miércoles, 24 de diciembre de 2014

Proclamación de Navidad 2014 del Patriarca Ecuménico


† BARTOLOMÉ I
POR MISERICORDIA DE DIOS
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA
Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A TODO EL PLEROMA DE LA IGLESIA
GRACIA, MISERICORDIA Y PAZ
DE PARTE DE CRISTO SALVADOR NACIDO EN BELÉN


Hermanos e hijos amados en el Señor,

“¡Cristo viene desde los cielos, encontradlo!”.

Se apareció sobre la tierra Dios y temporalmente se manifestó el hombre perfecto y el valor inconcebible de la persona humana.

El hombre moderno particularmente vive la situación posterior de caída, durante la cual cotidianamente comprobamos junto con el salmista que “todos se extravían igualmente obstinados, no hay uno que obre bien, ni uno solo” (Sal 13,3 – Rom 3,12-13).

Antes de la encarnación de Cristo el hombre no podría imaginar el valor inconcebible de la persona humana, porque después de la caída se volvió enfermo y alterado. Solo los hombres muy iluminados han sentido también antes de Cristo el valor de la persona humana y a la incertidumbre del Salmista “¿qué es el hombre para que te acuerdes de él? (sal, 8,5), han proclamado: “lo hiciste poco inferior a los ángeles” (Sal 8,6).

Este supremo valor de la persona humana que manifestó el Señor Dios y Hombre, desde entonces, repiten cada año declaraciones de estados, gobiernos, grupos sociales y entidades internacionales refiriéndose al respeto de la persona humana y sus derechos, Pero, en nuestros días vemos cotidianamente la peor humillación de la persona humana, su degradación y su ridiculización. Debemos, entonces, si queremos ser dignos de la gloria y del honor con los cuales envistió la persona humana “Quién fue como nosotros para nosotros”, nuestro Creados, hacer todo lo posible para que cese el últimamente más engreído comportamiento humillante para la persona humana.

Seguimos sorprendidos por el repetido continuamente “drama de Belén”. Porque se trata de un drama y no de un evento jubiloso, visto que viene ignorado el recostado en un pesebre, el Hijo y Verbo de Dios, y su creatura, el hombre, no viene considerada como “imagen de Dios”.

Nuestra Santa Iglesia Ortodoxa y su teología enseñan que el hombre y el cuerpo humano son dignos de todo respeto, porque han sido unidos con Dios en el Señor encarnado. Entonces, debemos todos unir nuestros esfuerzos para que sea respetado por todos el supremo valor de la persona humana.

Con mucho sentimiento de corazón y tristeza profunda el Patriarcado Ecuménico y nuestra Humildad seguimos estas olas de violencia y brutalidad que día por día se agrandan, y que continúan castigando varias regiones de nuestro planeta, y especialmente en Medio Oriente y sobre todo los autóctonos de allí cristianos, a menudo en el nombre de la religión. No cesamos jamás a proclamar desde este Sagrado Centro de la Ortodoxia hacia a todos, los hermanos Primados de las Iglesias Ortodoxas y de las otras Iglesias Cristianas, los representantes de las Religiones, los jefes de Estados y cada hombre de buena voluntad, y especialmente hacia a los, que bajo incitaciones o sin poner su propia vida en peligro para cortar vidas humanas, también ellos hijos de Dios, y hacia todas partes, que no puede existir ninguna forma de verdadera y autentica religiosidad y espiritualidad sin amor hacia la persona humana. Cualquier formación ideológica, social o religiosa que ignora el hombre creado a imagen de Dios y enseña o permite la muerte de nuestro prójimo, ciertamente ninguna relación tine que haber con el Dios del amor.

Girando, hermanos e hijos, nuestros ojos a la situación existente hoy en el mundo apartamos nuestra faz de estos dolorosos eventos de odio y enemistad, que devastan la humanidad y llegan con los modernos medios de comunicación general más fácilmente a nuestras orejas y ojos provocando terror por los tremendos hechos que llegan, y proponemos como antídoto fuerte a la violencia moderna “la extrema pobreza” de Dios que sorprendió a los magos y al mundo, que efectúa siempre como amor. Esta es la fuerza secreta de Dios, la fuerza secreta de la Iglesia Ortodoxa, la fuerza secreta de la estirpe de los cristianos. La fuerza que vence y supera a través del amor cada tipo de violencia y maldad.

Así valoramos durante la Navidad de este año la situación de la humanidad, y deseamos a todos vivir la alegría del respeto absoluto de la dignidad de la persona, del prójimo y el cese de toda forma de violencia, la
victoria sobre la cual, a través el amor, propone y ofrece el encarnado “Gran Ángel de Voluntad”, “el Rey de la Paz”, Cristo nuestro Salvador.

De Él, el nacido y encarnado Señor de la gloria, de la paz y del amor, La Gracia, la Misericordia y la Bondad infinitas sean con todos.

Fanar, Santa Navidad de 2014

† el Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé,
ferviente intercesor antes Dios de todos vosotros.


Fuente: Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico)