sábado, 28 de septiembre de 2019

II Domingo de Lucas. Lecturas de la Divina Liturgia


2 Cor 11,31-12,9: Dios, el Padre del Señor Jesús –bendito sea eternamente– sabe que no miento. En Damasco, el etnarca del rey Aretas hizo custodiar la ciudad para apoderarse de mí, y tuvieron que bajarme por una ventana de la muralla, metido en una canasta: así escapé de sus manos. ¿Hay que seguir gloriándose? Aunque no esté bien, pasaré a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un discípulo de Cristo que hace catorce años –no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!– fue arrebatado al tercer cielo. Y sé que este hombre –no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!– fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que el hombre es incapaz de repetir. De ese hombre podría jactarme, pero en cuanto a mí, sólo me glorío de mis debilidades. Si quisiera gloriarme, no sería un necio, porque diría la verdad; pero me abstengo de hacerlo, para que nadie se forme de mí una idea superior a lo que ve o me oye decir. Y para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad». Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo.

Lc 6,31-36: Hagan por lo demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo. Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos. Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

viernes, 27 de septiembre de 2019

27/09 - Santos Adolfo y Juan, Mártires


Hermanos sevillanos martirizados en Córdoba.

Su padre era un noble musulmán y su madre, Artemia, era cristiana. Entre ellos había buena convivencia aunque profesaban religiones distintas, pero los hijos eran musulmanes, condición impuesta por el marido. Cuando murió su marido, ella con sus hijos Adolfo y Juan y su hija Aurea se fueron a Córdoba porque allí había más tolerancia con los cristianos que en Sevilla.

Y es precisamente en Córdoba donde los dos hermanos se convierten al cristianismo y son denunciados por sus parientes paternos ante el califa Abd-el-Rhaman II. Por eso, fueron arrestados y condenados, sufriendo el martirio el día 27 de septiembre del año 824, al inicio del reinado de este califa y antes de iniciarse la persecución contra los mozárabes del año 850.

Su madre entró en el convento de Cuteclara, llegando a ser su abadesa, y su hermana Áurea, siguiendo el ejemplo de sus hermanos, abrazó también la fe en Cristo y entró en el monasterio de su madre. Áurea fue también martirizada el día 10 de julio del año 856.

Los cuerpos de Adolfo y Juan fueron sepultados en la iglesia de San Cipriano de Córdoba, y allí, en el año 858, fueron visitados por Usuardo, el autor de uno de los martirologios antiguos más famosos. Fue precisamente Usuardo el que los introdujo en su martirologio, y de éste pasó al Martirologio Romano. El abad Speraindeo ("Espera en Dios"), que era contemporáneo de los dos hermanos y maestro de San Eulogio, escribió la vida de estos mártires, pero este documento se ha perdido.


Fuente: Preguntasantoral

martes, 24 de septiembre de 2019

Visita pastoral de S.E. Policarpo a la Provincia de Málaga (Andalucía)

Ronda, 21/09/2019


Marbella, 22/09/2019

24/09 - San Silvano (Siluan) del Monte Atos


San Siluan se llamaba Simeón Antonov. Nació en el año 1866 en una aldea en Rusia. Llegó al Monte Athos en 1892, fue tonsurado monje en 1896 con lo que se le cambió el nombre a “Siluan o Silvano” y tomó la “Sjima” en el año 1911 (en la Iglesia Ortodoxa el monje recibe una nueva prenda llamada “sjima” con la cual sus votos de vida son mucho más severos). Cumplía su obediencia en el molino del monasterio del Viejo Rusik, y estaba a cargo de la economía. Falleció el 24 de septiembre de 1938, hace 70 años.


Simeón en su juventud trabajó como carpintero en una estancia en donde rezaba mientras trabajaba. Sintió el deseo de ser monje y entregar su vida a Cristo. Le pidió a su padre permiso para ingresar en el Monasterio de Lavra en Kiev, pero este se lo negó. Simeón cayó en el desanimo y siguió su vida como cualquier otro joven.



Su familia era grande: vivía con sus padres, 5 hermanos y 2 hermanas. Los hermanos mayores trabajaban con el padre. Siluan rápidamente ingresó en el bullicio de la vida y comenzó a desaparecer de su alma el primer llamado de Dios a la vida monacal. Pero Dios lo llamó de nuevo por medio de una visión. Una vez, después de pasar un tiempo indecentemente, se durmió y vio cómo una serpiente penetraba por la boca su interior. Sintió un fuerte asco, se despertó y al mismo tiempo escuchó las palabras: “Tú te tragaste en el sueño la serpiente y te dio asco; así a Mí no Me gusta ver lo que estás haciendo.” Simeón no vio a nadie, solo oyó la voz, que por su hermosura era totalmente singular. Según la indudable convicción de San Siluan en los años de su madurez esta fue la voz de la Madre de Dios. Hasta el fin de sus días, le dio gracias por haberlo visitado personalmente para salvarlo de la caída.

Este segundo llamado, ocurrido poco antes del servicio militar, decidió la elección de su futuro camino. Un cambio radical sucedió en su vida. Simeón sintió una profunda vergüenza por su pasado y empezó a arrepentirse ante Dios. La decisión de entrar en un monasterio, después del servicio militar, se duplicó. Y empezó a cambiar su pensamiento y su conducta.

Simeón, como lo había decidido su padre, ingresó al servicio militar en la Guardia Imperial. Llegó allí con mucha fe y arrepentimiento y no dejaba de pensar en Dios. En el ejército lo querían mucho como a un soldado cumplidor, tranquilo, de buena conducta, y los compañeros como a un fiel y agradable amigo.

Poco tiempo antes de terminar su servicio militar en la Guardia, Simeón con otro amigo fueron a ver al padre Juan de Kronstadt, para pedirle su bendición y rezos. Como no lo encontraron, le dejaron escritas sus cartas. El amigo de Siluan dejó una carta larga, escrita con hermosa letra. Pero Siluan escribió pocas palabras: “Padre, quiero hacerme monje, rece para que el mundo no me retenga.” Regresaron a San Petersburgo, al cuartel. Y al otro día, según las palabras de San Siluan, sintió, que a su alrededor “lo cubría una llama de fuego.” Regresó a su casa y permaneció ahí solo una semana. Rápidamente juntó algunos regalos para el monasterio, se despidió de todos y viajó a Athos. Pero, desde el día en que el padre Juan de Kronstadt empezó a rezar por él, “la llama de fuego” resonaba alrededor suyo sin parar, en todo lugar al que iba.

San Siluan empezó su nueva vida de sacrificios y vigilias. Fue introducido, para su desarrollo espiritual, en la vida del monasterio, con el continuo recuerdo de Dios, la oración en la celda solo, largos oficios en el templo, los ayunos y vigilias, frecuentes confesiones, lecturas, trabajos y obediencia. Pronto aprendió “la oración a Jesús” con el rosario. Pasó poco tiempo, cerca de tres semanas y una vez al atardecer, durante la oración delante del icono de la Virgen, la oración entró en su corazón y empezó a realizarse ahí de día y de noche, pero todavía no comprendía la grandeza del don recibido de la Madre de Dios.

El hermano Simeón era paciente, bondadoso, obediente: en el monasterio lo amaban, lo elogiaban por los trabajos bien hechos y por su buen carácter. Pero comenzó a pensar: “vivo sin pecar, me arrepentí, estoy perdonado, rezo continuamente y cumplo bien mis obligaciones.” Debido a su inexperiencia, no comprendía qué estaba sucediendo. Una noche su celda se llenó con una luz extraña, el demonio le decía: “ahora eres un santo”. Las insinuaciones demoníacas de llevarlo al “cielo” se repetían a diario. Y él rezaba a Dios con un fervor excesivo pero comprendía que el demonio quería convencerlo de que ya lo había conseguido todo.

Pasaban meses, pero las agresiones demoníacas se hacían cada vez más fuertes. Las fuerzas espirituales del novicio empezaron a ceder y su ánimo decaía. Ya no soportaba más. Estando sentado en su celda, al atardecer, pensó: “No se puede implorar a Dios.” Con este pensamiento él sintió completo abandono y su alma se hundió en la oscuridad y la tristeza.

En el mismo día, durante el servicio vespertino, en la iglesia del Santo Profeta Elías, a la derecha de la puerta central del Iconostasio, vio a Cristo vivo y todo su ser se llenó con el fuego de Gracia del Espíritu Santo. Fue el momento en que nacía por segunda vez. Más adelante, en sus escritos, repite constantemente que conoció a Dios y lo vio por intermedio del Espíritu Santo.

El joven monje Siluan gradualmente aprende los más perfectos hechos ascéticos, los cuales parecen imposibles a la mayoría. Su sueño sigue entrecortado (varias veces duerme solo 15 minutos). No se acuesta, duerme sentado en un banco. De día trabaja como un obrero, se dedica a la obediencia, renunciando a su propia voluntad. Aprende a guiarse por la voluntad Divina, se abstiene en la comida, se aleja de las conversaciones. Durante largas horas reza la oración de Jesús. Y a pesar de todos sus esfuerzos, frecuentemente la luz de la gracia lo abandona y los demonios lo rodean de noche.

Pasaron 15 años desde el día de la aparición de Cristo. Una vez, cuando luchaba con los demonios, cuando a pesar de todos los esfuerzos no podía rezar con pureza, Siluan se sienta e inclinando la cabeza con el corazón dolorido dice la oración: “Señor, Tu ves, que yo trato de rezar con la mente pura, pero los demonios me lo impiden. Enséñame, ¿que debo hacer para que ellos no me molesten?” Y recibió la respuesta en su alma: “los orgullosos siempre sufren así a los demonios”. “Señor, dice Siluan, “¿enséñame, que debo hacer para que mi alma sea humilde?”.

Desde entonces le es abierta el alma, que la raíz de todos los pecados, la semilla de la muerte es el orgullo, y que Dios es humildad. Por eso, el que quiere llegar a Dios debe tener humildad. Comprendió, que aquella enorme humildad de Cristo es parte del amor Divino. Ahora comprende con claridad que todo el esfuerzo debe ser dirigido a tener humildad.

“El hermano nuestro es nuestra vida” decía San Siluan. A través del amor Divino toda persona se percibe como una parte inseparable de nuestra existencia eterna. El mandamiento de “amar al prójimo como a sí mismo” empieza a comprenderlo no solamente como una norma ética, sino como su misma existencia.

Hasta el fin de su vida, a pesar de su debilidad y enfermedades, conservó la costumbre de dormir a ratos. Le quedaba mucho tiempo para la oración solitaria y siempre rezaba, cambiando según las circunstancias, la forma de oración. Pero su oración se hacia mas fuerte sobre todo en las horas de la noche, antes de los matutinos. Rezaba por los vivos y los muertos, por los amigos y enemigos y por todo el mundo.


Fuente: J.C.M.

lunes, 23 de septiembre de 2019

23/09 - Concepción del Santo Profeta, Precursor y Bautista Juan


Esta era la profecía de Isaías para el precursor: “Una voz proclama: «Preparen en el desierto un camino para el Señor; enderecen en la estepa un sendero para nuestro Dios. (Isaías 40: 3)".

Esta voz era la del Precursor San Juan el bautista, nacido en forma milagrosa; su padre Zacarías era sacerdote, y en el momento que estaba incesando en el templo vio un ángel del Señor que le anunció de la llegada de un hijo y que lo llamaría Juan.

La alegría desbordaba en Zacarías, pero dudó un instante porque su mujer tenía una edad avanzada; entonces el ángel le dijo que por su desconfianza quedaría mudo hasta que la palabra de Dios se cumpliera.

Así fue: a los nueve meses Isabel tuvo a su hijo. Luego de ocho días, en la circuncisión del niño, los parientes quisieron poner el nombre de su padre al niño, pero Zacarías escribió en una pizarra el nombre de Juan, e inmediatamente volvió a hablar, y la alegría retornó a todos.


Fuente: Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica (Patriarcado Ecuménico)

sábado, 21 de septiembre de 2019

I Domingo de Lucas. Lecturas de la Divina Liturgia



2 Cor 9,6-11: Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente. Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: "El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente". El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia. Así, serán colmados de riquezas y podrán dar con toda generosidad; y esa generosidad, por intermedio nuestro, se transformará en acciones de gracias a Dios.

Lc 5,1-11: En una ocasión, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes». Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres». Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Mensaje del Patriarca Ecuménico para el acto ‘Paz sin Fronteras’ 2019 y participación de nuestra Metrópolis


MENSAJE DE SU SANTIDAD BARTOLOMÉ I,
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA
Y PATRIARCA ECUMÉNICO,
A LOS ORGANIZADORES Y PARTICIPANTES
EN LA 33ª EDICIÓN DEL ENCUENTRO
“RELIGIONES Y CULTURAS EN DIÁLOGO POR LA PAZ”
DE LA COMUNIDAD DE SANT´EGIDIO
(Madrid, 15 – 17 de septiembre de 2019)

Queridos hermanos y hermanas:

Ερήνη/Irene/Paz, diosa de los antiguos griegos, era la personificación del estado pacífico de las cosas. Era hija de Δίας/Zeus y de Θέμις (Themis), diosa de la Justicia, y hermana de Ενομία/Eunomia (Legalidad) y de Δίκη (Juicio). Los antiguos griegos, después de cada guerra, construían altares a Ερήνη, a quien también le aplicaban los epítetos "Γλυκεία" (Dulce), "Βαθύπλουτος" (Profundamente Rica), "Πλουτοδότειρα" (Dadora de Riquezas), etc. El escritor trágico Eurípides y el cómico Aristófanes presentan a Ερήνη en sus obras teatrales como portadora de euforia, prosperidad y riqueza.

En la Sagrada Escritura Dios es caracterizado como “Dios de la paz” (Rom 15,33) y también como “el Príncipe de la paz”, cuya paz no tiene límites (Is 9, 6-7). Según el Salmista, el lugar de la paz es siempre Dios. Por eso, cuando Dios dirige su rostro hacia su creación, todo se apacigua, mientras que cuando lo oculta, todo se ve turbado (cfr. Sal 104 (103), 29-30).

Nuestro gran predecesor, San Gregorio el Teólogo, escribe que el bien de la paz procede de la Santísima Trinidad, cuya característica principal es un estado pacífico. El hombre fue creado por el Dios de la paz con una naturaleza pacífica, y su relación con su Creador en el paraíso fue absolutamente pacífica. Pero a partir del momento de su rebeldía contra Él, la paz huyó del corazón del hombre. El restablecimiento de la paz en el corazón del hombre caído lo ha realizado Cristo Jesús, “el Señor de la paz” (2 Tes 3,16). “Él es nuestra paz; el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad” (Ef 2, 14). “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9), dice Jesús en su famoso Sermón de la Montaña. "Ερηνοποιός" en lengua griega no es solo el que trabaja por la paz, sino también -y sobre todo- el que la proporciona a su alrededor. Y, naturalmente, uno no puede proporcionar a otro lo que él mismo no posee.

En la Nueva Roma, Constantinopla, los cristianos edificaron una majestuosa iglesia (que se yergue aún hoy al lado de Santa Sofía) que dedicaron a la Paz de Dios y llamaron de Santa Irene. Los grandes Padres de la Iglesia han hablado y escrito mucho sobre la paz, “esta dulce cosa y nombre”, según San Gregorio el Teólogo. Las palabras de San Serafín de Sarov, santo contemporáneo, son de rabiosa actualidad: “Encuentra tu propia paz interior y miles de hombres hallarán descanso cerca de ti”.

A pesar del fortísimo deseo del hombre de vivir en paz y de sus esfuerzos por conseguirla, este sacrosanto anhelo permanecerá para siempre inalcanzable si, para satisfacerlo, acude lejos de su fuente. Y la fuente de la paz verdadera y auténtica es solamente Dios. En la persona divino-humana de Cristo Jesús el hombre descubre y encuentra nuevamente la posibilidad de su reconexión con su Creador-Fuente de la paz. El Señor de la paz viene en toda época y ofrece la paz a los hombres, pero no una paz genérica de este mundo, sino su propia paz, “la paz que supera toda mente”, como dicen los Santos Padres. “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde” (Juan 14, 27).

Después lo que hemos expuesto arriba, huelga subrayar el importantísimo papel de las Iglesias, Confesiones, Religiones y Culturas en el ámbito vital de la paz. Esto lo ha comprendido muy bien la Comunidad de Sant´Egidio, muy querida y estimada por nosotros, que trabaja incesantemente en esta dirección en el espíritu del inolvidable Encuentro de Asís del año 1986, culminando en los Encuentros Internaciones Iterreligiosos e Interculturales por la paz mundial celebrados cada año bajo el título genérico de: “Religiones y Culturas en Diálogo” y que este año de la salvación de 2019 tiene lugar en la capital española, Madrid, con el tema específico: “Paz sin fronteras”, organizado conjuntamente con la Archidiócesis Católica Romana local. Congratulándonos con dichos organizadores -es decir, la Comunidad de Sant´Egidio y la Archidiócesis Católica Romana de Madrid en las personas de su Fundador, el Prof. Andrea Riccardi y su Presidente Prof. Marco Impagliazzo por parte de la primera y de su Arzobispo Metropolitano el Eminentísimo Sr. Cardenal Carlos Osorro Sierra por parte de la segunda respectivamente-, deseamos desde lo más profundo de nuestro corazón un buen y fructífero éxito en las labores del Encuentro de este año e invocamos sobre todos los participantes la rica gracia y la infinita misericordia del Señor y Fuente de la Paz sin fronteras, Jesucristo. ¡Amén!

En El Fanar, a 9 de Septiembre de 2019

Bartolomé I,
Arzobispo de Constantinopla-Nueva Roma y Patriarca Ecuménico,
querido hermano en Cristo y ferviente intercesor ante Dios.

jueves, 12 de septiembre de 2019

‘El Credo comentado por los Padres de la Iglesia, 2. Creo en un solo Señor, Jesucristo’


Libro especialmente apropiado para esta época que anhela una vuelta a las fuentes y a un conocimiento profundo para entender por qué el CREDO tomó la forma que hoy tiene.

Del mismo editor-coordinador que ‘La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia’. Y un equipo internacional, multidisciplinar y ecuménico de patrólogos, filólogos y teólogos.

A partir de los textos originales de los Padres de la Iglesia en latín, griego, copto y siríaco, desde el año 95 d. C. al 750 d. C. del Credo niceno-constantinopolitano.

FICHA TÉCNICA

Preparado por: McGuckin, John A. 
Publicado por: Editorial Ciudad Nueva
Primera edición: 10/09/2019
ISBN: 978-84-9715-442-0
Precio: 43€
Páginas: 336
Formato: 24,5x17,5
Peso: 780 gr.


miércoles, 11 de septiembre de 2019

Fotos - Participación de nuestra Metrópolis en la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación

El sábado 7 de septiembre de 2019 se celebró en Madrid la ya tradicional Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Nuestra Metrópolis estuvo presente en la persona de S.E. Policarpo y del Archimandrita Demetrio. Antes de la oración, celebrada en el cerro de la Torrecilla de la Casa de Campo, hubo una mesa redonda en el colegio Cristo Rey.

Fotografías: Vicaría para el Desarrollo Humano Integral del Arzobispado de Madrid

Reflexión de S.E. Policarpo en la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación 2019


Breve reflexión de Su Eminencia Rvdma. Policarpo, Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de España y Portugal, durante la Plegaria Ecuménica por la protección de la creación (Madrid, 7 de septiembre de 2019)

Queridos hermanos obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos:

El 1 de septiembre de 2019 se ha cumplido el 30º aniversario desde que el Patriarcado Ecuménico estableció la fiesta de la Indicción y el primer día del año eclesiástico como “el día de la protección del medio ambiente”, dirigiéndose no solamente a los fieles ortodoxos ni a los otros cristianos o incluso a los representantes de otras religiones, sino también a los líderes políticos, sociales, científicos, intelectuales y a toda persona de buena voluntad.

El interés por la protección de la creación no debe surgir como reacción o como resultado de la crisis ecológica contemporánea. El fundamento de la preocupación por el medio ambiente natural reside en la identidad y la teología de la Iglesia. El respeto y el cuidado por la creación son una dimensión de nuestra fe cristiana, el contenido de nuestra vida en la Iglesia y como Iglesia. La vida misma eclesiástica es “una ecología experimentada”, un respeto aplicado y cuidado por la creación. En esencia, la cuestión vital de la protección del medio ambiente es para la Iglesia una extensión de la Divina Eucaristía en todas las dimensiones de su relación con el mundo. La vida litúrgica de la Iglesia, el espíritu ascético, el servicio pastoral y la experiencia de la cruz y la resurrección por parte de los fieles, el deseo insaciable de la eternidad: todo esto comprende una comunión de personas para las cuales la realidad natural no puede reducirse a un objeto o materia útil para satisfacer las necesidades de un individuo o de una sociedad; al contrario, esta realidad es considerada obra del Dios Trino, que nos llama a respetarla y protegerla, convirtiéndonos así en sus “compañeros de trabajo”, “mayordomos”, “guardianes” y “sacerdotes” de la creación para cultivar una relación eucarística con ella.

El cuidado del medio ambiente no es una actividad adicional, sino una expresión esencial de la vida de la Iglesia. No tiene un carácter secular, sino más bien puramente eclesiástico. Es un “misterio litúrgico”. La ecología teológica no se refiere simplemente al desarrollo de una conciencia ecológica o a la respuesta a problemas ecológicos sobre la base de los principios de la antropología y cosmología cristianas; por el contrario, implica la renovación de toda la creación en Cristo, tal y como se realiza y experimenta en la Santa Eucaristía, que es imagen y anticipo de la plenitud escatológica de la Economía Divina en la totalidad doxológica y el esplendor luminoso del Reino celestial.

La crisis ecológica revela que nuestro mundo es un todo, que nuestros problemas son globales y compartidos. Es inconcebible que la humanidad reconozca la gravedad del problema y, sin embargo, siga respondiendo con el olvido. Prevalece ampliamente la idea pasiva de que “no hay otra alternativa” frente a la velocidad frenética de la economía mundial contemporánea globalizada; por lo tanto, cualquier forma alternativa de desarrollo que comprenda los principios de la solidaridad social y la justicia es sofocada. Por eso debemos prestar especial atención a la formación cristiana de nuestra juventud, para que pueda funcionar como caldo de cultivo y desarrollo de un espíritu ecológico y solidario. La lucha por la protección del medio ambiente y la lucha por la promoción de la paz y la justicia son inseparables. No existe un progreso genuino cuando la creación, que es “muy buena”, y la persona humana, hecha a imagen y semejanza de Dios, sufren.

¡Muchísimas gracias!

11/09 - Teodora de Alejandría


Esta santa vivió en el siglo V.

Sintiendo remordimientos por el adulterio que había cometido con otro hombre, huyó de la casa de su marido, se cambió el nombre, se vistió de hombre y, fingiendo ser un eunuco, entró en un monasterio masculino. Su identidad de mujer solo se descubrió tras su muerte.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Memoria de actividades de S.E. Policarpo en el mes de agosto de 2019


01/08: Presidió desde el Trono Episcopal (corostasía) en la iglesia parroquial ateniense de la Ssma. Madre de Dios Fuente Vivificadora la celebración del Oficio Sagrado de Paráclesis (Súplica) a la Ssma. Madre de Dios.

02/08: Regresó a Madrid.

03/08: Asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas del Domingo.

04/08: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo VII de Mateo. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid.

05/08: Asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas por la Fiesta de la Transfiguración.

06/08: Presidió desde el Trono Episcopal (corostasía) la celebración en la Catedral de la Divina Liturgia por la gran Fiesta litúrgica de la Transfiguración de Nuestro Señor y Salvador, al término de la cual bendijo, según la tradición ortodoxa, las uvas y los otros frutos llevados por los fieles con tal ocasión. Por la tarde asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de Paráclesis (Súplica) a la Ssma. Madre de Dios.

07/08: Asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de Paráclesis (Súplica) a la Ssma. Madre de Dios.

08/08: Asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de Paráclesis (Súplica) a la Ssma. Madre de Dios.

09/08: Asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de Paráclesis (Súplica) a la Ssma. Madre de Dios.

10/08: Asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas del Domingo.

11/08: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo VIII de Mateo. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid.

12/08: Asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de Paráclesis (Súplica) a la Ssma. Madre de Dios.

13/08: Asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de Paráclesis (Súplica) a la Ssma. Madre de Dios.

14/08: Al mediodía se encontró en su despacho con el Excmo. Sr. Embajador de Grecia en España y Andorra, que abandona definitivamente España. Por la tarde asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas por la Fiesta de la Dormición de la Ssma. Madre de Dios.

15/08: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical con ocasión de la grandísima Fiesta litúrgica de la Dormición y Asunción de la Ssma. Madre de Dios, considerada por el pueblo ortodoxo como “Pascua de verano”. Al término de la Liturgia presidió los Oficios Sagrados de Artoclasia (Bendición de 5 Panes, Vino y Aceite) y de las Lamentaciones (Himno Fúnebre) a la Ssma. Madre de Dios, seguido por la Procesión del icono sagrado de su Dormición y Asunción alrededor de la Catedral.

17/08: Asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas del Domingo.

18/08: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo IX de Mateo. Seguidamente presidió desde el Trono Episcopal (corostasía) la celebración en la Catedral, a las 13:00, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual bendijo en el jardín de la Catedral los frutos llevados por los fieles con ocasión de la gran Fiesta de la Transfiguración del Señor según el calendario juliano (19/08).

19/08: Celebró en la Catedral el Oficio Sagrado de Bendición de los frutos llevados por los fieles con ocasión de la Fiesta de la Transfiguración de Nuestro Señor según el calendario juliano.

23/08: Celebró en la Catedral el Sacramento del Óleo Santo del mes de Agosto.

24/08: Celebró en la Catedral el Oficio de las Grandes Vísperas del Domingo.

25/08: Presidió en la Catedral el Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo X de Mateo. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual presidió un breve Oficio de Súplica a la Ssma. Madre de Dios con ocasión de la Fiesta de su Dormición y Asunción según el calendario juliano (28/08).

29/08: Celebró en la Catedral la Divina Liturgia con ocasión de las grandes Fiestas litúrgicas del Martirio (Decapitación) del Santo Profeta Juan el Bautista y Precursor según el calendario gregoriano y de la Dormición y Asunción de la SSma. Madre de Dios según el calendario juliano (28/08).

31/08: Asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas del Domingo.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Encíclica Patriarcal por la Indicción 2019


+BARTOLOMÉ

Por la misericordia de Dios

Arzobispo de Constantinopla-Nueva Roma y Patriarca Ecuménico

A toda la plenitud de la iglesia
 Gracia, 
paz y misericordia del creador de toda la creación
Nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo


Queridos hermanos Jerarcas y amados hijos en el Señor,

Con la bondad y la gracia del Dios todopoderoso, hoy se cumple el 30 aniversario desde que la Santa Gran Iglesia de Cristo estableció la fiesta de la Indicción y el primer día del año eclesiástico como "el día de la protección del medio ambiente". No nos dirigimos solamente a fieles ortodoxos, ni tampoco a creyentes cristianos o incluso representantes de otras religiones, sino también líderes políticos, ambientalistas y otros científicos, así como intelectuales y todas las personas de buena voluntad, que buscan su contribución. Las actividades ecológicas del Patriarcado Ecuménico sirvieron de inspiración para que la teología avanzara prominentemente la verdad de la antropología y cosmología cristianas, la cosmovisión eucarística y el tratamiento de la creación, junto con el espíritu del ascetismo ortodoxo como base para comprender la razón y la respuesta a la crisis ecológica. La bibliografía relacionada con la ecología teológica o la teología ecológica es extensa y, en general, constituye un admirable testimonio ortodoxo ante los principales desafíos de la humanidad contemporánea y la vida terrenal. La preocupación por la crisis ecológica y por las dimensiones globales y las consecuencias del pecado, de esta "inversión de valores" alienante interna en la humanidad, trajo a la superficie la conexión entre los problemas ecológicos y sociales, así como la necesidad de abordarlos conjuntamente. Las fuerzas movilizadoras para la protección de la integridad de la creación y para la justicia social son acciones interconectadas e inseparables.

El interés del Patriarcado Ecuménico por la protección de la creación no surgió como reacción o como resultado de la crisis ecológica contemporánea. Este último fue simplemente la motivación y la ocasión para que la Iglesia exprese, desarrolle, proclame y promueva sus principios ecológicos. El fundamento de la preocupación no disminuida de la Iglesia por el medio ambiente natural reside en su identidad y teología eclesiológicas. El respeto y el cuidado por la creación son una dimensión de nuestra fe, el contenido de nuestra vida en la Iglesia y como Iglesia. La vida misma de la Iglesia es "una ecología experimentada", un respeto aplicado y cuidado por la creación, y la fuente de sus actividades ambientales. En esencia, el interés de la Iglesia por la protección del medio ambiente es la extensión de la Sagrada Eucaristía en todas las dimensiones de su relación con el mundo. La vida litúrgica de la Iglesia, el espíritu ascético, el servicio pastoral y la experiencia de la cruz y la resurrección por los fieles, el deseo insaciable de la eternidad: todo esto comprende una comunión de personas para las cuales la realidad natural no puede reducirse a un objeto o materia útil para satisfacer las necesidades de un individuo o humanidad; en contraste, esta realidad es considerada como un acto, de hecho el trabajo de un Dios personal, que nos llama a respetarlo y protegerlo, convirtiéndonos así en sus "compañeros de trabajo", "mayordomos", "guardianes" y "sacerdotes" de la creación para cultivar una relación eucarística con ella.

El cuidado del medio ambiente natural no es una actividad adicional, sino una expresión esencial de la vida de la iglesia. No tiene un carácter secular, sino más bien puramente eclesiástico. Es un "ministerio litúrgico". Todas las iniciativas y actividades de la Iglesia son "eclesiología aplicada". En este sentido, la ecología teológica no se refiere simplemente al desarrollo de una conciencia ecológica o la respuesta a problemas ecológicos sobre la base de los principios de la antropología y cosmología cristiana. Por el contrario, implica la renovación de toda la creación en Cristo, tal como se realiza y experimenta en la Sagrada Eucaristía, que es una imagen y un anticipo de la plenitud escatológica de la Economía Divina en la totalidad doxológica y el esplendor luminoso del reino celestial


Hermanos honorables e hijos amados en el Señor,


La crisis ecológica revela que nuestro mundo comprende un todo integral, que nuestros problemas son globales y compartidos. Para enfrentar estos desafíos, requerimos una movilización multicapa, un acuerdo común, dirección y acción. Es inconcebible que la humanidad reconozca la gravedad del problema y, sin embargo, continúe comportándose en el olvido. Si bien en las últimas décadas el modelo dominante de desarrollo económico en el contexto de la globalización, destacando el fetichismo de los marcadores financieros y el aumento de las ganancias financieras, ha exacerbado los problemas ecológicos y económicos, la idea aún prevalece ampliamente de que "no hay otra alternativa" y que no ajustarse a la lógica de validez rígida de la economía mundial conducirá a situaciones sociales y financieras desenfrenadas. Por lo tanto, cualquier forma alternativa de desarrollo, junto con el poder de la solidaridad social y la justicia, se pasa por alto y se socava.

Por nuestra parte, sin embargo, estamos obligados a asumir mayores medidas para la aplicación de las consecuencias ecológicas y sociales de nuestra fe. Es extremadamente vital que nuestras arquidiócesis y metrópolis, así como muchas de nuestras parroquias y monasterios sagrados, hayan fomentado iniciativas y actividades para la protección del medio ambiente, pero también diversos programas de educación ecológica. Debemos prestar especial atención a la formación cristiana de nuestra juventud, para que pueda funcionar como un área de cultivo y desarrollo de un espíritu ecológico y solidario. La niñez y la adolescencia son fases de vida particularmente susceptibles a la capacidad de respuesta ecológica y social. Consciente de la urgencia de la educación ambiental, el Patriarcado Ecuménico dedicó el Tercero en su serie de Cumbres internacionales de Halki al tema de “Educación teológica y conciencia ecológica” (Estambul, 31 de mayo al 4 de junio de 2019) con miras a incorporar la ecología y el medio ambiente. Sensibilización sobre programas y planes de estudio de escuelas y seminarios teológicos. La solución a los grandes desafíos de nuestro mundo es inalcanzable sin orientación espiritual.

En conclusión, les deseamos a todos un año eclesiástico favorable y bendecido, lleno de obras que agraden a Dios. Invitamos a los niños radiantes de la Iglesia Madre de todo el mundo a rezar por la integridad de la creación, ser sostenibles y caritativos en todos los aspectos de sus vidas, luchar por la protección del medio ambiente natural, así como por la promoción de la paz y la justicia. Y proclamamos una vez más la verdad de que no puede haber un progreso genuino, cuando la creación "muy buena" y la persona humana hecha a imagen y semejanza de Dios sufren. Finalmente, a través de la intercesión de la Santísima Madre de Dios, primera entre los santos, invocamos sobre vosotros la gracia vivificante y la infinita misericordia del Creador y Proveedor de todos.


1 de septiembre de 2019

✠ Bartolomé de Constantinopla
 
Vuestro ferviente suplicante ante Dios

Oficios del mes de septiembre de 2019 en la Catedral de Madrid


DOMINGO 01/09
DOM. XI DE MATEO; Inicio Año Nuevo Eclesiástico
Maitines ……………………………………………….. 09:30
Liturgia …...……......………………………………….. 10:45
Santificación del Año Nuevo Eclesiástico ……………. 12:00

SÁBADO 07/09
Vísperas del Domingo ……..........................….……….. 18:30                                      

DOMINGO 08/09
ANTES DE LA S. CRUZ; Natividad de María SSma.
Maitines ….………………...…………….……………. 09:30
Liturgia ….…..….....……………………...…………… 10:45

VIERNES 13/09
Vísperas por la Fiesta de la S. Cruz ………....………… 19:00

SÁBADO 14/09
LA EXALTACIÓN UNIVERSAL DE LA S. CRUZ
Maitines …….…………………………………………. 09:30
Liturgia ………..………………………………………. 10:15
Oficio de la Exaltación de la S. Cruz ...……….……….. 11.30
Vísperas del Domingo ….....……………………….….. 18:30

DOMINGO 15/09
DESPUÉS DE LA S. CRUZ; S. Nicetas gran mártir
Maitines ………….………………………...………….. 09:30
Liturgia ……….……………………………………….. 10:45
Oficio de la S. Cruz …………….………….………….. 12:00

VIERNES 20/09
Sacramento del Óleo Santo ……..…………………… 19:00  

SÁBADO 21/09
Vísperas del Domingo ……...………………………….. 18:30

DOMINGO 22/09
DOM. I DE LUCAS; San Focas obispo y mártir; Natividad de la SSma. Madre de Dios (viejo cal. 21/09)
Maitines ……………………………………………….. 09:30
Liturgia …...…..……………………………………….. 10:45

VIERNES 27/09
LA EXALTACIÓN DE LA SSma. CRUZ (viejo cal.)
Liturgia ……………...………………………………… 10:15
Oficio de la S. Cruz ……..………………...…………… 11:30

SÁBADO 28/09
Vísperas del Domingo ……….….………………….….. 18:30

DOMINGO 29/09
DOM. II DE LUCAS; S. Ciriaco anacoreta
Maitines …..…………………………………………… 09:30
Liturgia …….………………………………………….. 10:45

ADEMÁS, DIVINA LITURGIA EN UCRANIANO CADA DOMINGO A LAS 13:00