recreado el mártir con un resplandor celeste en su prisión, con el cual, ilustrados los carceleros, penetraron en la verdadera luz interior y creyeron en Cristo. Al tener, pues, noticia de todo esto, ciego de ira Maximiano, manda flagelar al mártir con azotes de hierro hasta quitarle la vida; pero, mientras se le aplicaba tan inhumano tormento, por efecto de la oración del mártir arde en llamas la carroza del prefecto Maximiano, y, mientras se dirigía al templo para sacrificar a los ídolos, muere presa de las llamas, al mismo tiempo que los ídolos caen al suelo hechos pedazos.

Finalmente, el nuevo prefecto Rufo, escarmentado en sus predecesores, no se atrevió a aplicar ningún tormento al mártir, sino que, pronunciando la sentencia contra Cucufate, ordena que lo pasen por la espada. Así, pues, habiendo superado la crueldad del fuego, del hierro y de todos los tormentos, herido por la espada obtuvo la palma del martirio el 25 de julio. El martirio tuvo lugar en las afueras de la ciudad, en el campamento militar denominado Castrum Octavianum, que es la actual población de San Cugat del Vallés, junto a Barcelona.

La memoria de San Cucufate se mantuvo fresca en Barcelona y en toda la Península, según se manifiesta claramente en las palabras de Prudencio, citadas al principio, y en los breves elogios de los martirológios. Desde el siglo VIII existió en el Castro Octaviano, un monasterio dedicado a San Cucufate (o San Cugat), de quien se suponía que se conservaban las reliquias. Sin embargo, conforme a una tradición, la cabeza había sido llevada a Francia. Este monasterio de San Cugat recibió su forma definitiva en los siglos XII y XIII y se conservó hasta la supresión general de 1835. El edificio se puede admirar todavía en nuestros días.

Son curiosas, por otra parte, las noticias que sabemos sobre los recuerdos de San Cucufate en Francia. En efecto, consta que Fulrado, abad del monasterio de San Dionisio, se procuró algunas reliquias de San Cucufate y las depositó en un monasterio fundado por él en Alsacia. Su nombre antiguo era La Celle-de-FuIrad; pero se cambió entonces con el de San Cucufate. Pero el año 835 el abad Hildnin hizo llevar estas reliquias a San Dionisio, de París. De hecho, consta que desde el siglo IX la devoción a San Cucufate se extendió por los alrededores de París. En las proximidades de Rucil, en medio del bosque, hay un pequeño lago que ostenta el nombre de Saint Cucufat. Según algunos investigadores, hubo allí en otros tiempos una capilla dedicada al Santo, de la que todavía en el siglo XVIII se conservaba la memoria, acudiendo el pueblo para ciertas peregrinaciones. Se le designaba con el nombre transformado de Saint Quiquenfat. Otros nombres vecinos de Guinelat, Conat y Coplian son interpretados como recuerdos de San Cugat.

BERNARDINO LLORCA, S. I.


25/07 - Traslación de las reliquias del Apóstol Santiago a Compostela (La Coruña, Galicia)


El Breviario de los Apóstoles ubica el enterramiento de Santiago en el Arca Marmórica, pero se sabe por los Hechos de los Apóstoles que Santiago murió en Jerusalén bajo el mandato de Herodes; por lo tanto, tuvo que existir una traslación del cuerpo.

El primer texto que habla de ello es una epístola sin fechar que aparece en el momento oportuno. Se atribuye a León, obispo de Jerusalén, y se dirige a francos, vándalos, visigodos y ostrogodos y, por tanto, se puede situar en torno al año 500. Se habla de 4 puntos geográficos de importancia:

1. Iria-Padrón, sede episcopal
.
2.Monte Sacro o Illicino.

3. Jerusalén, lugar de la muerte de Santiago.

4. Arcis Marmoricis, lugar del sepulcro.

Cuenta el obispo León en dicha epístola que durante la celebración de un sínodo se le presentaron 4 de los 7 discípulos de Santiago. Habían recogido el cadáver del Apóstol y lo habían transportado en una nave guiada por la mano de Dios. Llegaron a Bisria, confluencia del Ulla y Sar, en Galicia; fueron siete días de navegación y llegaron 400 años después.

En la última frase de la carta, León exhorta a la Cristiandad a acudir allí y orar porque "Ciertamente allí yace oculto Santiago."

Las noticias de la epístola de León pasaron en seguida a los martirologios que circulaban por todo Occidente. En el siglo IX, en las anotaciones correspondientes al 25 de julio se lee el párrafo siguiente: "Natividad de Santiago. Sus sagrados huesos, trasladados a España y sepultados en sus regiones occidentales, son objeto de una celebérrima veneración."

Los detalles de la ubicación del cuerpo de Santiago vinieron después de conocida la existencia de la epístola de León.

Se contaba que los discípulos sacaron el cuerpo de la barca y lo colocaron sobre una gran losa, que con el peso y como si fuese cera derretida, se transformó en un sepulcro. Después de muchas dificultades pusieron el sarcófago en una carreta tirada por bueyes que se detuvieron en un lugar llamado Pico Sacro. Colocaron las reliquias en un arca de mármol, "Arca Marmórica", y construyeron una pequeña iglesia.

Alrededor del año 813, en tiempos del Rey de Asturias Alfonso II el Casto, un ermitaño cristiano llamado Paio (Pelayo) le dijo al obispo gallego Teodomiro, de Iria Flavia (España), que había visto unas luces merodeando sobre un monte deshabitado. Hallaron una tumba donde se encontraba un cuerpo decapitado con la cabeza bajo el brazo. El rey Alfonso ordenó construir una iglesia encima del cementerio (compositum), origen de la Catedral de Santiago de Compostela («Santo Jacob del compositum»). Otros sostienen que la palabra Compostela proviene de 'campus stellae', «campo de las estrellas», debido a las luces que bailoteaban sobre el cementerio.


Fuente: Wikipedia

25/07 - Dormición de Santa Ana, madre de la Deípara


Según la tradición, Ana, la abuela del Señor, vivió sesenta y nueve años, y su esposo Joaquín ochenta; según se cree, San Joaquín habría muerto dos años antes que Santa Ana.

La Deípara habría quedado huérfana de sus padres a los once años de edad, cuando vivía en el Templo (ver el 8 de septiembre y el 21 de noviembre).

Santa Ana es invocada para concebir hijos y para recibir ayuda en los partos difíciles.

viernes, 24 de julio de 2020

24/07 - Cristina la Megalomártir de Tiro


Santa Cristina era de Tiro en Siria, hija de un pagano llamado Urbano.

Iluminada en su corazón para creer en Cristo, rompió los ídolos de su padre, hechos de oro y plata, y distribuyó los trozos entre los pobres. Cuando su padre se enteró de ello, la castigó sin piedad, y luego la arrojó a la prisión.

Los gobernantes la sometieron a encarcelamientos, hambre, tormentos, el corte de sus pechos y lengua y finalmente el empalamiento en el año 200, durante el reinado del Emperador Septimio Severo.

jueves, 23 de julio de 2020

23/07 - Ezequiel el Profeta


El Profeta Ezequiel (cuyo nombre significa «Dios es fuerte») era hijo de Buzi y ostentaba el rango sacerdotal.

Ezequiel fue llevado cautivo a Babilonia durante el reinado de Jeconías. En el quinto año de su cautividad, sobre el año 593-595 a.C., empezó a profetizar. Unos veintiocho años después fue asesinado, según se dice, por la tribu de Gad por haberles reprochado su idolatría. 

El libro de la profecía de Ezequiel, dividido en cuarenta y ocho capítulos, está colocado el tercero entre los Profetas mayores. Está lleno de rica imaginería mística y de maravillosas visiones proféticas y alegorías, la más famosa de las cuales es la del temible carruaje de los Querubines descrito en el capítulo primero. En la visión del pórtico cerrado a través del que solo el Señor entró (44,1-3) se prefigura lejanamente la Encarnación del Verbo en la Virgen. A través de los huesos secos que revivían (37,1-14), profetizó tanto la restauración del Israel cautivo como la resurrección general de nuestra raza.

23/07 - Focas el Santo Mártir, Obispo de Sinope


Este Santo era conocido los muchos milagros que obró y por su celo apostólico al pastorear la grey de Sinope.

Contendió por la Fe durante el reinado del Emperador Trajano, en el año 102, cuando fue quemado vivo en unos baños.

Una homilía en su honor fue compuesta por San Juan Crisóstomo.

La traslación de sus santas reliquias se celebra cada 23 de julio.

miércoles, 22 de julio de 2020

22/07 - Santa Mirófora e Isapóstol María Magdalena


La Santa María Magdalena, portadora de mirra, nació en la cuidad de Magdala a orillas del lago Genesaret, en la región norte de la Tierra Santa. Desde su juventud María sufrió una posesión demoníaca. Por la misericordia divina, María tuvo un encuentro con Nuestro Señor Jesucristo, cuando El, predicando el Evangelio, visitó sus tierras. El Señor se compadeció y expulsó a 7 demonios que la invadían, brindándole, de esta manera, una curación tanto física como espiritual. Desde este momento María abandonó todo y se convirtió en una discípula de Cristo, sirviéndolo con otras virtuosas mujeres. 

Cuando Cristo fue llevado ante Pilato para ser injuriado, los discípulos vacilaron en su fe y huyeron, pero María no abandonó al Señor; estuvo junto a la cruz al lado de la Purísima Madre de Dios y el Apóstol Juan, el discípulo más querido. Fue ella quien acompañó el cuerpo del Salvador cuando fue llevado a Su tumba en el jardín de José de Arimatea y allí untó el Cuerpo con la preciosa mirra y las sustancias aromáticas. Por ello fue llamada portadora de mirra. Los funerales del cuerpo del Cristo fueron realizados de una manera muy apresurada, ya que era  viernes, y dentro unas horas después, al anochecer, debía comenzar la festividad de la Pascua Judía. 

Al día siguiente después de la Pascua, un domingo por la mañana temprano, cuando la oscuridad cubría todavía la tierra, María fue la primera en llegar a la tumba para finalizar el rito de la sepultura del Cuerpo del Salvador. Durante su camino a la tumba, pensaba cómo iba a poder mover la roca a la entrada de la tumba, que era muy pesada. Cuando llegó a la cueva, vio que la roca ya estaba apartada. Entonces se apresuró a regresar al lugar donde estaban los apóstoles y les contó a Pedro y a Juan lo que había sucedido. Los Apóstoles fueron corriendo a la sepultura. Al encontrar los lienzos funerarios, los apóstoles se fueron. María, llegando después de los apóstoles, entró en la cueva donde estaba la tumba y comenzó a llorar. Entonces vio a dos jóvenes vestidos de blanco. Eran dos ángeles. Uno de ellos preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". María respondió: "Se llevaron a mi Señor y no sé dónde le han puesto." Al pronunciar estas palabras volvió la cabeza y vio a Jesucristo. Pero no lo reconoció. Pensando que era el hortelano, le dijo: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto..." Jesús le dijo: "¡María!" y reconoció ella Su voz familiar y vio que era el Salvador que había Resucitado. En un ímpetu de alegría se postró María a Sus pies. 

Ese mismo día por tercera vez, María fue digna de ver al Salvador Resucitado cuando, junto a otras mujeres portadoras de mirra, volvió a la sepultura. Les contó a los apóstoles sobre las apariciones del Salvador, pero ellos no la creyeron. María, testigo de la vida y de los milagros del Salvador, recorrió numerosos países predicado el cristianismo. 

Se dice que, predicando en Roma, fue al palacio del emperador Tiberio. Durante la audiencia le habló al emperador del Señor Jesucristo, de Sus enseñanzas y de Su Resurrección de la muerte. El emperador dudó de la Resurrección y pidió alguna evidencia de ello. Entonces María tomó un huevo cocido que estaba sobre una mesa y entregándoselo le dijo: "¡Cristo resucitó!". Mientras pronunciaba estas palabras, el huevo blanco, que tenia en sus manos el emperador, se puso de color rojo vivo.(Este acontecimiento está muy bien representando en la pared oriental del altar del hermoso templo de Santa María Magdalena que se encuentra en el jardín de Getsemaní y que fue construido por el emperador ruso Alejandro III en el año 1886. La Santa está humildemente vestida de blanco al estilo apostólico, frente al emperador Tiberio, el cual se encuentra rodeado de guardaespaldas. En su extendida mano, ella sostiene un huevo rojo). En el día de su conmemoración, en el jardín Getsemaní, después de la Santa Liturgia, a los peregrinos les ofrecían huevos rojos pascuales con las palabras: "¡Cristo resucitó!" 

Después de Roma, María Magdalena fue a Éfeso y allí ayudó en la predicación al apóstol Juan el Teólogo. Las circunstancias de su muerte son desconocidas.


Fuente: Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica (Patriarcado Ecuménico)

martes, 21 de julio de 2020

"Teología bizantina". John Meyendorff


La obra de Meyendorff es una excelente introducción general a la tradición teológica bizantina.

El libro consta de dos partes. La primera narra la historia de los fundamentos y evolución de la teología bizantina. La segunda parte expone de manera sistemática algunos grandes temas teológicos: la Trinidad, la Encarnación, la disciplina sacramental, etc.

En suma, Meyendorff ofrece un compendio de la tradición doctrinal bizantina plenamente idóneo para formarse una extensa y rigurosa idea de dicha tradición.

CÓDIGO: ISBN: 9788470574689
CATEGORÍA: Teología Sistemática
ETIQUETAS: Bizancio, Encarnación, sacramentos, Teología, Trinidad
Encuadernación: Rústica
Año de edición: 2003
Páginas: 433
Precio: 20,80 €


Fuente: www.edicionescristiandad.es

21/07 - Juan y Simeón el Loco por Cristo


Estos Santos eran de la ciudad de Edesa en Mesopotamia y florecieron durante el reinado de Justino el Joven (565-578).

Después de una peregrinación a Jerusalén se sintieron impulsados por el deseo de abandonar el mundo; fueron tonsurados monjes por el Abad Nicón, y pronto dejaron el monasterio para luchar juntos en el yermo cerca del Mar Muerto.

Cuando hubieron pasado algo más de treinta años juntos en silencio y oración, Simeón, habiendo alcanzado las alturas de la impasibilidad, partió para Emesa en Siria, donde pasó el resto de su vida haciéndose el loco, salvando muchas almas del pecado mientras escondía su santidad con un comportamiento aparentemente insensato. Reposó en el año 570.

Por la providencia de Dios, Juan, que había permanecido en el desierto, partió con el Señor poco tiempo después.